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China da un paso adelante y uno en falso en materia climática

Si bien la participación del carbón en el uso de energía en el país ha disminuido desde 2012, el volumen absoluto de emisiones de carbono de China ha aumentado constantemente.

Si bien el uso energético del carbón en China ha disminuido en la última década, el volumen absoluto de emisiones de carbono ha aumentado constantemente durante ese tiempo.

Hacia enero del 2020 las emisiones seguían siendo altas en China. Pero desde la segunda semana de febrero se volatilizaron a raíz de la suspensión de la actividad económica y de las industrias por el brote de Covid-19.

Se cree que China planea pedirle a las empresas de redes regionales que aumenten la cantidad de energía comprada de fuentes de combustibles no fósiles a un 40% para 2030, en comparación con el 28% en 2020.

En septiembre, Xi Jinping ocupó los titulares de todo el mundo cuando dijo a la Asamblea General de las Naciones Unidas que China alcanzaría la neutralidad de carbono para el 2060. Es decir, declaró que planea tener cero emisiones netas de dióxido de carbono en 40 años, aunque con un pico de emisiones antes del 2030. 


Lo mismo hicieron luego Japón y Corea del Sur asegurando que alcanzarían la neutralidad de carbono en 2050.


Sin embargo, la promesa generó escepticismo en otros líderes y la comunidad ambientalistaBásicamente porque China ha dependido históricamente de la industria del carbón como fuente de empleo y de energía.  


De hecho, el carbón representó el 58% de la combinación energética del país en 2019, según la Oficina Nacional de Estadísticas. 


Al mismo tiempo, si bien la participación del carbón en el uso de energía en el país ha disminuido un 68% desde 2012, el volumen absoluto de emisiones de carbono de China ha aumentado constantemente.  


En 2019 llegó a los 10,8 mil billones de toneladas cortas al año (unidad de masa que equivale a 2 mil libras o 907,185 kilogramos). Por su parte, Estados Unidos registró ese año 5,4 mil billones de “short tons” y la Unión Europea 3,6. 


En síntesis, mientras estas dos últimas regiones disminuían levemente sus emisiones, China las incrementó entre 2009 y 2019. 


“La reciente gran cantidad de noticias les ha dado algo de esperanza a los activistas climáticos como yo, pero luego veo la realidad en el terreno y me vuelvo escéptico nuevamente”, dijo Yu Aiqun, investigador de la organización sin fines de lucro Global Energy Monitor a The Wall Street Journal. 


 

Señales optimistas 

Frente al escenario desalentador, ha habido algunos indicios optimistas recientes de parte de los principales líderes chinos en mira a cumplir los objetivos climáticos establecidos en el Acuerdo de París. 


Por un lado, China pedirá a las empresas de redes regionales que aumenten la cantidad de energía comprada de fuentes de combustibles no fósiles al 40% para 2030. En 2020 el porcentaje exigido era del 28% en 2020, según el WSJ. 


Por otro lado, aunque el carbón sigue siendo el protagonista y se propone la construcción de 73,5 gigavatios de nuevas centrales eléctricas de carbón, la Administración Nacional de Energía de China dijo que instaló 120 gigavatios de energía eólica y solar el año pasado, más del doble que el año anterior. 


Finalmente, los combustibles no fósiles representaron más del 15% de la combinación de consumo de energía de China en 2019, y un 9,7% en 2012.  


El sector de los combustibles fósiles tiene una influencia política muy fuerte y se ampara en la cantidad de puestos de trabajo que ofrece. Ahora resta esperar si Xi Jinping implementa los objetivos prometidos y con qué medios.