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La crisis de los chips cambia el Just in Time automotriz

Mercedes-Benz y Porsche analizan la creación de reservas de semiconductores para evitar cuellos de botella. La crisis de los chips ha provocado perjuicios a las empresas automotrices. La escasez paralizó la producción de cientos de miles de vehículos en todo el mundo y podría provocar cambios en la cadena de suministro "justo a tiempo" o Just in Time, utilizada durante décadas para preservar el dinero en efectivo, evitando acumular stocks.

Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, Limited o TSMC es la empresa de fundición de semiconductores más grande del mundo, con la sede y sus principales operaciones localizadas en el Parque científico e industrial de Hsinchu, en Hsinchu, Taiwán.

Ford tuvo que suspender la producción de su modelo muy demandado F-150 Raptor por la falta de suficientes microprocesadores.

Toyota desarrolló el concepto Just in Time que consiste en que las partes y equipos se ubican junto a la línea de producción en la cantidad necesaria y de ese suministro en tiempo y forma se encargan los proveedores, lo que evita el sobrecosto de acumular y gestionar stocks.

Mercedes Daimler y Porsche VW están considerando la posibilidad de acumular reservas de semiconductores para evitar que se repita la escasez de chips que paralizó las líneas de montaje y paralizó la producción de cientos de miles de vehículos en todo el mundo. 

Se producirán más de 670.000 coches menos en el 1er. trimestre de 2021 por la escasez, según una investigación del proveedor de datos IHS Markit.

La medida resultaría una revisión de la cadena de suministro "justo a tiempo", que ha marcado a la industria, utilizada durante décadas en base a que la actividad gire en derredor de las entregas diarias para ahorrar dinero en efectivo. 

El sistema permite guerras de ofertas de última hora entre fabricantes de repuestos.

También conocido como 'método toyota', permite reducir costos, especialmente de inventario de materia prima, de partes para el ensamblaje, y de los productos finales. 

La esencia de JIT es que los suministros llegan a la fábrica, o los productos al cliente, "justo a tiempo", poco antes de que se usen y solo en las cantidades necesarias, evitando la necesidad de almacenar y trasladar la materia prima del almacén a la línea de producción (en el caso de una fábrica). 

Pero Toyota modificó su propio Just in Time luego del más reciente terremoto con tsunami en Japón, y comenzó a acumular stocks estratégicos que, por ejemplo, le permitió eludir la crisis de chips que tienen Mercedes y Porsche.

Los cambios

La crisis fue provocada por el repentino repunte de las ventas mundiales de automóviles hacia fines de 2020, lo que provocó un déficit en componentes cruciales. En el presente, los vehículos requieren cada vez más de microprocesadores.

Ejecutivos de Mercedes-Benz Daimler y Porsche / Volkswagen dijeron al diario Financial Times que sus empresas estaban analizando el cambio para evitar más cuellos de botella.

"Tenemos que pensar en aumentar el inventario", dijo Oliver Blume, de Porsche. "Pero el inventario cuesta dinero, así que esa es la última opción a tomar".

Todos trabajan en crear sistemas de alerta temprana eficientes para identificar problemas en su cadena de abastecimiento y producción.

Los fabricantes de chips, que ya se enfrentaban a una mayor demanda por el boom de las consolas de juegos, las computadoras portátiles y los televisores, durante el bloque o cuarentena provocado por la pandemia, requieren ahora un plazo de entrega mayor.

No todos están convencidos de ampliar su capacidad instalada para abastecer la demanda con esos chips de menor rentabilidad que apostar por los más sofisticados para las telecomunicaciones en 5G.

Novedades

En las últimas semanas, los fabricantes de automóviles, incluidos Volkswagen, General Motors, Nissan y Honda, se han visto obligados a dejar inactivas las plantas o reducir la producción a medida que los fabricantes de repuestos luchaban por obtener suministros de los contratistas.

Ford estimó que podría perder hasta una 20% de la producción en el 1er. trimestre, ya que fue obligada a reducir la producción de su camioneta pick-up F-150, la más vendida.

Subaru también redujo su objetivo de ventas de vehículos en un 4,7% para el año fiscal que finaliza en marzo, diciendo que la escasez de chips lo obligará a producir 48.000 vehículos menos en Japón y Estados Unidos.

La industria ahora está preparada para semanas de más interrupciones a medida que los proveedores se apresuran a cubrir el retraso. En Daimler dijeron que los cuellos de botella eran "principalmente un problema del 1er. trimestre", pero el informe de IHS sugiere que las restricciones de suministro durarán hasta casi el 4to. trimestre de 2021.

IHS descubrió que la escasez afectaba a las entregas de microcontroladores, pequeños chips que se utilizan para alimentar desde sensores de estacionamiento hasta bolsas de aire y sistemas de entretenimiento que ahora se instalan en los vehículos.

Aproximadamente el 70% de ellos son fabricados por una única empresa: Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC).

El mes pasado, el ministro de Economía de Alemania, Peter Altmaier, escribió a su par taiwanés Wang Mei-hua, pidiéndole que interviniera en nombre de los fabricantes de automóviles, concediéndoles prioridad en las entregas.

Otros países, incluidos Japón y USA, también han presionado a Taipei para que ayude a aliviar la escasez. Funcionarios y ejecutivos corporativos de USA y Taiwán discutieron el tema en una mesa redonda bilateral sobre cadenas de suministro.

Altmaier también se ha comprometido a invertir más en los fabricantes de chips alemanes para evitar crisis futuras.

Volvo Cars

Reinhard Ploss, director ejecutivo de Infineon de Alemania, uno de los mayores fabricantes de semiconductores del mundo, dijo que si bien la industria "tendría que volver a pensar" en las cadenas de suministro de automóviles, había un límite en el almacenamiento de microprocesadores.

Los semiconductores, dijo Ploss, "tienen una fecha de vencimiento y en algún momento no podemos seguir utilizándolos debido a consideraciones de calidad".

El director ejecutivo de Volvo Cars, Hakan Samuelsson, dijo que el grupo de origen sueco hoy con accionistas chinos, había asegurado suministros de chips para las próximas 4 semanas, pero que era "muy difícil" predecir lo que sucederá después.

Él dijo que el holding, que había evitado la escasez hasta ahora, no planificaba cambiar la forma en que se abastece de semiconductores, a pesar de depender de un solo proveedor.

“Tener proveedores dobles podría no ser la estrategia correcta, podría ser mejor tener un buen proveedor que 3 no tan buenos”, le dijo al FT.

Volvo Cars hoy día es propiedad de Geely, automotriz multinacional de origen chino, con sede en Hangzhou, Zhejiang.