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Se desató la guerra de la ivermectina entre políticos y científicos

Desde el inicio de la pandemia, la lucha contra la desinformación ha ido a la par del combate del coronavirus. Ahora es el turno del medicamento antiparasitario, que algunos defienden y otros explican que aun no cuenta con evidencia suficiente que lo respalde.

La ivermectina pertenece al grupo de medicamentos llamados antihelmínticos. Originalmente se administra para destruir los parásitos en el intestino o parásitos en desarrollo.

Provincias argentinas como Misiones y Tucumán dieron permiso a los hospitales para que suministren ivermectina como método complementario de pacientes con COVID-19.

La Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT) todavía no avaló el uso del antiparasitario.

En Misiones, se administra ivermectina en hospitales públicos a los pacientes con COVID-19 y a sus casos estrechos confirmados por PCR. También Corrientes, Salta y Tucumán aprobaron” la droga en sus regiones.


Según el Ministro de Salud de Misiones, Oscar Alarcón, “en el complejo contexto epidemiológico nacional y provincial, corresponde la búsqueda para alternativas terapéuticas de los pacientes afectados con COVID”.  


Sin embargo, el fármaco no ha sido aprobado por la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT), ni recomendado por la OMS ni la FDA estadounidense, ente análogo a la ANMAT argentina. 


Sucede que, hasta el momento, la evidencia científica del uso de ivermectina sola o combinada para la prevenir o tratar la infección por SARS-Cov2, es de muy baja calidad y no han reportado datos claros de su eficacia. 


Haciendo caso omiso, las autoridades misioneras aprobaron el producto para ser administrado en una dosis diaria de 0,6 miligramos por kilo de peso durante 5 días.  De esta forma, se desató una nueva guerra en plena pandemia para los científicos que se vieron obligados a combatir la desinformación a la par del virus. 


La Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) responde que no se debe tomar ivermectina para prevenir o tratar el COVID-19. “Aunque existen usos aprobados para la ivermectina en personas y animales, no está aprobada para la prevención o el tratamiento del COVID-19. No debe tomar ningún medicamento para tratar o prevenir el COVID-19 a menos que se lo haya recetado su proveedor de atención médica y lo haya adquirido de una fuente legítima”. 


Asimismo, la Sociedad Argentina de Infectología explicó en octubre que “además de su acción antiparasitaria, la ivermectina es un potencial inhibidor de la replicación viral del SARS-CoV-2. Sin embargo, la evidencia disponible in vitro sugiere que para alcanzar niveles efectivos de ivermectina se necesitarían importantes aumentos y potencialmente tóxicos de la dosis”.  


Incluso aclaró que no es una droga inocua ya que “aún a dosis terapéuticas puede provocar un número frecuente y considerable de efectos secundarios adversos, desde leves a graves”. 


Con todo, “dosis hasta 10 veces mayores que las aprobadas no alcanzarían las concentraciones efectivas in vitro contra el SARS-CoV-2". 


A estas declaraciones se adhirieron otras organizaciones, profesionales de la salud y científicos. No obstante, deben vencer el negacionismo de la sociedad y hasta de los políticos que consideran de mayor valor la opinión que la evidencia científica.