icon

Otro capítulo de Bolsonaro y las sustancias peligrosas

El presidente de Brasil defendió una vez más el uso de hidroxicloroquina en personas diagnosticadas con COVID-19. Sin embargo, la evidencia en contra del fármaco para tratar el virus es abundante y concluyente. 

“Quienes critiquen, no lo tomen”, dijo el presidente de Brasil.

La hidroxicloroquina es un medicamento del grupo antimaláricos, dado que se administra para prevenir y tratar la malaria.

La FDA canceló la autorización de emergencia de la hidroxicloroquina en junio, luego de que los estudios clínicos mostraran que es poco probable que sea efectiva para el tratamiento de coronavirus.

El presidente Jair Bolsonaro defendió una vez más el uso de hidroxicloroquina en personas con diagnóstico de COVID-19. En este capítulo, lo recomendó a simpatizantes en el Palácio da Alvorada (residencia oficial del presidente) situación en la que aseguró que el medicamento puede evitar que la enfermedad progrese a una etapa más grave y que, si no funciona, tampoco causa efectos secundarios. 


El tema surgió al comentar el colapso sanitario en Manaos, la capital de Amazonas, que vive un nuevo brote y el suministro de oxígeno para los pacientes ingresados en Unidades de Terapia Intensiva (UTI) es prácticamente nulo. 


Al respecto el presidente especuló, sin ningún fundamento, que la situación sería diferente si más personas hubieran sido tratadas temprano con hidroxicloroquina. 


“Quienes critiquen, no lo tomen”, dijo. Además, aseguró que la vacuna no será obligatoria cuando se autorice y sugirió que no es segura al remarcar que se trata de “una vacuna experimental".


 

Riesgos

La hidroxicloroquina es un medicamento del grupo antimaláricos, dado que se administra para prevenir y tratar la malaria. También se utiliza en personas con lupus y artritis reumatoide, entre otras enfermedades autoinmunes.


Desde el comienzo de la pandemia, los negacionistas de la ciencia recomiendan esta droga como tratamiento para COVID-19. Además de Bolsonaro, fue recomendado por Donald Trump.


Pero la FDA canceló la autorización de emergencia del fármaco en junio luego de que los estudios clínicos mostraran que es poco probable que sea efectivo para el tratamiento de coronavirus. Incluso, en las pruebas se informaron algunos efectos secundarios graves, como alteración del ritmo cardiaco.


En la misma línea, un metaanálisis de 30 investigaciones con más de 10 mil pacientes hospitalizados y ambulatorios, confirmó que no reduce la mortalidad ni la necesidad de ventilación mecánica. Tampoco alivia la sintomatología. 


No obstante, a pesar de tener toda la evidencia en contra, algunos siguen defendiendo por simple opinión el uso de lhidroxicloroquina para coronavirus.