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La vacunación privilegiada provoca la primera gran crisis de gobierno al FdT

No fue la realidad la que demolió a quien era el ministro de Salud argentino, Ginés González García. Tampoco fue la oposición política. Al funcionario lo destrozó el llamado 'fuego amigo', las intensas disputas de poder que sobrelleva el gobernante Frente de Todos, y que la rígida y culposa oposición no ha sabido utilizar a su favor.

Alberto Fernández (der.) y Ginés González García, su amigo.

Ginés González García es un sanitarista peronista amigo personal de Alberto Fernández, presidente de la Nación.


González García fue ministro de Salud de la Nación con Néstor Kirchner pero Cristina Fernández de Kirchner lo envió de embajador a Chile.

Tiempo después, Alberto Fernández fue cesado como jefe del Gabinete de Ministros de la Nación. 

Ginés continuó como embajador hasta el final del mandato de CFK, que no le concedió mucha importancia a la relación bilateral con Chile.

Cuando el Frente de Todos regresó al poder, con Alberto Presidente por decisión de CFK, él incorporó a Ginés como ministro de Salud, y lo presentó como una incorporación estelar.

Desde el inicio de los indicios de pandemia en Wuhan, China, resultó evidente que Ginés cometía errores y más errores, resultando evidente que no era idóneo ante el desafío de una crisis sanitaria tan grande.

Sin embargo, Alberto Fernández lo mantuvo en el cargo, contra viento y marea.

Por ese motivo, que Alberto Fernández le haya solicitado la renuncia a Ginés no sólo es un acontecimiento excepcional sino que el Presidente también paga un costo político personal.

La explicación de otro amigo de Alberto Fernández, el diputado nacional Eduardo Valdés ("No sabía que estaba haciendo algo ilegal"), sólo lleva a sospechar que el 'vacunatorio' funcionó a destajo.

El fuego amigo

Desde hacía semanas que corría el rumor de que había funcionarios y amigos paragubernamentales privilegiados por una vacunación contra el Covid-19 que no estaba escrita en los reglamentos. Es decir, personas que eran vacunadas sin ingresar a una lista oficial de vacunados.

Este comportamiento, en la Argentina denominado 'acomodo', es bastante frecuente en todas las prácticas socioculturales locales pero en el marco de la pandemia resulta particularmente difícil de explicar.

Nunca podría funcionar el 'acomodo' en una vacunación sin el conocimiento y la complicidad del Ministerio de Salud de la Nación.

Las advertencias comenzaron cuando se conoció la vacunación de 'privilegiados' en la Provincia de Santa Cruz, donde gobierna Alicia Kirchner, cuñada de Cristina Fernández de Kirchner y tía de Máximo y Florencia Kirchner.

En Santa Cruz provocó renuncias pero no alcanzó a la gobernadora, quien logró escudarse en la ignorancia de lo que sucedía.

Esta situación provocó sospechas y comentarios de que algo similar ocurría en otras provincias y ciudades argentinas.

En todos los países donde ocurren violaciones del protocolo sanitario estallan escándalos. En Perú, por ejemplo, acaba de costarle gran parte de su esfuerzo proselitista a un presidenciable con grandes posibilidades de volver a gobernar el país.

De pronto, comenzó a insistirse en que en el gobierno nacional argentino también había privilegios y privilegiados pero faltaban las pruebas.

Nadie imaginó que las pruebas las suministraría uno de los personajes más relevantes del kirchnerismo, el periodista Horacio Verbitsky.

Disparo en el pie

El día elegido por Verbitsky para su confesión radial fue inoportuno, para empezar. El presidente Alberto Fernández quería instalar como tema para el fin de semana la instalación de un Consejo Económico y Social a cargo de su amigo Gustavo Béliz.

Además, era el día del cumpleaños de Cristina Fernández de Kirchner, quien ahora queda sospechada de estar detrás de la crisis porque Verbitsky es de diálogo frecuente con ella y todo el Instituto Patria que CFK lidera.

Si Verbitsky intentó un regalo de cumpleaños para CFK con la cabeza de Ginés, dificilmente la vicepresidenta de la Nación se lo agradezca. Más bien todo lo contrario.

La idea de una salud para pocos es lo que CFK combatió en su discurso en el Estadio Único de La Plata, donde habló de la necesidad de refundar el sistema sanitario argentino.

Sin embargo, un acceso de privilegiados a la vacunación anti Covid-19 es todo lo contrario a lo que predicó CFK.

Luego, el discurso sobre la ética en la política, que fue el eje de las palabras de Alberto Fernández en la creación de su Consejo Económico y Social, queda desvirtuado por la ausencia de ética en la vacunación a escondidas a algunos privilegiados.

Nada hay menos peronista que en medio de una pandemia conocer que hay hijos y entenados ya que para la prédica del Frente de Todos, ese comportamiento es de los neoliberales. El país para unos pocos es parte del relato del FdT en su guerra contra Juntos por el Cambio. ¿Cómo sostiene ahora esta 'nueva normalidad'? (por utilizar la jerga propia de la pandemia).

En fin, aún cuando la oposición siga ausente, el FdT se ha encargado de producir su primera gran crisis a resolver.

Existe la impresión de que en este juego, todos pierden aunque es muy temprano aún para las conclusiones. Habrá que esperar algunos días para que puedan obtenerse una lectura más profunda de lo que está sucediendo.

Cambiar de ministro de Salud en medio de una pandemia, cualquiera sea el motivo, es aceptar también un fracaso, que es lo que Alberto quería evitar.