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China asoma detrás de los militares que regresan al poder en Myanmar

El ejército gobernó por medio siglo y el intento de democracia llegó en un contexto de profundos conflictos étnicos. Estados Unidos pide que se libere a los líderes pero el espectro político es más complejo.

El ejército de Myanmar derrocó al gobierno democrático, arrestó a líderes civiles, limitó Internet y canceló vuelos internacionales.

Aung San Suu Kyi llegó al poder como consejera de estado en 2016 después de la primera votación plenamente democrática del país en décadas. Su ascenso fue visto como un momento crítico en la transición a la democracia desde la dictadura militar.

El ejército anunció que entregaba el poder al jefe del ejército, el general mayor Min Aung Hlaing.

El ejército de Myanmar derrocó al reciente gobierno democrático del país en un golpe de estado hoy. De esta forma, el país vuelve a un régimen militar completo después de un breve experimento de democracia que comenzó en 2011. En aquel entonces los militares, que estaban en el poder desde 1962, implementaron elecciones parlamentarias y otras reformas. 


Estaba previsto celebrar esta semana la primera sesión desde las elecciones del 8 de noviembre cuando ganó la Liga Nacional para la Democracia con el 83%, explica el New York Times. 


Los militares se negaron a aceptar los resultados de la votación, que fue considerada como una evidencia de la popularidad de Daw Aung San Suu Kyi, quien ha sido la líder civil del país desde que asumió el cargo en 2015. 


Se esperaba que el nuevo Parlamento respaldara los resultados de las elecciones y aprobara el próximo gobierno. Pero la posibilidad del golpe surgió en los últimos días y los militares, que acusaron a las elecciones de fraudulentas, amenazaron con “tomar medidas” y lo hicieron.


 

El golpe  

El ejército detuvo a los líderes del partido gobernante y al liderazgo civil de Myanmar, incluida Aung San Suu Kyi y el presidente U Win Myint, junto a ministros del gabinete, ministros de varias regiones, políticos de oposición, escritores y activistas. 


El golpe se anunció efectivamente en el canal de televisión Myawaddy, propiedad de los militares. Luego tomaron rápidamente el control de la infraestructura del país, suspendiendo transmisiones de televisión y cancelando todos los vuelos nacionales e internacionales. 


También se suspendió el acceso al teléfono y a Internet en las principales ciudades. El mercado de valores y los bancos comerciales se cerraron, las colas en los cajeros automáticos crecieron y los residentes corrieron a mercados para abastecerse de alimentos y otros suministros (NYT). 


 

Aung San Suu Kyi

La líder legó al poder como consejera de estado en 2016 después de la primera votación plenamente democrática del país en décadas, según narra el NYT. 


Su ascenso al liderazgo fue visto como un momento crítico en la transición de Myanmar, antes conocido como Birmania, a la democracia desde la dictadura militar. La dirigente es hija del héroe de la independencia del país, el general Aung San, y pasó más de 15 años bajo arresto domiciliario. 


"Su tiempo en detención la convirtió en un ícono internacional, y recibió el Premio Nobel de la Paz en 1991" explica el NYT.


"Desde su liberación, su reputación se ha visto empañada por su cooperación con el ejército y su vociferante defensa de la letal campaña del país contra los rohingya , una minoría étnica musulmana. En 2019, representó al país en un juicio en la Corte Internacional de Justicia, en el que defendió a Myanmar contra las acusaciones de limpieza étnica. 


Muchos creían que la cooperación de la Sra. Aung San Suu Kyi con el ejército era una medida pragmática que aceleraría la evolución del país hacia la democracia plena, pero su detención el lunes pareció demostrar la mentira en el compromiso de los militares con la democracia". 


 

China asoma detrás de los militares 

En un editorial del Global Times, que integra el multimedios del Diario del Pueblo, del Partido Comunista Chino que lidera Xi Jinping, hay un texto llamativo por 3 motivos: 
 
** Culpa por los sucesos en Myanmar a Occidente, 
** Afirma que hay una decepción en términos económicos de las reformas prometidas por la democracia representativa, y 
** Advierte que habrá que 'soportar' críticas desde Occidente a los militares, que considera el eje del sistema político del país. 
 
En definitiva, o Beijing está ofreciendo un acuerdo a los militares, o ya lo tiene y por eso su defensa. 
 
Fragmento del texto: 
 
"(...) Esta vez, las fuerzas armadas de Myanmar detuvieron a los líderes electos y declararon el estado de emergencia, lo que supone un duro golpe para el muy aplaudido proceso de democratización de Myanmar y deja a muchas personas asombradas. La prosperidad provocada únicamente por las reformas políticas fue superficial y frágil. El predicamento de Myanmar radica en que las reformas políticas no proporcionaron ningún ímpetu para resolver problemas profundamente arraigados, ni proporcionaron una válvula de escape para evitar repetidas disputas políticas.   
 
El gobierno de la junta militar que duró medio siglo dio forma al patrón de intereses en Myanmar. El país enfrenta complicados conflictos étnicos. Independientemente del nuevo sistema que adopte Myanmar, enfrentará desafíos. Es difícil redistribuir intereses sin conflictos. Myanmar tiene la suerte de no tener revoluciones sangrientas. Pero el camino por delante será extremadamente inestable. Myanmar necesita un crecimiento económico sólido durante bastante tiempo para respaldar su ajuste de intereses. No es fácil hacer que todas las personas y clases sociales tengan un sentido de ganar y no teman al futuro, y que el proceso de crecimiento económico sea estable y ordenado. 
 
Hasta ahora, solo hay unos pocos modelos de gobernanza en el mundo, y Occidente está defendiendo con fuerza su sistema electoral. Los países más pequeños no tienen muchas opciones. Mientras avanzan hacia la modernización, la mayoría de ellos ha optado por el sistema electoral de estilo occidental. Los contratiempos y los caminos llenos de baches que encontraron se interpretaron como sus debidos costos para la democracia. A excepción de seguir los sistemas tradicionales, es simplemente imposible para ellos explorar nuevos sistemas políticos. 
 
Las acciones tomadas por el ejército de Myanmar no pueden romper el actual dilema al que se enfrenta el país. Se espera que las luchas políticas se intensifiquen en un corto período de tiempo y Myanmar enfrentará presiones de la comunidad internacional. Suu Kyi ya ha instado al pueblo de Myanmar a protestar. Países, incluido Estados Unidos, han exigido al ejército que libere a los líderes políticos detenidos. Las incertidumbres se ciernen sobre Myanmar. 
 
El espectro político en la región del sudeste asiático es complejo. Las prácticas tradicionales en la región y la presión de los sistemas occidentales han estado compitiendo entre sí durante mucho tiempo. Quizás el resultado sea lo más importante, y se evaluará según dos criterios: si hay estabilidad política a largo plazo y si la economía se desarrolla rápidamente para beneficiar a todas las personas.