icon

No todas las células sucumben ante el Alzheimer, algunas resisten

Los hallazgos se publicaron en la revista Nature Neuroscience. La investigación demostró que la enfermedad no afecta a todo el cerebro por igual y allí podría estar la clave del detenimiento de la degeneración.

Determinados componentes cerebrales son afectados por la enfermedad neurodegenerativa incluso antes de la aparición de los primeros síntomas. Sin embargo, otros sobreviven luego de décadas de sufrir la patología y parecen inmunes.

La pérdida de memoria, entre otros síntomas, es provocada por la propagación de la proteína tau. Este elemento genera los famosos ovillos tóxicos que desencadenan la muerte celular.

Luego de descubrir que algunas células son más vulnerables que otras, resta averiguar por qué sucede y utilizar los hallazgos para encontrar una cura.

Mientras algunas células son víctimas tempranas de los daños del Alzheimer, otras permanecen prácticamente inmunes hasta las etapas finales. Una nueva investigación se acercó un paso más a la explicación.


Científicos del Instituto Weill de Neurociencias de la Universidad de California, San Francisco, identificaron qué neuronas son más susceptibles que otras. Respecto a otras patologías neurodegenerativas como el Parkinson, este aspecto ya había sido develado. 


Entender por qué algunos componentes cerebrales son más resistentes que otros, podría indicar cómo fortalecer al individuo para retrasar la aparición de síntomas en el futuro.  


Los hallazgos se centraron en las víctimas más propensas a la proteína tau, que es la responsable de provocar ovillos tóxicos y la consecuente muerte neuronal. En contraste, otro grupo de neuronas demostraron altos niveles de tau pero permanecieron vivas incluso por décadas. 
 
Tras analizar tejidos de personas fallecidas con la enfermedad en diferentes etapas, agruparon neuronas en función a su genética. De esta forma, identificaron un grupo muy vulnerable y otro que sobrevive hasta las últimas etapas. 
 
La clave que diferenciadora fue la expresión de una proteína denominada RORB. Luego confirmaron su teoría con tecnología más especializada. 
 
Aún se desconoce si la proteína es la causa directa del incremento de la susceptibilidad, pero con esta nueva luz la ciencia podrá avanzar en el conocimiento del Alzheimer y una potencial cura.