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Nuevos hallazgos sobre el Parkinson aproximan una cura

Investigadores detectaron señales de la enfermedad neurodegenerativa, previas al diagnóstico y previas a los síntomas motores más frecuentes. Los descubrimientos posibilitarán abordar y retrasar la progresión los daños.

La investigación apunta a que el sistema inmunitario causaría la enfermedad mediante un ataque citotóxico de los linfocitos T.

La enfermedad de Parkinson es la segunda forma más frecuente de enfermedad neurodegenerativa y sus síntomas motores más evidentes son rigidez, temblor en reposo y lentitud de movimiento. 

Son estos síntomas los que explican, en parte, la pérdida de las neuronas dopaminérgicas en la región cerebral llamada sustancia negra.

Otra de las características de esta enfermedad es la presencia en los cerebros de los pacientes de cuerpos y neuritas de Lewy, que son unos agregados que contienen entre otros componentes una proteína específica (α-sinucleina).

Estos indicadores han permitido describir diferentes fases de evolución de la enfermedad, siendo el bulbo olfativo una de las primeras regiones del cerebro al ser afectadas.

Otros síntomas no motores, como por ejemplo alteraciones del sueño REM, configuran la fase premotora de la enfermedad. Conociendo estas señales se puede advertir la enfermedad años antes de que se vea afectada la sustancia negra y se reciba el diagnóstico. 


Nuevos hallazgos

A pesar de que hay varias hipótesis sobre el origen de la enfermedad de Parkinson, todavía es asunto desconocido. Por este motivo, tampoco hay disponible un tratamiento que pare su progresión.

Pero recientemente se publicó un estudio en la prestigiosa revista Brain. A Journal of Neurology, por parte de investigadores del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR), que ha permitido esclarecer cómo se inicia la enfermedad y el papel del sistema inmunitario.

Particularmente observaron la infiltración de linfocitos T en la sustancia negra, que es la región del cerebro que queda afectada por la enfermedad. 

Los resultados sugieren que el ataque citotóxico de los linfocitos T (CD8) preceden la agregación de la α-sinucleina, y que producen la muerte de las neuronas dopaminérgicas, tanto en la fase pre-sintomática inicial de la enfermedad como en las siguientes.

"Iniciamos el estudio con tejido postmortem cerebral de casos con enfermedad de Parkinson y vimos que la densidad de los linfocitos T CD8 en el parénquima cerebral correlacionaba con el nivel de muerte neuronal. Posteriormente analizamos la infiltración de linfocitos en casos de pacientes con cuerpos de Lewy incidentales, que son considerados fases iniciales premotoras de la enfermedad", explicó el doctor e investigador principal, Jordi Bové, en la página oficial.

Se separaron los casos en dos grupos: uno que incluía los casos con cuerpos de Lewy (iLBD) en la sustancia negra y otro que solo los tenía en el bulbo olfativo

"Esta es una aproximación innovadora porque normalmente los casos de iLBD se tratan como un solo grupo, pero precisamente esto nos permitió descubrir que la infiltración y los contactos neuronales no solo precedían en la muerte neuronal, sino que también sucedían antes de poder observar ningún tipo de agregado", comentó el especialista.

"En esta fase tan inicial vemos la mayor infiltración de linfocitos T (CD8) y que además tienen un potencial citotóxico más grande. Por lo tanto, todo apunta a que el origen de la enfermedad es debido a esta infiltración. Ahora, el siguiente paso es entender porque infiltran", señaló el médico.

Este estudio puede significar un primer paso para determinar definitivamente la causa de la enfermedad de Parkinson y para establecer nuevas dianas terapéuticas para parar o incluso prevenir la enfermedad.