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Petit homenaje al Rey de la Franquicia

Cómo Pierre Cardin construyó un imperio global. Con el sistema de licencias o franquicias, él creció de manera increíble, convirtiéndose en multimillonario. La suya fue una revolución no sólo de la indumentaria: mobiliario, automóviles, casas, material de escritorio, restauración e incluso alimentación: su firma alcanzó una producción masiva, seriada, que llegó a costarle su reputación como modista. “Pierre Cardin, él, que ha vendido su nombre hasta para papel higiénico. ¿En qué punto uno pierde su identidad?”, señaló en 1995 el entonces influyente diario Women’s Wear Daily. Sin embargo, en 2011, cuando quiso vender la marca, que él estimaba en 1.000 millones de euros, nadie le quiso pagar más de 200 millones. No hubo comprador. “Tengo un nombre y he de sacar provecho de él”, se limitó a decir, enojado.

Sus orígenes fueron muy humildes. Su padre fue un trabajador italiano que transportaba hielo y llegó a Francia huyendo de Benito Mussolini, cuando Pierre Cardin tenía 2 años, último entre 11 hermanos. Transcurría la 2da. Guerra Mundial. Era un joven apuesto. Comenzó su carrera haciendo trajes para el director de cine y escritor Jean Cocteau y lanzó su propia marca en 1950.

En 2001 compró la villa de Lacoste, con el castillo que perteneció al Marqués de Sade, en Provenza. Tras su restructuración, transformó el edificio del siglo 18 en un lugar de arte, además de organizar un festival de música y teatro en verano. Entonces anunció la construcción de un hotel de lujo y algunos locales lo acusaron de querer «matar» la villa para transformarla «en un pueblo solo para ricos». No entendieron que sólo quería beneficiarlos buscando un turismo de mayor calidad.

1970: Pierre Cardin y la actriz Jeanne Moreau. Una amistad importante.

The Beatles luciendo los sacos sin cuello de Pierre Cardin: -Ud. se codeaba con los Beatles y los Rolling Stones ¿le gustaba su música? -Para nada. Yo prefiero Ravel y Debussy. -¿Alguna vez tomó drogas? -No, nunca he fumado un cigarrillo. -¿Es verdad que nunca pidió dinero prestado en un banco? -Sí, nunca quise y nunca lo necesité. Siempre he pagado por todo con mi propio dinero.

Según él, los grandes de la moda tal como Yves Saint Laurent lo menospreciaban: "Los invitaba a salir, pero ellos nunca me devolvían la invitación". Para colmo, en 1959 lanzó su primera muestra "pret-a-porter" (listo para usarse), alta costura para el mercado masivo. Satanás. Hereje. Luego se dedicó a vender cientos de franquicias Cardin por todo el mundo: "Mirénme ahora. Soy patrón, artesano, propietario. Todo los días trabajo en mis diseños y controlo cada centavo. Todos los otros -incluso si están vivos- sus nombres son propiedad de grandes multinacionales. Han sido absorbidos. Y entonces ellos me acusan de degradar la marca porque hay tiendas Cardin baratas en India y China. Pero yo se cuánto cuesta hacer una botella de perfume. No cuesta nada".

Franquicia es una palabra anglo-francesa. El diccionario de la Real Academia Española la define como una «concesión de derechos de explotación de un producto, actividad o nombre comercial, otorgada por una empresa a una o varias personas en una zona determinada».

Las franquicias han existido desde hace siglos pero no empezó a extenderse hasta la década de 1930 en USA.

Una franquicia es un acuerdo entre el franquiciador (o franquiciante) y el destinatario o franquiciado (o franquiciatario): el primero cede al segundo la explotación de los derechos de uso de determinado nombre o marca, así como los sistemas de producción y mercado del producto.

Hay varios elementos importantes que componen la franquicia: 
** la marca comercial que distingue al franquiciador, 
** un determinado "saber hacer" (o know-how) y 
** la formación impartida a los franquiciados. 

A cambio de la cesión, el franquiciador recibe una regalía, royalty o canon que podrá retribuir la cesión de la marca comercial, el know-how cedido y la tasa de formación y asesoramiento.

La franquicia se concede, por lo general, por un período determinado y para un determinado "territorio". Puede ser una franquicia exclusiva o no exclusiva. 

Pierre Cardin fue el rey de la franquicia.


Como astuto empresario, Pierre Cardin, fallecido el martes 29/12, a los 98 años, había decidido vestir las calles, desde Moscú a Beijing, Tokio, Delhi o Budapest, con prendas de diseño de corte francés. Él había imaginado hacer parte de sus colecciones con tejidos locales, con el fin de facilitar las transacciones y convencer a sus futuros socios. A cambio de usar su nombre, estos reproducirían modelos de Pierre Cardin y pagarían una regalía. Los precios adaptados a cada mercado y la imagen del lujo parisino prometían éxito.

