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Japón lidia con dos pandemias, Covid y suicidios

El país tiene, históricamente, una de las tasas más altas de suicidos del mundo. Si bien más hombres que mujeres se quitaron la vida el año pasado, fueron menos respecto al 2019. En general, el aumento fue menor al 4%.

En Japón, 6.976 mujeres se quitaron la vida el año pasado, casi un 15% más que en 2019. Fue el primer aumento interanual en más de una década.

En los primeros nueve meses del año pasado, 1,44 millones de trabajadores perdieron sus puestos de trabajo, más de la mitad fueron mujeres. Más de dos tercios de las mujeres que se suicidaron en 2020 estaban desempleadas.

Si bien la pandemia ha sido difícil para la mayoría en Japón, y en todo el mundo, las presiones se agravaron para las mujeres. Al igual que en muchos otros países, más mujeres son las que más han perdido sus trabajos, a la vez que debieron continuar con las tareas domésticas y de cuidado de familiares.


Además de luchar con las profundas disparidades en la división del trabajo en casa, muchas han sufrido un aumento de la violencia doméstica y de la agresión sexual. 


Por eso, el creciente costo psicológico y físico de la pandemia ha ido acompañado de un preocupante aumento de suicidios entre las mujeres.  


En Japón, 6.976 mujeres se quitaron la vida el año pasado, casi un 15% más que en 2019. Fue el primer aumento interanual en más de una década. 

 


Algunas causas 

Cada vida perdida por un suicidio constituye una tragedia individual causada por una compleja constelación de razones. Entre las mujeres, el aumento se prolongó durante siete meses consecutivos y ha preocupado a las autoridades y expertos en salud mental que venían trabajando para reducir una de las tasas de suicidio más altas del mundo.


Si bien más hombres que mujeres se suicidaron el año pasado, menos hombres lo hicieron que en 2019. En general, los suicidios aumentaron un poco menos del 4 por ciento. 


La pandemia ha empeorado un desafío histórico para la cultura japonesa, ya que hablar sobre problemas de salud mental o buscar ayuda sigue siendo difícil en una sociedad que valora el estoicismo. 


Por otro lado, el aislamiento y las medidas de higiene ha amplificado el estrés individual gatillado por una cultura que se basa en la cohesión social. Incluso las mujeres, designadas como las cuidadoras domésticas, llegan a temer la humillación pública si no cumplen estas medidas o se infectan con Covid-19. 


El año pasado circuló en los medios japoneses una noticia de una mujer de 30 años que se estaba recuperando del coronavirus en su casa y se suicidó. Luego, la prensa le adjudicó explicaciones relacionadas a la posibilidad de que ella hubiera infectado a otros o la vergüenza que pudo haberla llevado a la desesperación. 


 

Empleo  

Adicionalmente, durante la pandemia, las mujeres son las que más han sufrido pérdidas de empleo. Ellas eran la mayor parte de los empleados de las industrias más afectadas por las medidas de control de infecciones, incluidos restaurantes, bares y hoteles. 


Aproximadamente la mitad de todas las mujeres trabajadoras japonesas tienen trabajos a tiempo parcial o por contrato, pero cuando el negocio se estanca, son las primeras en ser eliminadas por parte de las empresas. 


En los primeros nueve meses del año pasado, 1,44 millones de estos trabajadores perdieron sus puestos de trabajo y más de la mitad fueron mujeres. 


Por otro lado, aquellas que no perdieron su empleo sufrieron un estrés adicional. Antes de la pandemia, trabajar desde casa era extremadamente raro en Japón, pero de repente las mujeres debieron continuar con sus responsabilidades a la vez que cumplían los nuevos protocolos de seguridad e higiene y cuidaban a los niños y ancianos de la familia. 


Fuente: The New York Times