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Un peligroso proceder del 2020 amenaza con futuros brotes infecciosos mortales

No todo se trata de evitar rebrotes de COVID-19. También peligra el resurgimiento de otras enfermedades previamente erradicadas, como el sarampión o la meningitis. Preocupa el futuro próximo y se pide respetar el calendario de vacunación.

El calendario de vacunación tiene el objetivo de evitar brotes de enfermedades como meningitis, tos convulsa, sarampión y varicela.

Actualmente el calendario de vacunación argentino tiene 19 vacunas obligatorias y gratuitas que protegen a bebés, niños, niñas, adolescentes y adultos de diversas enfermedades.

En la provincia de Buenos Aires la cobertura de vacunación se redujo entre un 35 y un 40% durante el 2020.

Una preocupación sanitaria previa a la pandemia se profundizó en los últimos meses cuando la atención solo se centraba en el coronavirus en Argentina. Se trata de la disminución del cumplimiento del calendario nacional de vacunación que, solo en provincia del Buenos Aires, cayó entre un 30 y 40%. 

A la par de la reducción de adherencias a tratamientos y de chequeos de enfermedades crónicas, miles de niños y niñas no han recibido la protección necesaria para ellos y para la comunidad. Por ejemplo, durante el 2020: 

# Solo el 43,6% de los recién nacidos recibió la vacuna de la hepatitis B.

# La Triple Viral (sarampión, rubéola y paperas) se aplicó únicamente al 61,57%.

# La Triple Bacteriana (difteria, tétanos y tos convulsa) se administró al 62,79%.


El problema surgió como efecto colateral de las medidas de aislamiento, de la imposibilidad de movilizarse en trasporte público y del cierre de algunos centros de vacunación del país.

La directora del Programa de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud bonaerense, Patricia Campos, dijo que "los grupos poblacionales más afectados son los menores de un año y las embarazadas, con el riesgo asociado al aumento del número de casos de enfermedades como coqueluche, neumonía, meningitis y otras patologías invasivas por bacterias como el neumococo, el meningococo y la Haemophilus influenzae".

Muchos consideran que se trata de enfermedades completamente erradicadas y que no representan un peligro a corto plazo. Sin embargo, el hecho de que aún sigan siendo obligatorias las vacunas indica que los virus y bacterias siguen circulando y depende del comportamiento de los ciudadanos la aparición de nuevos brotes.

El objetivo es reducir al máximo posible los riesgos de otras infecciones paralelas al COVID-19. Pero para lograrlo, la única forma es la adherencia al calendario de 19 vacunas obligatorias y gratuitas.

Solo de esa forma se pueden controlar las enfermedades mortales y asegurar la protección comunitaria.