icon

En una crisis republicana imprevista surge el equilibrista Kevin McCarthy

Kevin McCarthy (Republicano de California), líder de los opositores en la Cámara de Representantes, trabajó muchísimo para mantener intacto a su partido, que corre peligro de división, negándose a tomar medidas concretas contra una legisladora de primer año cuya retórica extremista provocó una indignación generalizada en el Capitolio, al tiempo que se movió para proteger a una líder del partido de alto rango que enfrentó pedios de destitución después de respaldar el juicio político contra Donald Trump.

Los movimientos de McCarthy reflejaron el delicado camino que el Partido Republicano debe transitar, luego de Trump, antes de recuperar el poder en Washington DC.

Desafío 1

Por un lado, el partido necesita recuperar su atractivo entre los republicanos tradicionales, un ala del partido que se solidarizó con la representante Liz Cheney (Wyoming), la líder republicana N° 3 de la Cámara de Representantes e hija de un exvicepresidente poderoso (Dick Cheney), quien criticó la conducta de Trump en torno a el motín del 06/01 en el Capitolio. 

Después de que McCarthy argumentó fuertemente en nombre de Cheney en una reunión privada, los republicanos votaron 145 contra 61 para rechazar un pedido de renuncia respaldado por los leales a Trump.

Desafío 2

El miércoles 03/02 temprano, los demócratas anunciaron planes para realizar una votación en la Cámara el jueves 04/02 para eliminar a Greene de sus comisiones de trabajo, después de que los líderes republicanos se negaran a hacerlo por su cuenta.

"Un miembro de esta Cámara está pidiendo asesinatos. Ese es el nuevo precedente", dijo el representante Jim McGovern (Demócrata por Massachusetts), presidente del Comité de Reglas. "Si el estándar es que quitaremos a esas personas de los comités, estoy de acuerdo con eso".

Kevin McCarthy, entonces, difunció un comunicado condenando las palabras de Greene, pero sin represalias en su contra.

El Partido Republicano corre el riesgo de perder el apoyo de los partidarios más fervientes de Trump, muchos de los cuales se suscriben cada vez más a afirmaciones extravagantes y sin fundamento, como las defendidas por la representante Greene, quien cuestionó la veracidad de los tiroteos en las escuelas, alentó la violencia política y difundió falsedades antisemitas.

McCarthy dijo que no cedería a las demandas de destitución de sus comités. En cambio, acusó a los demócratas de perseguir una "toma de poder partidista" al tratar de controlar la toma de decisiones interna del Partido Republicano.

"Eligieron hacer algo que el Congreso nunca ha hecho", contraatacó McCarthy en diálogo con los periodistas.

La decisión de McCarthy de convertir el alboroto por Greene en una pelea partidista en lugar de controlar con más fuerza la retórica dentro de las filas republicanas sugiere que está decidido a mantener la carpa republicana lo más amplia posible mientras busca recuperar la mayoría de la Cámara en las elecciones intermedias de 2022.

McCarthy está dispuesto a correr el riesgo de más disputas dentro de sus filas en los meses y años venideros.

Acuerdo

En el Senado, el líder de la mayoría Charles E. Schumer (Demócrata por New York) y el líder de la minoría Mitch McConnell (Republicano por Kentucky) acordaron sobre cómo dirigir una cámara 50-50, después de semanas de negociaciones. 

La vicepresidente Kamala Harris les da a los demócratas el voto de desempate y ellos controlarán los comités.

Trumpista sin fisuras, Marjorie Taylor Greene es una empresaria y política que ganó, por el Partido Republicano, la banca del 14º distrito congresional de Georgia en las elecciones de noviembre de 2020, famosa por apoyar teoría de conspiración del movimiento de extrema derecha QAnon. Acaba de armar un barullo enorme en un Congreso muy sensibilizado.

