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Reclamo para que los militares abandonen la represión y el poder

Las protestas del miércoles 17/02 fueron de las más grandes en Myanmar desde el golpe del 01/02 y se produjeron después de que los manifestantes instaran a la gente a acudir en masa y hacer añicos la afirmación de los militares de que el público respaldó su decisión de quitarle el poder a Aung San Suu Kyi y su Liga Nacional por la Democracia (NLD).

“Amamos la democracia y odiamos a la Junta (Militar)”, dijo Sithu Maung, un miembro electo de la LND a decenas de miles de personas en la Pagoda Sule, un lugar central de protesta en la ciudad principal Yangon o Rangún. "Debemos ser la última generación que sufra un golpe (de Estado)".

La LND había barrido las elecciones del 08/11/2020, tal como se esperaba, pero el Ejército, que tenía candidatos que fueron derrotados, alega que hubo fraude. 

En una conferencia de prensa el martes 16/02, el general de brigada Zaw Min Tun, portavoz del consejo gobernante, sostuvo que la toma del poder por parte de los militares estaba en línea con la Constitución y dijo que seguía comprometido con la democracia: ¿...?

También dijo que 40 millones de los 53 millones de habitantes apoyaron la acción militar.

Sithu Maung se burló de ese dicho: "Estamos demostrando aquí que nosotros no estamos en esos 40 millones".

Temores

Temo un nuevo resurgimiento de la violencia el miércoles en Birmania", dijo el relator de las Naciones Unidas (ONU), Tom Andrews, dando la voz de alarma después de "recibir informes de que se habían enviado soldados desde regiones periféricas a Yangon" , la capital económica del país, donde los manifestantes se reúnen.

"Los militares podrían estar a punto de cometer crímenes aún más graves contra el pueblo de Birmania", agregó Andrews, quien dijo estar "aterrorizado". Recordó que "en el pasado, esos movimientos de tropas precedieron a asesinatos, desapariciones y detenciones a gran escala".

La Asociación de Asistencia a Presos Políticos, que está haciendo un seguimiento de los detenidos, dice que desde el 1 de febrero han sido detenidas 452 personas. Unas 417 permanecen detenidas: políticos, médicos, activistas, estudiantes, huelguistas.

Al mismo tiempo, los generales continúan atacando las herramientas de comunicación. Muy temprano el miércoles (a la 1 am), las conexiones a Internet se cortaron casi por completo, por quinta vez desde el golpe de Estado. Los dos días anteriores, se habían restaurado ocho horas después.

El relator de la ONU también dijo que había "escuchado que un juicio secreto" de Aung San Suu Kyi y el ex presidente Win Myint comenzó esta semana.

Ya procesada por haber importado ilegalmente walkie-talkies, la exlíder de 75 años enfrenta una nueva acusación por haber violado "la ley de gestión de desastres naturales", dijo a la agencia AFP su abogada, Khin Maung Zaw, y agregó que un nueva audiencia estaba prevista para el 01/03.

Multitudes en contra

La participación ciudadana pareció ser una de las más grandes hasta ahora en la ciudad. Junto a las multitudes, algunas personas también detuvieron sus autos en las calles o en cruces clave (sus capós se abren invocando “averías” masivas) como una forma de bloquear las calles a las fuerzas de seguridad.

En Naypyidaw, la capital de Myanmar, miles de personas marcharon por sus amplios bulevares, reclamando la liberación de Aung San Suu Kyi y del presidente Win Myint.

Los manifestantes también salieron a las calles de Mandalay, donde el lunes las fuerzas de seguridad apuntaron con armas a un grupo de 1.000 manifestantes y los atacaron con honda y palos. Los medios locales informaron que la policía también disparó balas de goma contra una multitud y que algunas personas resultaron heridas.

El ejército de Myanmar tiene un historial de violencia e impunidad durante las décadas que gobernó el país antes de que comenzara la transición a la democracia hace 10 años.

El jefe de las fuerzas armadas, Min Aung Hlaing, quien encabezó el golpe, también dirigió la represión de 2017 contra la minoría rohingya en el estado occidental de Rakhine, que según las Naciones Unidas se llevó a cabo con “intención genocida”.

"El enfoque de las fuerzas de seguridad podría dar un giro aún más oscuro rápidamente", advirtió International Crisis Group en un informe publicado el miércoles.

"Los soldados y los vehículos blindados han comenzado a reforzar las líneas policiales y, si los generales se impacientan con el status quo, podrían convertirse fácilmente en el final de una sangrienta represión, como ha sucedido en el pasado".

El primer ministro británico, Boris Johnson, emitió una fuerte denuncia de la maniobra legal contra Aung San Suu Kyi.

"Los nuevos cargos contra Aung San Suu Kyi fabricados por el ejército de Myanmar son una clara violación de sus derechos humanos", tuiteó. "Apoyamos al pueblo de Myanmar y nos aseguraremos de que los responsables de este golpe rindan cuentas".

El portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, dijo que el organismo mundial defendió la denuncia del golpe y pidió que se retiren los cargos contra Aung San Suu Kyi y que sea liberada.

Los manifestantes muestran una pancarta con una imagen de la derrocado líder birmana Aung San Suu Kyi durante una protesta contra el golpe militar en Yangon, Myanmar el miércoles 17/02/2021.

