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Aumenta la esperanza de vida para personas con VIH, aunque se anhela una vacuna

A pesar que la medicación antirretroviral ha logrado mejorar y alargar la esperanza de vida de las personas infectadas, la vacuna todavía no se consigue. A diferencia de la COVID-19, el virus que causa Sida es muy variable.

Desde el surgimiento del virus, a fines del siglo pasado, hasta el 2019, hubo 38 millones de personas infectadas. Solo en un año, casi 700 mil murieron por causas relacionadas.

Los primeros diagnósticos de VIH se dieron alrededor de 1980, cuando médicos neoyorkinos comenzaron a observar el aumento de prevalencia de enfermedades raras. De esta forma, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) terminó por convertirse en una epidemia.

Gracias a los increíbles avances científicos, con un tratamiento de antirretrovirales las personas pueden vivir más tiempo y con mejor calidad de vida. Pero la vacuna todavía no se ha podido conseguir.

Alrededor del 50% de las personas infectadas con VIH han fallecido desde la expansión de la enfermedad en la década del 80. Al poco tiempo la ciencia se acercó al conocimiento del virus que causa la enfermedad y logró identificar el retrovirus. 


Con el transcurso de las décadas también se ha logrado desarrollar una medicación antirretroviral que aumenta y mejora la esperanza de vida de las personas seropositivas.  


Esta tecnología permite suprimir la replicación viral, es decir que la infección no progresa. Incluso ha posibilitado que una persona seropositiva y una negativa tengan hijos. 


Con todo, hasta el momento no se pudo erradicar el virus del cuerpo humano y la infección sigue siendo de por vida.  


En otras palabras, la noticia de la vacuna todavía no puede darse. La razón de esta dificultad está ligada a la estabilidad del virus que causa el VIH, dado que es altamente variable. 


La complejidad puede verse en comparación, por ejemplo, con la pandemia de COVID-19. En solo un año millones de personas se han infectado pero la mayoría sobrevivió. En el mismo lapso de tiempo se lograron varias vacunas hasta el momento eficaces, así como tratamientos accesibles. 


Sin embargo, la diferencia entre ambos virus es la variabilidad genética. El coronavirus es relativamente estable y, por lo tanto, la respuesta inmunitaria efectiva. 


Mientras tanto, los intentos por conseguir una vacuna para prevenir el Sida se refuerzan. Moderna es una de las compañías alistada en dicho objetivo y este año iniciará la etapa 3 de una vacuna, en colaboración con la Iniciativa Internacional para la Vacuna contra el Sida (IAVI) y la Fundación Bill y Melinda Gates.