Elizabeth Lynne Cheney​ es una abogada y N°3 de los republicanos en la Cámara de Representantes, representando a un distrito de Wyoming. Ella es la hija mayor del exvicepresidente Dick Cheney y ocupó varios cargos en el Departamento de Estado durante el gobierno de George W. Bush. Ella apoyó el juicio político a Donald Trump y los trumpistas de su partido reclamaron su cabeza.

Un equilibrista Kevin Owen McCarthy, líder republicano en la Cámara Baja desde 2014. Él es representante por el 23er. distrito congresional de California desde 2013 y está dispuesto a correr todos los riesgos para mantener unidos a los republicanos hasta las legislativas de 2022.

Kevin McCarthy (Republicano de California), líder de los opositores en la Cámara de Representantes, trabajó muchísimo para mantener intacto a su partido, que corre peligro de división, negándose a tomar medidas concretas contra una legisladora de primer año cuya retórica extremista provocó una indignación generalizada en el Capitolio, al tiempo que se movió para proteger a una líder del partido de alto rango que enfrentó pedios de destitución después de respaldar el juicio político contra Donald Trump.

Los movimientos de McCarthy reflejaron el delicado camino que el Partido Republicano debe transitar, luego de Trump, antes de recuperar el poder en Washington DC.

Desafío 1

Por un lado, el partido necesita recuperar su atractivo entre los republicanos tradicionales, un ala del partido que se solidarizó con la representante Liz Cheney (Wyoming), la líder republicana N° 3 de la Cámara de Representantes e hija de un exvicepresidente poderoso (Dick Cheney), quien criticó la conducta de Trump en torno a el motín del 06/01 en el Capitolio. 

Después de que McCarthy argumentó fuertemente en nombre de Cheney en una reunión privada, los republicanos votaron 145 contra 61 para rechazar un pedido de renuncia respaldado por los leales a Trump.

Desafío 2

El miércoles 03/02 temprano, los demócratas anunciaron planes para realizar una votación en la Cámara el jueves 04/02 para eliminar a Greene de sus comisiones de trabajo, después de que los líderes republicanos se negaran a hacerlo por su cuenta.

"Un miembro de esta Cámara está pidiendo asesinatos. Ese es el nuevo precedente", dijo el representante Jim McGovern (Demócrata por Massachusetts), presidente del Comité de Reglas. "Si el estándar es que quitaremos a esas personas de los comités, estoy de acuerdo con eso".

Kevin McCarthy, entonces, difunció un comunicado condenando las palabras de Greene, pero sin represalias en su contra.

El Partido Republicano corre el riesgo de perder el apoyo de los partidarios más fervientes de Trump, muchos de los cuales se suscriben cada vez más a afirmaciones extravagantes y sin fundamento, como las defendidas por la representante Greene, quien cuestionó la veracidad de los tiroteos en las escuelas, alentó la violencia política y difundió falsedades antisemitas.

McCarthy dijo que no cedería a las demandas de destitución de sus comités. En cambio, acusó a los demócratas de perseguir una "toma de poder partidista" al tratar de controlar la toma de decisiones interna del Partido Republicano.

"Eligieron hacer algo que el Congreso nunca ha hecho", contraatacó McCarthy en diálogo con los periodistas.

La decisión de McCarthy de convertir el alboroto por Greene en una pelea partidista en lugar de controlar con más fuerza la retórica dentro de las filas republicanas sugiere que está decidido a mantener la carpa republicana lo más amplia posible mientras busca recuperar la mayoría de la Cámara en las elecciones intermedias de 2022.

McCarthy está dispuesto a correr el riesgo de más disputas dentro de sus filas en los meses y años venideros.

Acuerdo

En el Senado, el líder de la mayoría Charles E. Schumer (Demócrata por New York) y el líder de la minoría Mitch McConnell (Republicano por Kentucky) acordaron sobre cómo dirigir una cámara 50-50, después de semanas de negociaciones. 

La vicepresidente Kamala Harris les da a los demócratas el voto de desempate y ellos controlarán los comités.