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Día de los Humedales y pocos motivos para festejar

Mañana se conmemora esta jornada cuyo origen fue el convenio que se firmó en Ramsar, Irán, hace 50 años y al que Argentina se sumó hace tres décadas. Los humedales representan gran parte de la riqueza del país, aunque amenazados por el cambio climático y la actividad humana.

Argentina cuenta actualmente con 23 sitios designados como Humedales de Importancia Internacional, con una superficie de 5.714.016 hectáreas.

Las quemas persistentes e intencionales en el Delta del río Paraná afectaron a unas 300 mil hectáreas durante el 2020, lo que generó una cruda emergencia ambiental.

La extensión de los humedales a nivel global ha disminuido aproximadamente en un 35% desde 1970.

En 1971 comenzó a implementarse la Convención de los Humedales en Ramsar, Irán. A partir de allí, casi el 90% de los Estados miembro de las Naciones Unidas se adhirió al compromiso ambiental firmado un 2 de febrero. 


Argentina se sumó hace 30 años al reconocimiento de estos ecosistemas como esenciales para la vida humana, animal y vegetal en el planeta. La Convención propone comprometer a los 150 países a realizar acciones de conservación y preservación. 


Los humedales cubren aproximadamente 12,1 millones de kilómetros cuadrados del mundo (la superficie argentina tiene, por ejemplo, más de dos millones y medio de kilómetros cuadrados).  


Sin embargo, la extensión de estos sistemas ha disminuido rápidamente, con pérdidas del 35% desde 1970.


Los humedales son áreas que se inundan temporalmente, dado que el agua subterránea aflora a la superficie o los suelos de baja permeabilidad se cubren de agua poco profunda. 


En su gran variedad, todos comparten una característica lave que su propio nombre indica, el agua protagoniza su estructura y sus funciones ecológicas. 


Argentina cuenta todavía de gran diversidad y riqueza de humedales, que cubren 600 mil kilómetros cuadrados. Las regiones son seis: Cuenca del Plata, Chaco, Pampas, Patagonia, Puna y Zona Costera Patagónica. 


Al igual que en el resto del mundo, estos reservorios de agua dulce son la garantía de supervivencia del 40% de la biodiversidad del planeta. 


No obstante, hace un año y a la par de la pandemia, comenzaban los incendios intencionales y sistemáticos en cientos de puntos del país, la mayoría en superficies inundables. Solo en el Litoral, se perdieron 328 mil hectáreas por incendios. 


La agroindustria que inicia fuegos para “limpiar el suelo” y para prepararlo para el arribo del ganado o para la siembra; la minería que contamina las napas; y el mercado inmobiliario que especula con la apropiación de terrenos incendiados, son algunas de las razones por las cuales este 2 de febrero no hay suficientes motivos para festejar.