Jueves 13.5.2021

Vera Gedroitz, la princesa cirujana que revolucionó el mundo de la medicina

Google celebra a Vera Gedroitz, la princesa, poeta y primera cirujana rusa que trabajó en fábricas, universidades, campos de batalla e incluso, la Corte de los Zares. 

Por Redacción

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Hay dos cosas que definieron a Vera Gedroitz toda su vida: ser revolucionaria y la pasión por la medicina. De chica, Vera era una niña revoltosa que se vestía con ropas de varón porque le era más cómodo y era la líder de sus hermanos. La expulsaron de la escuela por hacer travesuras a sus maestras. Años más tarde, mientras estudiaba para ser médica, se unió a los grupos de juventud revolucionaria y fue arrestada en 1892.  

 

El interés por ser médica nació tras la muerte de su hermano Sergei, con quien Vera tenía una gran relación. Su objetivo era evitar el sufrimiento a otras personas.

 

Decidida a estudiar, cómo no podía hacerlo en Rusia, se casó con un amigo para viajar a Suiza. Allí se especializó en cirugía y se recibió con excelentes notas. Aunque luego debió volver a Rusia por conflictos familiares.

 

Largo camino profesional

 

De vuelta en el hogar- ya en 1900- comenzó a trabajar en una fábrica de cemento. Pero, como era la única médica en el área, también atendía a los campesinos. Las condiciones en las que vivía la gente eran muy malas: no tenían una buena nutrición, buena higiene y el ambiente laboral era insalubre. Esto complicaba su trabajo. 

 

Vera Gedroitz junto a sus pacientes.

Sin embargo, Vera Gedroitz encontraba el tiempo para escribir trabajos sobre cirugía avanzada que le ganaron prestigio en Europa. Sus escritos fueron traducidos al Francés y al Alemán. 

 

Harta de la horrible situación en la que vivía, logró certificarse como médica rusa -porque hasta el momento sólo tenía título suizo- y esto le permitió ejercer en otras partes del país. Pero, la paz duró poco, ya que estalló una guerra y ella fue como voluntaria. 

 

Fue durante esta época cuando introdujo las operaciones abdominales (laparotomías) a soldados con heridas punzantes. Intervenían a los soldados apenas eran heridos, con tanto éxito que la práctica se popularizó en toda Rusia. 

 

Publicación de Vera Gedroitz tras su trabajo en el campo de batalla.

Vera no solo estaba ejerciendo un tipo de medicina nunca antes usado sino que todos los procesos se hacían en el tren hospital. Este era un vehículo equipado que se instalaba directamente en el campo de batalla. Ella era la jefa. 

Pasada la Guerra, en 1909 fue nombrada médica principal del Hospital de la Corte, convocada por la emperatriz Alexandra Feodorovna. Allí se encargó de ser pediatra de los niños de la realeza y encabezó los departamentos de Cirugía y Ginecología-Obstetricia. También le daba clases de medicina básica a la emperatriz Alexandra y a sus hijas Tatiana y Olga. Quienes, durante los inicios de la Primera Guerra Mundial, la asistieron con los heridos de guerra como enfermeras. 

 

Pasada la Revolución Rusa, continuó su carrera en diversos hospitales y dando clases hasta que, en una de las purgas estalinistas, la removieron de su cargo. 

 

Gracias a sus ahorros se compró una casa y vivió el resto de su vida con María Nirod, una condesa a quien conoció mientras trabajaba en la Corte y se convertiría en su pareja. Vera se dedicó a la escritura y publicó tanto trabajos sobre medicina como obras de ficción. Falleció en marzo de 1932 de un cáncer uterino tras una larga vida de dedicación y trabajo.