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La nieve española revive a los negacionistas del cambio climático

Ante cada escenario o problema trascendente, suelen aparecen grupos que niegan las explicaciones científicas o del sentido común. Ahora es el turno del calentamiento global, dado que hay europeos que creen que la nevada histórica lo refuta. 

En Madrid cayeron más de 50 centímetros de nieve a causa de la tormenta "Filomena", que ha provocado la nevada más intensa desde 1971.

Los negacionistas del cambio climático se oponen a la evidencia científica del calentamiento global como causado por las actividades humanas industriales. ​Este grupo de personas considera que las causas son espontáneas y naturales.

El año pasado fue el año más cálido desde que hay registros e igualó al récord de 2016. Esta verdad es perfectamente compatible con las lluvias, las nevadas y el frío.

Los grupos negacionistas del cambio climático aprovecharon la nevada histórica en España para sostener que el aumento de la temperatura global es una mentira.


Sin embargo, "el calentamiento global es compatible con una borrasca, incluso con la nevada del siglo y con heladas de récord", comunicó Greenpeace España. 


La organización describió a la situación actual como un fenómeno extraordinario que no puede servir de argumento para quienes niegan el problema climático. "Desde hace tiempo, cada ola de frío deja a su paso un rastro de nieve, hielo y negacionistas". 


En primer lugar, la ONG señala que el tiempo y el clima no son lo mismo. "La Tierra encadena décadas de aumento sostenido de temperaturas medias y el año 2020 fue, de hecho, el año más cálido desde que hay registros, igualando el récord de 2016. Y esto es compatible con que siga lloviendo, nevando o haciendo frío". 


Para sostener su postura, demuestra que la escalada de temperatura promedio también implica un aumento de la frecuencia de eventos extremos e intensos. Huracanes, inundaciones, olas de calor, incendios forestales, son algunos de los efectos más visibles. 


Además, el calentamiento en el Ártico achica la separación entre las regiones polares y las templadas. En efecto, llegan más corrientes de frío hacia los trópicos en invierno a la vez que las olas de calor se hacen más largas y severas en verano. 


Asimismo, el comunicado agrega que todavía no hay registros históricos suficientes que aseguren que hay más olas de frío que antes, "aunque sí empieza a observarse mayor intensidad de otros eventos severos, como los huracanes". 


Por eso, Greenpeace concluye que "la emergencia climática va a seguir exigiendo la máxima ambición aunque tú quieras construir más estaciones de esquí insostenibles en tu comunidad autónoma, aunque a ti te cueste aceptarlo tanto como un resultado electoral adverso en Georgia o Pensilvania y aunque estos cambios avancen infinitamente más rápido que las decisiones políticas que pondrían freno a tanta emergencia, coste social y ambiental".