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El virus puede esconderse en el cerebro y provocar recaídas pos Covid

Cuando la carga viral en los pulmones de ratones infectados disminuía, se incrementaba en sus cabezas, dando inicio a un cuadro grave de la enfermedad y provocando la muerte. Aún no se sabe qué tipo de secuelas provocará la invasión del patógeno al sistema nervioso central.

En una nueva investigación, los ratones enfermos desarrollaron enfermedades graves por infecciones cerebrales, incluso después de que el virus ya había salido de sus pulmones.

La carga viral en los pulmones de los ratones disminuyó después de tres días, pero permaneció alta en el cerebro hacia el quinto y sexto día después de la infección.

La infección por SARS-CoV-2 induce secuelas neurológicas a largo plazo en al menos un tercio de los casos humanos.

El síndrome respiratorio agudo severo por coronavirus puede causar neumonía, síndrome de dificultad respiratoria aguda, lesión pulmonar aguda, síndrome de liberación de citocinas y hasta la muerte. 


Aunque la infección por SARS-CoV-2 causa principalmente problemas respiratorios, algunos pacientes desarrollan síntomas de enfermedad neurológica, como dolor de cabeza, pérdida del gusto y del olfato, ataxia, meningitis, disfunción cognitiva, pérdida de memoria, convulsiones y deterioro de la conciencia. 


Las secuelas neurológicas a largo plazo aparecen en, al menos, un tercio de los casos. 


Pero a poco más de un año de la primera muerte por COVID-19 de todo el mundo, aún es poco el conocimiento acerca del comportamiento del virus en el sistema nervioso central.  


Investigadores de la Universidad Estatal de Georgia (Atlanta, Estados Unidos) usaron ratones para demostrar que la neuroinvasión y encefalitis del SARS-CoV-2 está asociada con la muerte de estos animales de laboratorio.  


Tras infectar a los ejemplares, los niveles más altos del virus en los pulmones se observaron el día tres y disminuyeron los días cinco y seis. Por el contrario, se detectaron niveles muy altos en los cerebros de todos los animales en los días cinco y seis. 


En decir que el inicio de los cuadros graves de los ratones se correlacionó con el incremento de la carga viral en sus cerebros.  


Gracias a los mismos experimentos, los científicos hallaron que el SARS-CoV-2 infecta las células del cornete nasal, el ojo y el bulbo olfatorio, lo que sugiere que la entrada del patógeno al cerebro es por esta vía. 


En síntesis, la COVID-19 puede permanecer en el cerebro de las personas y desencadenar recaídas en pacientes que pensaban que se habían recuperado, según el estudio publicado en la revista Viruses. 


La investigación titulada Neuroinvasión y encefalitis después de la inoculación intranasal de SARS-CoV-2 en ratones K18-hACE2" pone el foco en el cerebro como un posible escondite del virus y un nuevo problema médico, dado que este órgano es el procesador central de todo el cuerpo.  


No se sabe si estos restos virales podrían volver a la persona más susceptible a enfermedades como el Parkinson, la esclerosis múltiple, el deterioro cognitivo y trastornos autoinmunes.