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Una o las dos dosis de las vacunas, el debate es mundial

Mientras Argentina anuncia el segundo vuelo a Rusia para buscar las nuevas dosis de Sputnik V, Reino Unido, Estados Unidos y otros países discuten la posibilidad de estirar el calendario de vacunación. El problema principal es la falta de evidencia científica que respalde tales medidas.

Los científicos se dividen entre quienes creen que valen la pena los riesgos de cambiar el calendario de vacunación y quienes creen lo contrario. El problema principal es la falta de evidencia que respalde estas decisiones.

La demora en las segundas dosis no representaría grandes desafíos para las vacunas que usan virus inofensivos, tales como Sputnik V (Rusia) y la de AstraZeneca - Universidad de Oxford (Reino Unido).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó no esperar más de 6 semanas entre la primera y la segunda dosis de la vacuna Pfizer.

La segunda ola es una realidad hace semanas en varios países. Al mismo tiempo, los suministros de las vacunas son acotados, tal como se preveía hace meses.


En medio de esta cruda situación se debate, no solo en Argentina sino en todo el mundo, dar una sola dosis o estirar el esquema de vacunación.  


El problema principal es la falta de evidencia que respalde estas decisiones. Los datos sobre el impacto son escasos y los científicos están divididos entre quienes creen que valen la pena los riesgos y los que no, según explica una publicación en la revista Nature.


"Podría estar bien", dijo el virólogo Dan Barouch de la Facultad de Medicina de Harvard en Boston, Massachusetts, citado en el artículo. "Pero debemos ceñirnos a lo que se ha demostrado que funciona, porque queremos que funcione. No queremos ser creativos para obtener un beneficio poco claro y luego tener un problema inesperado". 


 

En Reino Unido y en Estados Unidos está por verse

Reino Unido acaloró el debate a fines del mes pasado cuando anunció que permitiría administrar las dosis de la vacuna de Pfizer y BioNTech con un intervalo de hasta 12 semanas. Sin embargo, en los ensayos clínicos el tiempo entre una y otra no fue mayor a 3 semanas. 


El objetivo de inocular a la mayor cantidad de personas también separa opiniones en Estados Unidos. La gestión actual busca preservar las reservas de la segunda inyección para que estén disponibles al momento de administrarlas a quienes ya han recibido la primera.  


Pero la administración entrante de Joe Biden considera cambiar esta decisión, especialmente con el desarrollo de Moderna. 


"En este momento, sugerir cambios en las dosis o los programas de estas vacunas autorizados por la FDA es prematuro y no está sólidamente arraigado en la evidencia disponible", dijo Stephen Hahn, jefe de la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA), en un comunicado del 4 de enero.

  

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó no esperar más de 6 semanas entre la primera y la segunda dosis de la vacuna Pfizer.


"No significa que sea una crítica de lo que está haciendo el Reino Unido o cualquier otro país", dijo Alejandro Cravioto, presidente del Grupo Asesor Estratégico de Expertos en Inmunización de la OMS. Y agregó que "se basa simplemente en la evidencia que tenemos". 


  

El caso de Sputnik V

La mayoría de las vacunas consisten en múltiples inyecciones, la primera desencadena una respuesta inmune inicial a ciertas proteínas producidas por un virus o bacteria y luego el refuerzo activa las células de memoria del sistema inmunológico.


Por lo general, se necesitan semanas para que se generen estas células de memoria. Con el tiempo, el sistema inmunológico también amplía su respuesta, desarrollando células de memoria capaces de responder no solo a proteínas específicas, sino también a algunas variantes de ellas. Esto significa que una vacuna de refuerzo posterior a veces es más efectiva. 


Esto podría ser especialmente cierto para las vacunas que usan virus inofensivos para transportar el código genético de las proteínas del coronavirus a las células, tal como Sputnik V (Rusia) y la de AstraZeneca - Universidad de Oxford (Reino Unido). 


En estos casos, las células leen el código y producen la proteína del coronavirus, lo que desencadena respuestas inmunitarias contra ella. Pero el sistema inmunológico también podría generar anticuerpos contra el virus vector inofensivo. Si el refuerzo se administra mientras los niveles de esos anticuerpos permanecen altos, el vector podría neutralizarse antes de que tenga la oportunidad de entregar su carga. 


Es decir que, hasta que no tenga memoria, la vacuna de refuerzo no es efectiva. 


La modificación del calendario de vacunación es más compleja con los desarrollos de Pfizer y Moderna, dado que utilizan tecnología de ARN. Los resultados de los ensayos clínicos sugirieron que los receptores obtienen una protección significativa de la primera dosis, pero la mayoría de los participantes recibieron la segunda inyección dentro de un mes.  


No obstante, a pesar que se supone que los posibles cambios son inofensivos, no hay datos certeros sobre la efectividad en estos casos. En última instancia, cada país debe tomar una decisión basada en sus propias necesidades, concluye Nature.