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Continúa la terrorífica historia del sacrificio de visones

Tras el conflicto político danés, se acordó desenterrar a los ejemplares que quedaron bajo tierra para incinerarlos. La industria tendrá prohibido criar estos animales hasta después del 2021.

Dinamarca ya sacrificó más de 15 millones de visones, criados por industrias que utilizan sus pieles como productos.

Dinamarca era el principal país productor de visones, animales altamente susceptibles a infectarse y desarrollar mutaciones del virus que causa la COVID-19.


La primera granja que demostró el potencial peligro pandémico fue en La Puebla de Valverde (España), donde se creó un foco de infección y desde allí se propagó la enfermedad a las comunidades. En respuesta, las autoridades decidieron sacrificar 100 mil ejemplares.

Pero también Suecia, Italia y Estados Unidos notificaron SARS-CoV-2 en visones de cría, según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

No obstante, en ningún país el problema fue tan extremo como en Dinamarca. Allí fueron tantos los visones asesinados, que se llegó a pedir la renuncia de la Primera Ministra, aunque solo dimitió el ministro de Alimentación, Agricultura y Pesca y la dirigente pidió disculpas públicas. 

Las organizaciones protectoras de animales llamaron a cerrar todas las granjas del mundo en las tempranas semanas de la pandemia. Una de ellas fue World Wildlife Fund (WWF o Fondo Mundial para la Naturaleza en español) que llevó adelante una campaña para recoger firmas y lograr el cierre de las 133 industrias de visones en todo el mundo.  

Sin embargo, la inacción y la falta de previsión de las autoridades puso nuevamente en peligro la salud de las poblaciones y las vacunas. Y sobre todo, implicó el sacrificio de millones de visones inocentes. 


Desentierro
A medida que los virus se mueven entre poblaciones humanas y animales, pueden mutar genéticamente. Estas alteraciones se visualizan a través de la secuenciación del genoma completo y luego se materializan en efectos perjudiciales para la salud humana. 

A pesar que se registraron numerosas cepas de Sars-cov-2, la proveniente de los visones es altamente más peligrosa. Por eso, el gobierno danés optó por sacrificar los 15 millones e incinerarlos.

Pero ante la urgencia por erradicar el peligro, no todos tuvieron ese destino sino que también se habilitaron fosas para enterrar a otros miles de ejemplares.

Ante esta medida, el Parlamento danés volvió a reaccionar añadiendo más leña al conflicto político del país. Por este motivo, la gestión acordó desenterrarlos en los próximos 6 meses e incinerarlos como basura industrial. 

El proceso costará 11 millones de euros y tiene como plazo final mediados de julio, para que no ponga en riesgo la salud de los trabajadores. 

Hoy recién se aprobará una ley que prohíbe la cría de visones hasta fines del 2021.