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Como la gripe, el coronavirus podría volverse estacional

Investigadores estadounidenses cruzaron datos de latitudes y temperaturas, con otros sobre la COVID-19 como mortalidad, hospitalizaciones y cantidad de contagios. Los resultados demostraron que el Sars-cov-2 podría volverse estacional.

Desde el comienzo de la pandemia, expertos sugieren que el SARS -CoV-2 puede comportarse como muchos otros coronavirus que circulan más ampliamente en otoño e invierno.

El sistema inmunológico suele verse afectado por la temperatura y la nutrición, incluida la vitamina D, que desempeña un papel importante en la inmunidad.

El coronavirus puede volverse estacional como la gripe, y esta conclusión es relevante para saber qué esperar después de que la vacuna controle las primeras oleadas de COVID-19.

¿Podría el COVID-19 tener altibajos en relación con las estaciones del año, al igual que la gripe? Esta pregunta se ha mantenido desde el inicio de la pandemia y una nueva investigación sugiere que sí podría. 

 

Al comienzo del brote, algunos expertos sugirieron que el SARS -CoV-2 puede comportarse como muchos otros coronavirus que circulan más ampliamente en otoño e invierno. 

 

Para averiguar si eso podría ser cierto, los investigadores analizaron datos como cantidad de casos, tasas de muerte, de recuperaciones, de pruebas y hospitalizaciones de 221 países.  

 

En síntesis, arribaron a una fuerte asociación entre esta información y las temperaturas y latitudes. 

 

"Una conclusión es que la enfermedad puede ser estacional, como la gripe. Esto es muy relevante para lo que deberíamos esperar de ahora en adelante después de que la vacuna controle estas primeras oleadas de COVID-19", dijo el autor principal del estudio, Gustavo Caetano-Anollés, profesor de Biología Genómica de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. 

 

Por otro lado, el mismo equipo de investigación había identificado previamente áreas en el genoma del virus SARS-CoV-2 que pueden experimentar una rápida mutación. 

 

Los virus similares tienen aumentos estacionales en las tasas de mutación, por lo que los científicos buscaron conexiones entre las mutaciones en el SARS-CoV-2 y la temperatura, la latitud y la longitud. 

 

"Nuestros resultados sugieren que el virus está cambiando a su propio ritmo y que las mutaciones se ven afectadas por factores distintos a la temperatura o la latitud. No sabemos exactamente cuáles son esos factores, pero ahora podemos decir que los efectos estacionales son independientes de la composición genética del virus ", dijo Caetano-Anollés en un comunicado de prensa de dicha universidad. 

 

Aunque se necesita más investigación para aprender más sobre cómo el clima y las diferentes estaciones pueden afectar las tasas de COVID-19, los autores señalaron que el sistema inmunológico humano desempeña un papel clave.  

 

Las defensas se ven influidas por la temperatura y la nutrición, incluida la vitamina D, que desempeña un papel importante en la inmunidad. Con menos exposición al sol durante el invierno, la mayoría de las personas no producen suficiente vitamina D. 

 

"Sabemos que la gripe es estacional y que tenemos un descanso durante el verano. Eso nos da la oportunidad de fabricar la vacuna contra la gripe para el otoño siguiente", dijo Caetano-Anollés


"Cuando todavía estamos en medio de una pandemia furiosa, esa ruptura es inexistente. Quizás aprender a estimular nuestro sistema inmunológico podría ayudar a combatir la enfermedad mientras luchamos por ponernos al día con el coronavirus en constante cambio", agregó.

 

El estudio aparece en la edición en línea del 26 de enero de la revista Evolutionary Bioinformatics.