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Las mutaciones del Sars-cov-2 complican la vuelta a la normalidad

El virus que causa la COVID-19 está mutando con tanta frecuencia que sugiere que las personas vacunadas necesitarán inyecciones periódicas para mantenerse protegidas, de acuerdo a The Wall Street Journal.

Nuevas cepas de propagación más rápida podrían enfermar más a las personas o hacer que las vacunas sean menos efectivas.

"Las autoridades sanitarias están enfrascadas en una batalla del gato y el ratón con un patógeno que cambia de forma", dice The Wall Street Journal.

“Bien podríamos estar en una situación en la que tengamos que tener una vacuna anual contra el coronavirus” para hacer frente a las cepas emergentes, dijo el médico que asesora al gobierno del Reino Unido, Anthony Harnden.

La nueva cepa del virus Sars-cov-2 surgida en Reino Unido podría ser, según las autoridades, más mortal que las versiones anteriores. 


The Wall Street Journal (WSJ) ilustra el problema como "un futuro en el que las autoridades sanitarias están enfrascadas en una batalla del gato y el ratón con un patógeno que cambia de forma". 


Las mutaciones cada vez más frecuentes y de propagación más rápida pueden enfermar más a las personas y hacer menos efectivas a las vacunas. Aunque esto no significa que el contagio no puede ser detenido, dado que aún se puede trabajar mediante la restricción de la circulación de personas y del virus.


"Vivimos en un mundo donde el coronavirus es tan prevalente y muta rápidamente que van a aparecer nuevas variantes", dijo a Sky News Anthony Harnden, médico que asesora al gobierno del Reino Unido, citado por WSJ. "Bien podríamos estar en una situación en la que tengamos que tener una vacuna anual contra el coronavirus", agregó


Al igual que las mutaciones de Reino Unido, también en Brasil y Sudáfrica surgieron otras más preocupantes que las conocidas hasta el momento.


En esta línea, Anthony Fauci, el flamante asesor médico en jefe del presidente Joe Biden dijo el domingo que las autoridades estadounidenses necesitan expandir la vigilancia genómica. Es decir, profundizar el estudio de las variantes para conocer con qué se está lidiando.


Además, declaró que "lo que estamos haciendo es prepararnos para la posibilidad de que, en el futuro, tengamos que modificar y actualizar las vacunas. No es necesario que hagamos eso ahora".


En este contexto, las variantes del virus probablemente retrasen la anhelada vuelta a la normalidad. La solución hasta el momento, es la inoculación de las poblaciones, aunque es una posibilidad solo para los países ricos dado que en los demás aún no han llegado ni las primeras dosis. 


Esta situación sugiere que se incubarán más variantes nuevas en todo el mundo, incluso si los niveles de inmunidad en países desarrollados son lo suficientemente altos como para frenar la propagación.


Respecto a la variante británica, todavía no hay evidencias de que sea resistente a las vacunas, a diferencia de la sudafricana que sí podría reducir su eficacia. 


Ante esto, no todas las vacunas son igualmente fáciles de ajustar a las nuevas mutaciones. Las más adaptables son las que tienen una tecnología de ARNm como las de Pfizer/BioNTech y Moderna, de acuerdo a WSJ.