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La testosterona demostró ser un tratamiento efectivo para diabetes tipo 2

La enfermedad está ligada al sobrepeso y la obesidad. A su vez, los varones con estas condiciones tienen bajas concentraciones de la principal hormona sexual masculina. Investigadores australianos evaluaron un tratamiento bajo este enfoque.

Los hombres con sobrepeso u obesidad suelen tener concentraciones bajas de testosterona, por lo que se asocian con un mayor riesgo de diabetes tipo 2.

La diabetes incluye un grupo de enfermedades que tienen como resultado un exceso de azúcar en la sangre. La tipo 1 es autoinmune y muy distinta en tratamiento y pronóstico a la tipo 2, que abarca el 90% de todos los casos.

La principal causa es el sobrepeso y el estilo de vida poco saludable, que genera en todo el mundo más de 463 millones de personas con la afección. 

Una de las características de los varones con sobrepeso u obesidad es que tienen concentraciones bajas de testosterona, y esto se ha asociado científicamente a un mayor riesgo de diabetes tipo 2. Se trata de la principal hormona sexual masculina, que también aparece en mujeres pero en pequeñas cantidades.

En este sentido, una investigación publicada en The Lancet Diabetes and Endocrinology, demostró que el tratamiento con testosterona previene la progresión o revierte la enfermedad, más allá de los efectos de un programa de estilo de vida (nutrición, ejercicio, descanso, etc.).


El estudio
La investigación se denominó T4DM y consistió en un ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo y de 2 años. Es decir, altamente seguro en términos científicos. 

La población fue de un poco más de mil varones de entre 50 y 74 años, de 6 centros de atención de Australia. Fueron elegidos por haber sido recientemente diagnosticados con diabetes o por tener baja tolerancia a la glucosa. 

Al inicio del estudio, recibieron de forma aleatoria una inyección intramuscular de testosterona o placebo. La administración se repitió cada 3 meses durante 2 años.

Las interpretaciones de los datos disponibles de los participantes luego de dos años (413 participantes del grupo de placebo y 443 del grupo de testosterona) fueron determinantes. 

El resultado fue que el tratamiento con testosterona durante 2 años redujo la proporción de participantes con diabetes tipo 2, incluso más allá de los efectos de un programa de estilo de vida.

De ahora en adelante, resta evaluar la durabilidad a largo plazo, la seguridad y los efectos cardiovasculares de la intervención.