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Samsung no tiene líder porque Jay Y. Lee regresa a prisión

Lee Jae-yong, centro, el líder de facto de Samsung, en Seúl el lunes. Lee Jae-yong regresó a prisión, lo que provoca un desorden del conglomerado surcoreano durante una transferencia generacional de poder mientras la pandemia de Covid-19 vuelve a castigar a industrias decisivas.

Lee Jae-yong, de Samsung, ingresando a una de las muchas audiencias judiciales en las que ha tenido que comparecer desde 2017.

En el origen de Samsun, Lee Byung-chul. En 2021 se afirma que sus descendientes podrían perder el control de la compañía.

Park Geun-hye es hija del militar Park Chung-hee, presidente del mismo país entre 1961 y 1979, y asesinado por el entonces director del Servicio de Inteligencia Nacional de Corea del Sur. Park ganó las elecciones presidenciales de 2012 con más de 15,7 millones de votos (51,8%), la 1ra. mujer electa para ejercer el máximo cargo gubernamental. El mandato de Park finalizó antes de tiempo tras un escándalo político en 2016 en una trama de tráfico de influencias.

Samsung es un conglomerado de empresas multinacionales con sede en Seúl, Corea del Sur. 

El holding es el mayor grupo empresarial surcoreano, con numerosas filiales que van desde la electrónica de consumo a las finanzas, los seguros, la construcción y la biotecnología.

El grupo fue fundado en 1938 por Lee Byung-chul como una compañía de importación y exportación de productos, antes de diversificarse. 

Lee Jae-yong, nieto de 52 años del fundador Lee Byung-chul, recibió una sentencia de 30 meses en prisión por un tribunal de apelaciones de Corea del Sur, en un nuevo juicio de su condena de 2017 por sobornar a la entonces presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye.

Su tiempo anterior tras las rejas fue de 1 año y cuenta para su nueva sentencia: si se le concediera la libertad condicional anticipada, Lee podría quedar libre en 2022.

A Lee se le permite apelar ante la Corte Suprema, aunque es poco probable que el colegiado revoque su nueva sentencia, dicen los expertos legales surcoreanos.

Un abogado de Lee calificó la decisión del tribunal de "lamentable", aunque no anticipó si recurrirían a la Corte Suprema.

Sin capitán

El conglomerado Samsung agrupa a decenas de empresas, cada una de las cuales tiene directores ejecutivos que realizan las operaciones diarias, pero las decisiones importantes requieren la aprobación de Lee. 

En una señal de su vasta influencia, la detención de Lee provocó una ola de ventas de acciones, perdiendo miles de millones de dólares en valor de mercado. 

"Han perdido a su capitán", dijo Mike Cho, un experto en negocios coreanos en la Universidad de Corea, en Seúl. "En Samsung todo el poder se concentra en una persona".

La saga legal lleva varios años y se remonta al soborno de Lee al ex presidente de Corea del Sur, Park Geun-hye, y su confidente,  Choi Soon-sil, buscando ayuda para concretar una fusión entre 2 afiliadas de Samsung, lo que consolidaba su control. 

Inicialmente él fue a la cárcel a principios de 2017 y, en el mismo año, recibió una sentencia a 5 años de prisión.
 
Luego, un tribunal de apelaciones alivió el castigo y liberó a de la prisión. En agosto de 2019, la Corte Suprema de Corea del Sur ordenó un nuevo juicio que condujo al nuevo veredicto.

El futuro

Lee y Samsung buscaron rehacer su imagen colectiva como administradores corporativos responsables. El conglomerado creó un comité de cumplimiento externo para detectar posibles fallas éticas. 

Lee se disculpó por los escándalos y prometió no traspasar su posición a sus hijos, en un autocastigo que debería ser bien visto por la sociedad surcoreana.

No fue suficiente, dijo el Tribunal Superior de Seúl en su veredicto. Aunque se pueden suspender sentencias de hasta 3 años, la Corte de Apelaciones dijo que el castigo del Sr. Lee debía incluir más tiempo en la cárcel.

Si bien la ausencia del Sr. Lee no es un problema nuevo para Samsung, ocurre en un momento precario.

A diferencia de 2017, Samsung Electronics, la joya de la corona del conglomerado, no está en medio de una racha histórica alcista para los precios de los chips de memoria. Aquel período fue tan bueno que permitió ignorar el fracaso de los Galaxy Note 7 en 2016.

A principios de 2020, la pandemia impulsó las ventas de chips para computadoras y servidores de datos a medida que más personas trabajaban desde casa. Pero ahora la industria se está consolidando rápidamente. 

A medida que sus principales rivales aumentan de tamaño, Samsung se ha mantenido al margen a pesar de tener muchísimo efectivo:  casi US$ 100.000 millones. 

Perdiendo peso

La política de adquisiciones importantes es una de las principales responsabilidades de Lee.

El último gran acuerdo de Samsung ocurrió hace más de 4 años: compró el fabricante estadounidense de tecnología automotriz Harman International Industries Inc., en US$ 8.000 millones.

Mientras tanto, el negocio de teléfonos inteligentes de Samsung, que disfruta del ocaso de Huawei Technologies Co., enfrenta un futuro difícil porque Apple Inc. ha lanzado sus primeros iPhones habilitados para 5G, y la china Xiaomi se encuentra muy activa.

Jay Y. Lee ha liderado Samsung desde que su padre, Lee Kun-hee, quedó incapacitado por un ataque cardíaco en 2014. La muerte de su padre en octubre debería permitirle asumir la presidencia de Samsung pero ahora tiene por delante la cárcel.

No es el único problema. Otro es la rígida tributación a la herencia que se impone en Corea del Sur: Lee, su madre y sus 2 hermanas deben pagar más de 11 billones de won surcoreanos, o aproximadamente US$ 10.000 millones para heredar las acciones del patriarca en varias compañías de Samsung. 

El impuesto debe pagarse durante los próximos 5 años.

El regreso de Lee a la prisión podría acelerar el alejamiento del control de la familia Lee sobre las decisiones en Samsung, a favor de las personas que ya están ejecutando operaciones, dijo Chang Sea-jin, profesor de la Universidad Nacional de Singapur que escribió un libro sobre la historia de Samsung.

La ética

“Es una gran llamada de atención”, dijo Kim Woo-chan, un experto en gobierno corporativo de Corea del Sur, que ha sido crítico con la influencia de Samsung. 

“Hay que tener cuidado con cualquier soborno, cualquier transacción ilegal en los mercados de capitales. De lo contrario, estarás en la cárcel", agregó.

La semana pasada, la Corte Suprema de Corea del Sur confirmó una sentencia de prisión de 20 años para la Sra. Park, la ex Presidenta, en el mismo escándalo de corrupción. El asunto provocó protestas en todo el país por los estrechos vínculos entre las élites políticas y empresariales.

Los problemas legales de Lee Jae-yong no han terminado. Sigue enredado en otro caso relacionado que investiga un presunto fraude financiero en una subsidiaria de Samsung. 

Ese caso, con apelaciones esperadas, podría extenderse por varios años, dicen los expertos legales.

En la audiencia final previa al veredicto a fines del mes pasado, Lee buscó indulgencia judicial al admitir que lamentaba sus acciones. Se había reunido en privado con la por entonces presidenta de Corea del Sur, poco después de que su padre, Lee Kun-hee, sufriera un problema del corazón.

"Si fuera ahora, nunca lo habría tratado así", dijo Lee en la audiencia.