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Otro virus zoonótico podría convertirse en pandemia antes de eliminar al COVID

Se trata del Nipah, endémico del sur de Asia. Se originó en animales y saltó a humanos a través de murciélagos primero y cerdos después, de forma similar al coronavirus. Entre 2001 y 2011 murieron más de cien personas por esta enfermedad.

El huésped natural del virus Nipah es el murciélago frutero de la familia Pteropodidae, género Pteropus.

La enfermedad es endémica en el sur de Asia, y se han observado brotes esporádicos en Malasia, Singapur, India y Bangladés desde que el virus fue aislado por primera vez en 1999.

La enfermedad por el virus Nipah es difícil de diferenciar de otras enfermedades febriles, sobre todo durante el inicio. Tampoco existe vacuna para prevenirla.

La infección por el virus Nipah (VNi) es una nueva zoonosis emergente que causa cuadros graves tanto en animales como en el ser humano. El huésped natural del virus es el murciélago frutero, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se detectó por primera vez en 1998 por un brote en Kampung Sungai Nipah, Malasia, en el que fallecieron 100 personas. En aquella temprana ocasión el huésped intermediario fue el cerdo. 

En 2004, en Bangladesh, se detectaron afectados que contrajeron la infección tras consumir savia de palma datilera contaminada por murciélagos fruteros. Hasta 2011, 150 personas habían muerto por esta causa.

Sin embargo, en ocasiones posteriores no se identificaron huéspedes intermediarios. Incluso se ha documentado la transmisión entre personas en entornos hospitalarios en la India, explica la OMS.

Además de afectar al ser humano, también puede afectar a animales domésticos. Como es un virus relativamente nuevo y desconocido, no hay ninguna vacuna que proteja a las personas. 

En general, se diagnostican menos de 20 casos de Nipah por año en todo mundo, aunque también es verdad que carece de una vigilancia sistemática.


Cuadro clínico

El virus se incuba normalmente entre 4 y 20 días. Los primeros síntomas son: fiebre, malestar, dolor de cabeza, mialgia, dolor de garganta, náuseas y vómitos. Ocasionalmente también se presenta vértigo y desorientación. 

Como asegura la OMS, la enfermedad puede derivar en cuadros graves. En estos casos la infección progresa a una encefalitis, que es la inflamación del cerebro, y puede complicarse con convulsiones y coma.

Asimismo, puede agravarse por darse neumonía y dificultad respiratoria aguda. 

Al igual que el coronavirus, se han documentado infecciones en personas que eran asintomáticas y también hubo casos de reinfección.

Uno de los aspectos más preocupantes es que puede dejar secuelas neurológicas, registradas en hasta el 20% de los supervivientes de la encefalitis por Nipah.