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Dicen que la semana laboral de 4 días requiere jubilaciones y prestaciones más bajas

No hay magia: si prosperan las propuestas de reducir la semana laboral para así crear más puestos de trabajo, en España, que es donde está la iniciativa en debate, habría que bajar los beneficios previsionales para los beneficiarios de las 4 horas de trabajo y también sus prestaciones sociales. La alternativa es incrementar el déficit fiscal en forma progresiva. En el caso de España, tiene topes al desequilibrio fiscal propios de la Unión Europea. En el caso de países en acuerdos con el FMI, también.

El gobierno español aceptó la propuesta del diputado de Más País, Iñigo Errejón, de implementar un experimento de semana laboral de 4 días – es decir de 32 horas semanales – en algunas pequeñas y medianas empresas con el objetivo de mensurar el impacto que una medida de este tipo puede tener en la economía del país. Más País es un partido político de izquierda, ecologista y feminista. El piloto será llevado a cabo por unas 200 empresas Pymes de sectores como el telemarketing, la consultoría, los estudios jurídicos y la informática. Se encuentran contrarios la gastronomía y la hotelería. La última vez que el mundo discutió sobre la jornada laboral fue en el Tratado de Versalles, en 1919, cuando se estableció la jornada laboral de 8 horas y 48 semanales.

Un libro que apoya la tendencia de la reducción de la jornada laboral. La propuesta de una semana laboral de 4 días en España sigue la línea de algunas pruebas pilotos de empresas como Microsoft en Japón y Unilever en Nueva Zelanda o sindicatos como IG Metall en Alemania, para reflexionar sobre el impacto fe una medida de estas características en la economía y en la sociedad. Algunos de los efectos esperados son una mejor distribución de los trabajos, una mejor calidad de vida y sociabilidad, un menor impacto de contaminación al disminuir el uso del transporte y también una mejora de la productividad general de las empresas. El piloto será financiado con los fondos europeos con un presupuesto de 50 millones de euros y habrá que esperar al 2022 para tener los resultados.

En 1817, Robert Owen acuñó el lema de «8 horas de trabajo, 8 horas de recreo, 8 horas de descanso» (8 hours labour, 8 hours recreation, 8 hours rest).

El principal conflicto que los empresarios advierten de aplicar una semana laboral de 4 días es si esta reducción de tiempo de trabajo debería ir acompañada de una merma en el mismo volumen del sueldo percibido.

Ellos afirman que no pueden pagar igual porque estarían incrementando la masa salarial de forma improductiva, lo que provocaría graves daños a la contabilidad empresarial.

Si las horas semanales disminuyen un 20%, reflejado en los salarios a través de la negociación colectiva, ante la imposibilidad de lograr ganancias de productividad en igual proporción, ocurriría una baja en el cálculo de futuras prestaciones sociales: subsidio por desempleo, invalidez e incluso en la pensión jubilatoria. Son indicadores afectados por una disminución de la base reguladora.

El caso de España

En España los consultores empresarios insisten en que existen trabajos en el que a pesar de una reducción del tiempo de trabajo se pueden producir ganancias de productividad que suplan ese espacio temporal de 8 horas -se pasaría de 40 horas a 32 horas semanales-, pero hay otros en los que o bien no es posible por la mecanización de los procesos productivos o por la naturaleza del negocio, que les impide poder ajustar este tiempo de trabajo.

Sería el caso de un servicio de primera necesidad o si quiere mantener la actividad durante los 7 días de la semana, que es el caso de negocios de hotelería o de transportes.

No habría posibilidad de suplir el recorte temporal del trabajo con ganancias de productividad de 20%, cuando en un estudio la Fundación BBVA, para España en el periodo de 1995-2017 se observa una caída de un 10,5% de la productividad.

Unos dicen que una alternativa sería una baja tributaria proporcional para permitir alivio en las contribuciones empresariales, pero esto no aparece en el horizonte gubernamental.

Expertos como el director del IEE, Gregorio Izquierdo, recuerda que ya existen formas de flexibilidad horaria en ciertas modalidades contractuales como la jornada parcial o la reducción de jornada.

El coordinador del Consejo General de Economistas de España, Salvador Marín, dijo que sería un error aprobar por real decreto una base reguladora general a partir de la novedad ya que "debería ser una decisión empresarial" en función de la situación de cada una de las compañías.

El baremo

La base reguladora se trata de un coeficiente que se utiliza para calcular las prestaciones que cada trabajador tiene derecho a percibir de la Seguridad Social, y que se determina en función de las bases de cotización del beneficiario durante un determinado periodo de tiempo y la cuantía de la pensión consistirá en un porcentaje de esta base reguladora. 

Además, el cálculo de la base reguladora tiene su origen en las bases de cotización del trabajador y la relación es directa. 

Dado que la base reguladora es una media de determinadas bases de cotización, cuanto más elevadas hayan sido estas, mayor será la base reguladora. Y así será su impacto en el futuro cálculo de las prestaciones sujetas a este baremo, como son los pagos jubilatorios, prestaciones por desempleo, cese de actividad de los autónomos, prestaciones por invalidez e incapacidad, etc.

Una historia

Durante la Revolución industrial la producción no aplicaba la regulación de 1496 en Gran Bretaña, de un máximo de 15 horas para la jornada laboral: desde las 5:00 hasta las 20:00. El trabajo infantil era común. 

Desde 1810, Robert Owen difundió la idea de que la calidad del trabajo de un obrero tiene una relación proporcional con la calidad de vida del mismo y reclamó 10 horas y media,​ para comenzar. En 1817 acuñó el lema de «8 horas de trabajo, 8 horas de recreo, 8 horas de descanso» (8 hours labour, 8 hours recreation, 8 hours rest). 

No fue sencillo pero en 1842 El Parlamento inglés aceptó tratar la reducción y limitación de la jornada laboral. 

En 1847 concedió a mujeres y niños la jornada de 10 horas. En Francia, la revolución de 1848 impuso la jornada de 12 horas. 

En USA, la jornada laboral era de 18 horas. En 1868, el presidente Andrew Johnson promulgó la Ley Ingersoll, de jornada de 8 horas, aunque con cláusulas que permitían aumentarla a 14 y 18 horas. El incumplimiento de la Ley provocó la famosa huelga del 01/05/1886.