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Descubren una nueva vía para tratar la obesidad

Científicos hallaron un nuevo tipo de célula presente en el tejido adiposo de ratones. Tras una serie de pruebas, corroboraron que son responsables de la inflamación crónica, causa primera de múltiples enfermedades y trastornos.

Hay 1.900 millones de personas con obesidad en todo el mundo. Cada año la enfermedad se vincula a 2,8 millones de muertes.

A causa de la COVID-19, las personas con obesidad tienen un 113% más de probabilidades de ingresar al hospital, un 74% más de probabilidades de necesitar cuidados intensivos y un 48% más de muerte.

Ante el exceso de calorías, el cuerpo humano almacena la energía en forma de triglicéridos en el tejido adiposo blanco. En personas con obesidad este tejido se satura y provoca muerte celular.

Las calorías excesivas que ingresan al cuerpo a través de los alimentos se almacenan en forma de triglicéridos en el tejido graso, también conocido como tejido adiposo blanco.  


En casos de obesidad, este tejido se satura y comienza un proceso de muerte celular. Ante esta alerta, las células del sistema inmune se activan e inflaman. Este problema, cuando es crónico, es el causante de múltiples enfermedades y trastornos relacionados al exceso de peso.  


El proceso exacto por el cual se genera la inflamación no estaba completamente claro antes de la investigación publicada en la revista Nature Metabolism. Hasta el momento, los estudios habían buscado explicaciones en las moléculas de señalización. 


No obstante, el equipo de científicos del Centro Médico del Sudoeste (dependiente de la Universidad de Texas, Estados Unidos) orientó el análisis hacia los vasos sanguíneos.  


Estos conductos transportan la sangre y otros elementos presentes en el cuerpo humano. En ratones, descubrieron que algunas células de los vasos son las que desencadenan procesos inflamatorios.  

  

  

Los hallazgos

Hace poco más de dos años, el mismo equipo de investigadores descubrió un nuevo tipo de células de los revestimientos de los vasos sanguíneos en ratones. 


Esta clase de célula precursora genera células grasas pero, a diferencia de otras de su clase, producen señales que fomentan la inflamación. Las denominaron células progenitoras fibroinflamatorias y podrían ser la respuesta a una nueva vía de tratamiento para la obesidad. 


El equipo probó cambiándole la dieta a ratones por una rica en grasas. Inmediatamente observaron que las fibroinflamatorias aumentaban la cantidad de moléculas inflamatorias. 


A 28 días el aumento fue sustancial y demostró, por primera vez, el rol de estas células en relación a la obesidad.