Los manifestantes bloquearon las principales carreteras en Yangon o Rangoon o Rangún mientras miles se manifestaban contra el golpe de Estado del 01/02/2021 en Myanmar.

Las protestas del miércoles 17/02 fueron de las más grandes en Myanmar desde el golpe del 01/02 y se produjeron después de que los manifestantes instaran a la gente a acudir en masa y hacer añicos la afirmación de los militares de que el público respaldó su decisión de quitarle el poder a Aung San Suu Kyi y su Liga Nacional por la Democracia (NLD).

“Amamos la democracia y odiamos a la Junta (Militar)”, dijo Sithu Maung, un miembro electo de la LND a decenas de miles de personas en la Pagoda Sule, un lugar central de protesta en la ciudad principal Yangon o Rangún. "Debemos ser la última generación que sufra un golpe (de Estado)".

La LND había barrido las elecciones del 08/11/2020, tal como se esperaba, pero el Ejército, que tenía candidatos que fueron derrotados, alega que hubo fraude. 

En una conferencia de prensa el martes 16/02, el general de brigada Zaw Min Tun, portavoz del consejo gobernante, sostuvo que la toma del poder por parte de los militares estaba en línea con la Constitución y dijo que seguía comprometido con la democracia: ¿...?

También dijo que 40 millones de los 53 millones de habitantes apoyaron la acción militar.

Sithu Maung se burló de ese dicho: "Estamos demostrando aquí que nosotros no estamos en esos 40 millones".

Temores

Temo un nuevo resurgimiento de la violencia el miércoles en Birmania", dijo el relator de las Naciones Unidas (ONU), Tom Andrews, dando la voz de alarma después de "recibir informes de que se habían enviado soldados desde regiones periféricas a Yangon" , la capital económica del país, donde los manifestantes se reúnen.

"Los militares podrían estar a punto de cometer crímenes aún más graves contra el pueblo de Birmania", agregó Andrews, quien dijo estar "aterrorizado". Recordó que "en el pasado, esos movimientos de tropas precedieron a asesinatos, desapariciones y detenciones a gran escala".

La Asociación de Asistencia a Presos Políticos, que está haciendo un seguimiento de los detenidos, dice que desde el 1 de febrero han sido detenidas 452 personas. Unas 417 permanecen detenidas: políticos, médicos, activistas, estudiantes, huelguistas.

Al mismo tiempo, los generales continúan atacando las herramientas de comunicación. Muy temprano el miércoles (a la 1 am), las conexiones a Internet se cortaron casi por completo, por quinta vez desde el golpe de Estado. Los dos días anteriores, se habían restaurado ocho horas después.

El relator de la ONU también dijo que había "escuchado que un juicio secreto" de Aung San Suu Kyi y el ex presidente Win Myint comenzó esta semana.

Ya procesada por haber importado ilegalmente walkie-talkies, la exlíder de 75 años enfrenta una nueva acusación por haber violado "la ley de gestión de desastres naturales", dijo a la agencia AFP su abogada, Khin Maung Zaw, y agregó que un nueva audiencia estaba prevista para el 01/03.

Multitudes en contra

La participación ciudadana pareció ser una de las más grandes hasta ahora en la ciudad. Junto a las multitudes, algunas personas también detuvieron sus autos en las calles o en cruces clave (sus capós se abren invocando “averías” masivas) como una forma de bloquear las calles a las fuerzas de seguridad.

En Naypyidaw, la capital de Myanmar, miles de personas marcharon por sus amplios bulevares, reclamando la liberación de Aung San Suu Kyi y del presidente Win Myint.

Los manifestantes también salieron a las calles de Mandalay, donde el lunes las fuerzas de seguridad apuntaron con armas a un grupo de 1.000 manifestantes y los atacaron con honda y palos. Los medios locales informaron que la policía también disparó balas de goma contra una multitud y que algunas personas resultaron heridas.

El ejército de Myanmar tiene un historial de violencia e impunidad durante las décadas que gobernó el país antes de que comenzara la transición a la democracia hace 10 años.

El jefe de las fuerzas armadas, Min Aung Hlaing, quien encabezó el golpe, también dirigió la represión de 2017 contra la minoría rohingya en el estado occidental de Rakhine, que según las Naciones Unidas se llevó a cabo con “intención genocida”.

"El enfoque de las fuerzas de seguridad podría dar un giro aún más oscuro rápidamente", advirtió International Crisis Group en un informe publicado el miércoles.

"Los soldados y los vehículos blindados han comenzado a reforzar las líneas policiales y, si los generales se impacientan con el status quo, podrían convertirse fácilmente en el final de una sangrienta represión, como ha sucedido en el pasado".

El primer ministro británico, Boris Johnson, emitió una fuerte denuncia de la maniobra legal contra Aung San Suu Kyi.

"Los nuevos cargos contra Aung San Suu Kyi fabricados por el ejército de Myanmar son una clara violación de sus derechos humanos", tuiteó. "Apoyamos al pueblo de Myanmar y nos aseguraremos de que los responsables de este golpe rindan cuentas".

El portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, dijo que el organismo mundial defendió la denuncia del golpe y pidió que se retiren los cargos contra Aung San Suu Kyi y que sea liberada.