Fue el comienzo del sistema de licencias que convertiría a Pierre Cardin en multimillonario. Construirá un imperio: 500 fábricas en 110 países, 800 licencias y unos 200.000 empleados en todo el mundo. Un imperio en el que nunca se pone el sol y del que había sido propietario mientras la mayoría de las marcas de lujo eran compradas por grupos financieros (Dior, Céline, Vuitton by LVMH, Gucci, Givenchy by Kering).

En 1957, siete años después de haber fundado su casa, impartió lecciones de corte 3D en Tokio, en la famosa escuela Bunka Fukuso, donde estudiaban los jóvenes Kenzo y Hanae Mori. Treinta y cuatro años después, en 1991, facturó US$ 250 millones en Japón.

"Un espectáculo muy extraño" en Nueva Delhi

En 1967, estaba en Delhi, presentando sus minivestidos con ojos de buey frente a un público tan estupefacto como divertido, en presencia de la presidenta Indira Gandhi. La prensa india habla de un "espectáculo muy extraño". No importa, un año después, está de regreso en la tierra de los saris, haciendo de atracción en la conferencia de la ONU para el comercio y el desarrollo. Como un astuto hombre de negocios, elige bien su tiempo. La noche es imprescindible para All-Delhi. Indira Gandhi llega acompañada de su hijo Rajiv y su prometida italiana. A los atuendos de "cosmogirls", agregó modelos para "Venus fundida en plata", señala en ese momento Jean Wetz, el corresponsal de Le Monde.

En 1969, Cardin estaba al frente de 20 empresas en todo el mundo. Llegó a Beijing en 1978, 2 años después de la muerte de Mao Zedong. Al año siguiente, obtuvo luz verde para la presentación de sus colecciones. La fecha está fija: marzo de 1979, en Beijing y Shanghai, con modelos franceses y chinos. En 1981, instaló su sala de exposiciones en Beijing, en los jardines del Templo del Cielo.

Inauguraciones en Europa y Asia

Nueva York acaba de celebrar su 30 aniversario en el famoso MoMA (Museo de Arte Moderno). Su gira mundial está ganando impulso. 1986: se firma el primer contrato con la URSS para la fabricación local de ropa para hombres, mujeres y niños. En 1987, abrió una sala de exposición de 10.000 metros cuadrados en Moscú. 

Las inauguraciones están vinculadas en Oriente: en Europa, en Sofía, Budapest, Riga, Tirana, y en Asia con establecimientos en Tailandia, Indonesia, Malasia, Pakistán, Filipinas y Vietnam. En 1995, estuvo presente en Birmania, Albania y Sudáfrica.

En 2006, instala en Saint-Ouen, en una antigua fábrica de carrocería, el Museo Pierre Cardin, donde se exhiben 130 maniquíes vestidos con los modelos más representativos de su estilo "cosmos". En las salas de seminarios acondicionadas bajo un gran techo acristalado, se trata de trabajar el “Concepto Creativo”. Mientras que las rutas de la alta costura vintage llevan a los visitantes a los mercados de pulgas cercanos. 
10.000 visitantes al año, en 2014, el éxito limitado de la operación decidió a Cardin a trasladar su museo al animado barrio de Marais, en el número 5 de la rue de Merri, al que llamó “Museo Pasado, Presente, Futuro”.

Es el Palais Galliera, en París, en 2008, que dedica una retrospectiva a 60 años de creación atemporal del maestro. Cortes rectos, geométricos, estampados con ojos de buey, su ropa quedará, año tras año, cortada por el espacio. Él, que de niño estaba convencido de que el hombre iría a la Luna, se contentará, adulto, con ponerse el traje de uno de los dos astronautas que allí aterrizan. Pero sigue siendo fiel a ese encanto de Stars Wars que es su éxito y su marca registrada.

En el ranking

En mayo de 2011, le dijo al The Wall Street Journal: “Quiero vender ahora. Sé que no estaré aquí en unos años y el negocio debe continuar”. Su precio: 1.000 millones de euros. La valoración deja en duda a algunos analistas. La operación no se lleva a cabo, a pesar de su argumento: "Pido 10 millones de euros por producto que no es nada". La empresa Cardin, que no cotiza en bolsa, no publica sus cuentas, lo que dificulta evaluar un volumen de negocios.

En 2017, la revista Challenges cree que el diseñador es la 141ra. fortuna francesa, con un capital de 600 millones de euros, un 50% más en un año. El 16 de octubre de 2017, a la edad de 95 años, Cardin abrió una nueva boutique propia en la capital, junto al restaurante Maxim's del que es dueño. Mientras está en Internet, sus cinturones, billeteras, joyas, bolsos, bufandas, bolígrafos, zapatos, corbatas, porcelana, agua mineral, de la marca con su nombre, continúan recorriendo el planeta.