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Coronavirus, las fiestas y la segunda ola preocupan, pero también hay otra amenaza

Es importante cuidar el distanciamiento para aminorar la circulación del Sars-cov-2 en el verano. Pero también es clave eliminar, en la medida de lo posible, las probabilidades de contacto con los mosquitos trasmisores de dengue.

La letalidad del dengue (proporción de personas que murieron entre todos los infectados en un periodo y área determinados) es de un 2,5%.

El verano pandémico se aproxima y a las autoridades les preocupa el aumento de casos de coronavirus por la relajación, la mayor cantidad de reuniones sociales y la movilización de personas dentro del territorio. 


Pero junto a la temporada de calor, también llega la del dengue, la enfermedad trasmitida a los humanos a través de la picadura de ciertas especies de mosquitos Aedes.


La infección característica del calor no es nueva como la COVID-19, sino que en los últimos 50 años aumentó 30 veces su incidencia. 


De hecho, el verano pasado en Argentina hubo un total de 58.889 casos confirmados y probables de la enfermedad en todo el país. Las cifras se acercan a la situación en Paraguay con 61.467 enfermos, aunque Brasil sigue siendo el país más preocupante con 760.531. 


Ciudad y provincia de Buenos Aires, Salta, Jujuy y Tucumán fueron los puntos más problemáticos y se estima una situación similar para los próximos meses. 



La enfermedad

Los síntomas aparecen de 3 a 14 días después de la picadura infectiva, de acuerdo a la OMS. La enfermedad es similar a la gripe y afecta a lactantes, niños pequeños y adultos. 


El síntoma principal es la fiebre elevada cercana a los 40 grados. Además, la persona puede presentar: 


# Dolor de cabeza muy intenso 

# Dolor detrás de los globos oculares 

# Dolores musculares y articulares 

# Náuseas y vómitos 

# Agrandamiento de ganglios linfáticos  

# Sarpullido 

 

El acceso la asistencia médica adecuada disminuyen las tasas de mortalidad por debajo del 1%. Sin embargo, pueden darse casos graves que consisten en extravasación de plasma, acumulación de líquidos, dificultad respiratoria, hemorragias graves o falla orgánica. 


No hay tratamiento específico para ninguna de las formas de la enfermedad, la clave es la prevención:

> Usar repelente

> Vestir con mangas largas y pantalones a bebés, niños y niñas

> Colocar mosquiteros en las ventanas

> Vaciar el agua de recipientes como neumáticos, macetas, juguetes, piscinas, platos de macetas y contenedores de basura.