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La selva les molesta y están decididos a eliminarla

Miles de hectáreas de bosques y selvas se pierden mes a mes. Mientras tanto, se introducen cientos de cabezas de ganado y se plantan campos enteros de soja y otros cultivos. El costo llegará para las próximas generaciones.

En tan solo seis meses del 2020 se deforestaron 76 mil hectáreas de la Amazonía.

La Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible contabilizó 650 mil nuevas cabezas de ganado en la Amazonía.

La Amazonia es la mayor región de bosque tropical del planeta. Desde 1970 se ha perdido solo en Brasil una superficie forestal más grande que toda Francia, denuncia Greenpeace.

La depredación de bosques y selvas no se enteró de la pandemia. Antes, durante y después del brote la deforestación indiscriminada continuó su curso. 


La Amazonía perdió entre 2015 y 2020, más de 552 mil hectáreas de bosque primario, de las que 76 mil se perdieron solo en los primeros seis meses del 2020. 


A la par, según relevó la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible de Colombia, las cabezas de ganado se introducen de a miles en las "nuevas praderas". 


"La selva no se valora como tal, la selva solo está vista como algo que es un estorbo, las empresas prefieren un espacio limpio, abierto, potrerizado, y como esta selva no tiene derechos, las empresas, los inversionistas entran en la selva para talarla"explicó con claridad el ambientalista Michel Boutsen a la revista Biodiversidad. 


Mientras en Argentina se anhela la implementación completa de la Ley de Manejo del Fuego, en Colombia la Corte Suprema le otorgó derechos a la Amazonía y exigió al gobierno que diseñe una política de protección de bosques. Aunque los ciudadanos aún esperan las medidas. 


Con todo, la riqueza medioambiental sigue sin verse como fuente de vida sino como medio para conseguir la máxima ganancia, con costos para la salud y el ambiente inmensurables. 


"En Alemania se juntaron, para evitar la tala de 400 hectáreas en 2018, 50 mil personas. Quiero subrayar la desmesura: 50 mil personas se juntan para evitar la tala de 400 hectáreas, mientras que en Colombia cada día se pierden más de 700 hectáreas"agregó Bousten. 


Al respecto, Greenpeace explica que es "la expansión de la frontera agrícola para el cultivo de soja y la creación de pastos para la ganadería es la principal responsable de este problema".


También agrega que "la explotación forestal industrial, en gran parte ilegal, abre el camino a la destrucción posterior mediante el uso del fuego. Otra gran amenaza son los grandes proyectos hidroeléctricos que amenazan los valiosos ríos de la cuenca amazónica". 


La organización reflexiona que, para evitar el empeoramiento del cambio climático, la pérdida de su rica biodiversidad y garantizar la supervivencia de los pueblos indígenas, el paso siguiente e ineludible es detener la deforestación y degradación de la Amazonia.