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El negacionismo no es sólo por vacunas, también por el regreso a clases

Hay una guerra desatada por el regreso a las clases presenciales en la Ciudad de Buenos Aires. No es nuevo. Los gremios se niegan volver a las aulas hasta que se cumpla una larga lista de peticiones, no sólo que le apliquen la vacuna a los docentes. La Administración de Horacio Rodríguez Larreta insiste y llama a reunión hoy 15/01, pero las cartas ya están echadas.

La propuesta de Ciudad es empezar las clases presenciales el 17 de febrero, pero los gremios docentes se niegan por el tema de las vacunas, por los sueldos, por el rebrote, por las fallas en infraestructura, por la falta de computadoras, y la lista sigue. Hoy 15/01 se reunirán con el GCBA para presentar sus reclamos. La guerra continúa. Foto: Télam

Desde la Administración de Larreta dijeron que están proyectando un inicio de clases con la mayor presencialidad posible. "Queremos al 100 por ciento de los chicos en las escuelas". GCBA

En la previa de la reunión entre el GCBA y los gremios docentes, el expresidente Mauricio Macri publicó, en su cuenta de Facebook, una carta pidiendo que se "abran las escuelas". Acá el texto completo. Foto: Télam

El mundo atraviesa por el llamado negacionismo ante la aplicación de las vacunas contra el coronavirus.


En la Ciudad de Buenos Aires ocurre algo similar pero contra el regreso a clases.

Cada uno de los grupos tiene sus razones para negarse a que le apliquen la vacuna o a retomar las aulas. Nos centraremos en este último.

Y es que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires llamó a los gremios docentes a una reunión este 15/01, a las 10:30 hrs, para discutir las condiciones para el inicio de clases presenciales.

Desde la Administración de Horacio Rodríguez Larreta insisten: "Estamos proyectando un inicio de clases con la mayor presencialidad posible. Queremos al 100 por ciento de los chicos en las escuelas".

La fecha propuesta es el 17 de febrero, algo que descartan los gremios docentes.

En medio del conflicto, el expresidente Mauricio Macri hizo un llamado para que "abran las escuelas" y también fue fulminado por los sindicatos.

Los gremios

Mariana Scayola, secretaria general del sindicato Ademys, indicó a Télam que la vuelta a las aulas "dependerá de la situación sanitaria en ese momento. El año pasado rechazamos la vuelta a la presencialidad con una cantidad de casos similar a la que hay ahora".

"Además hay cuestiones como el reclamo de más personal docente, más auxiliares de limpieza para acondicionar las aulas y garantizar la adecuada ventilación en clases superpobladas", agregó.

Asimismo, Scayola remarcó que "para pensar en una vuelta a clases hay que discutir los salarios, ya que en 2020 quedamos 15 puntos debajo de la inflación, y es un proceso que se viene dando desde hace años. Pedimos una recuperación salarial en la cual el salario esté vinculado a la inflación y no tengamos que ver cómo llegamos a fin de mes".

Por su parte, Angélica Graciano, secretaria general de UTE, aseveró en Habrá Consecuencias: "Los indicadores de CABA son gravísimos. El 17 de febrero no va a haber condiciones para volver a las escuelas".

"No pusieron las escuelas en condiciones (...) Larreta no nos dijo cuando nos van a vacunar ni abrió un registro para que nos inscribamos", cuestionó.


La Carta

No es dato menor la reaparición del expresidente Mauricio Macri y su petición en medio de la guerra por el regreso a las aulas.

"Abran las escuelas"
Un nuevo año comenzó y las definiciones sobre la apertura de las escuelas aún siguen sin resolverse. Las autoridades del gobierno nacional insisten en condicionar el retorno a clases a la situación epidemiológica, incluso cuando desde noviembre pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) defiende la necesidad de mantener las escuelas abiertas porque se ha comprobado que los niños y adolescentes no son vectores principales de contagio y tienen más probabilidades de contraer el virus fuera del entorno escolar que dentro. Además de los ya conocidos efectos secundarios que produce el confinamiento en su salud mental.
No tengo dudas de que la inmensa mayoría de los argentinos esperamos esta noticia; porque miramos hacia nuestro alrededor y somos plenamente conscientes de que todo está permitido, excepto el ingreso de nuestros chicos a las aulas. Eso responde a un orden de prioridades que debe ser revertido en la inmediatez si deseamos realmente construir un futuro próspero y con oportunidades para los jóvenes. Vamos a perder el potencial de una generación de jóvenes si las aulas siguen vacías.
La Ciudad de Buenos Aires demostró que es posible abrir las escuelas, respetando los protocolos y las recomendaciones que establece el Ministerio de Salud. Ese camino es el que esperamos que tome la Provincia de Buenos Aires, que tiene la enorme responsabilidad de educar a 5 millones de chicos -prácticamente la mitad del país.
Contamos con cientos de miles de docentes que en este último año se han convertido en "héroes sin capa", como les gusta decir a las nuevas generaciones. Su compromiso y vocación permitieron continuar con los aprendizajes a pesar de las distancias y de las dificultades.
Muchas madres y padres de distintas provincias con los que he conversado en estos últimos meses me manifestaron que desean que sus hijos vuelvan a la escuela y, lo que es peor, no entienden por qué esto no sucede si “todo el mundo está en la calle”. Más allá del temor lógico por posibles riesgos, son ellos quienes tienen más clara la importancia de la educación de sus hijos, más aún luego de un año estando involucrados como nunca antes con sus aprendizajes.
Por estas razones es que quiero llamarlos a la acción.
No dejemos que el debate sobre la educación continúe monopolizado por los líderes gremiales que durante los cuatro años de nuestro gobierno han dejado a los chicos sin clases por "luchas" que ahora parecieron abandonar. En este último tiempo se han convertido en portavoces de las excusas del gobierno y no han sido capaces de disimular que sus intereses políticos son los que guían sus acciones y están por encima de las necesidades de los docentes y del derecho a aprender de los chicos.
Dicen que de todo debemos aprender y esta pandemia nos ha dejado más de una lección. El debate sobre libertades individuales e intervención del Estado se ha intensificado y, tristemente en nuestro país, el péndulo se movió hacia uno que limita al ciudadano en su movilidad, pero también en derechos universales como el acceso a la educación.
Tengo la esperanza de que juntos recuperaremos nuestros derechos individuales frenando a un Estado que busca hacer del control temporal algo permanente. Y en esa defensa, la educación y los chicos deben estar primero.