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Escándalo entre AstraZeneca Oxford y la Unión Europea

La Comisión Europea reaccionó con indignación al anuncio de AstraZeneca de reducción en la entrega de dosis y exigió a la farmacéutica que cumpla su contrato. El CEO de la farmacéutica, Pascal Soriot, explicó en una entrevista que los retrasos responden a procesos de producción con menos rendimiento del esperado y rechazó que el laboratorio haya vendido las dosis europeas a otros países. Ahora, la Comisión Europea exige a la farmacéutica que explique "exactamente qué dosis se han producido y dónde, y a quién o a dónde se le han entregado". Soriot explicó que el Reino Unido recibe las vacunas firmadas en el 1er. trimestre porque firmó el contrato con la farmacéutica 3 meses antes que la Comisión Europea. Hay reunión en Bruselas.

Pascal Soriot, CEO de AstraZeneca, intentando remontar lo que pareciera resultar un desastre político y comunicacional.

Excancillere alemana Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, muy molesta con AstraZeneca porque fue quien negoció el acuerdo y porque ella criticó a quienes en Alemania pedían cerrar acuerdos propios afirmando que no había que confiar en los de la Comisión Europea.

AstraZeneca tiene que resolver el desfasaje entre producción real y ventas comprometidas, probablemente una ecuación para que le cerraran los números del proyecto.

AstraZeneca ha corregido la información que previamente había dado la Comisión Europea y confirmó que participará en la reunión prevista con la institución comunitaria y los estados miembro sobre los retrasos en el reparto de dosis de su vacuna en la UE.

"Podemos confirmar que AstraZeneca aceptó una invitación esta mañana para asistir a una reunión con el Comité de la Comisión Europea. Las informaciones de que no es el caso son incorrectas", ha explicado un portavoz de la compañía a la agencia Europa Press.

El escándalo

La Comisión Europea ha pedido a AstraZeneca que publique el contrato sobre el suministro de la vacuna del Covid-19, un acuerdo confidencial, en la escalada en la disputa entre las partes por los retrasos en las entregas, informó la agencia Reuters de fuentes comunitarias.

El consejero delegado de AstraZeneca, Pascal Soriot, aseguró que el contrato de la UE se basaba en una cláusula de mejor esfuerzo y no comprometía a la empresa con un calendario específico para las entregas. 

El laboratorio británico anunció la semana pasada la reducción de las entregas previstas de una vacuna que debe recibir el visto bueno de la Agencia Europa del Medicamento (EMA) este viernes 29/01. Esa reducción podría ser del 60%, hasta los 31 millones de dosis causada por problemas de producción en una fábrica en Bélgica, según fuentes comunitarias.

El contrato de la Comisión es un acuerdo de compra anticipada para el suministro de al menos 300 millones de dosis siempre que la vacuna esté aprobada como segura y eficaz.

El conflicto se aceleró cuando se dijo que la compañía británica no iba a acudir a la reunión prevista con la Comisión Europea, que le exigió un plan detallado de entrega y distribución del producto. Más tarde, un portavoz de la compañía apuntó a que sí acudirían a un encuentro programado para la tarde europea.

Esto sucede cuando la Agencia Europea del Medicamento (EMA) debe decidir si evalúa positivamente ese producto, que todavía ofrece muchas dudas.

“Europa ha invertido miles de millones para ayudar a desarrollar las primeras vacunas del mundo contra el Covid-19, para crear un auténtico bien común global. Y ahora las empresas tienen que cumplir, tienen que honrar sus obligaciones”, aseveró Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, quien recordó que la UE ha destinado “grandes sumas de dinero” para que estos fabricantes investiguen y mejoren las instalaciones de producción.

Von der Leyen advirtió que la Comisión establecerá un mecanismo de transparencia sobre las exportaciones de las dosis. Eso significará que las empresas que produzcan vacunas en Europa tendrán que notificar de antemano cuando quieran exportar a terceros países.

Países como Italia, a los que se suman cada vez más voces, han amenazado a los fabricantes con llevarlos a los tribunales para que cumplan sus contratos.