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Fácil de refrigerar, barata y en polvo: Sputnik V sigue al frente de la carrera

El fármaco ruso presenta varias ventajas frente a las dificultades de distribución y mantenimiento a bajas temperaturas de las otras vacunas en Fase III. Ahora también Pfizer prepara su versión liofilizada.

El Instituyo Gamaleya reportó ayer los últimos datos del tercer análisis provisional de Fase III de Sputnik V y apuntaron a un 91,4% de eficacia. Esta vacuna puede ser conservada a una temperatura de entre 2 y 8 grados gracias a que se produce de forma liofilizada (en polvo).

Sputnik V no solo es la más próxima a ser administrada en Argentina sino la que presenta mayores ventajas para el país en comparación a sus "competencias", Pfizer y Moderna.


Ayer el Instituyo Gamaleya reportó nuevos resultados previsionales con un 91,4% de eficacia. Además puede ser conservada a una temperatura de entre 2 y 8 grados.


A la par, Pfizer anunció que comienza a preparar su vacuna en forma liofilizada, es decir, en polvo. Sin embargo, la opción rusa confirmó el mes pasado que la suya consiste en un preparado en polvo que debe ser mezclado con un excipiente, se disuelve y administra por vía intramuscular.


Sumado a la ventaja de la refrigeración, también es más fácil de ser exportada y distribuida en otros países, como la Argentina. 


Por su parte, Canadá y Estados Unidos comenzaron la aplicación de la vacuna de Pfizer y BioNtech ayer. No obstante, se estima que está lejos de distribuirse en Argentina, dado que requiere ser almacenada a menos de 70 grados, lo que significa toda una logística no disponible en el país. 


Paralelamente, el desarrollo de Moderna necesita estar a menos de 20 grados y, una vez descongelada, puede sobrevivir en una heladera común hasta 5 días. Pero eso no es todo, además es la más cara y el gobierno argentino no cerró ningún acuerdo aún. 


Se estima que Moderna llegará a Argentina entrado el 2021 a través del Fondo de Acceso Global para Vacunas COVID-19 (Covax) de la OMS.


Tecnología de Sputnik V

La vacuna rusa no tiene ningún elemento del Sars-coV-2 en su composición sino que es la primera que se registra en el mundo basada en vectores adenovirales humanos.


Utiliza dos vectores diferentes (Ad5 y Ad26) en cada una de las dos dosis, que no tienen la capacidad de multiplicarse y son seguros para la salud. 

La versión liofilizada, o en polvo, tiene el mismo principio activo pero la única diferencia operativa es que el profesional debe prepararla antes de inyectarla al paciente. Aún restan llevar a cabo ensayos que demuestren si la eficacia es igual a la versión original.