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Para el New York Times, la Sputnik es mejor que las vacunas de Moderna y Pfizer

La tecnología de adenovirus es más resistente. Incluso, el fármaco ruso incluye dos diferentes para la primera y segunda dosis, por lo que aumenta la protección. Todavía no está el informe científico pero, según el Instituto Gamaleya, la eficacia es del 91,4%.

La ventaja de Sputnik V es la tecnología de dos adenovirus diferentes para la primera y segunda dosis.

Las vacunas de Pfizer y Moderna se basan en la tecnología de ARN mensajero y requieren temperaturas extremadamente bajas para su refrigeración.

La primera vacuna de adenovirus fue la del ébola, fabricada por Johnson & Johnson y aprobada para uso general el año pasado. Para coronavirus, otras vacunas con esta tecnología son las de Oxford/AstraZeneca y la de Johnson & Johnson.

Las vacunas contra la COVID-19 desarrolladas con base de adenovirus son más resistentes que las vacunas de ARN mensajero, como las de Pfizer y Moderna. 

 

De acuerdo al New York Times, esto se debe a que el ADN no es tan frágil como el ARN y la cobertura de proteína del adenovirus ayuda a proteger el material genético que lleva dentro.  


Son tres las vacunas más avanzadas que usan esta tecnología: Sputnik V, Johnson & Johnson que usa Ad26, y la de Universidad de Oxford/AstraZeneca que usa adenovirus de chimpancés. 


Por esta razón también la Sputnik V se puede refrigerar y no requiere temperaturas muy bajas de almacenamiento.


 

Funcionamiento


El SARS-CoV-2 está colmado de proteínas que usa como entrada a las células humanas. Estas proteínas, llamadas de espiga, son un blanco objetivo para vacunas y tratamientos. 


La Sputnik V se basa en las instrucciones genéticas del virus para armar la proteína de espiga. Sin embargo, a diferencia de las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna, que almacenan las instrucciones en ARN monocatenario o de una sola cadena, la Sputnik V usa ADN bicatenario”, explica el NYT. 


Es decir que la vacuna incluye adenovirus modificados para que invadan las células pero que no se repliquen. Son dos versiones, el Ad26 y el Ad5, a los que se les agregó la proteína de espiga y solo causan resfriados.  


Luego de la inyección, los adenovirus se pegan a las superficies de las células para que estas los envuelvan y absorban. Cuando está adentro, se traslada al núcleo y agrega su ADN.  


A diferencia de un contagio normal de COVID-19, este adenovirus está modificado para que no se reproduzca sino solo posibilitarle a la célula leer su gen y generar inmunidad.


 

Ad26 y Ad5


Cuando se supo que Sputnik V utilizaba dos dosis, algunos creyeron que la segunda no tendría efecto, dado que los anticuerpos ya estarían formados. Para eso, los rusos crearon dos versiones distintas, el Ad26 y el Ad5. 


Según el Instituto Gamaleya, su vacuna tiene una tasa de eficacia del 91,4%, pero todavía no está disponible el informe científico completo. 

 

Tampoco está claro cuánto durará la protección. El nivel de anticuerpos y linfocitos T citotóxicos que detona la vacuna podría disminuir en los meses posteriores a la inoculación, aunque el sistema inmunitario también contiene células de memoria (las B y T) que podrían retener información sobre el coronavirus por años.