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En Chile temen el rebrote y una nueva cepa, vacunas en abril o mayo

Mientras que en la Argentina se afirma que habrá vacunaciones en febrero 2021 por 10 millones de dosis y 5 millones más en marzo, en Chile creen que las vacunas no van a llegar antes de abril o quizás mayo y temen una 2da. ola que colapse el sistema sanitario. ¿Exceso de optimismo argentino o pesimismo chileno?

Catterina Ferreccio: "Se ha detectado que hay una cepa que reemplazó al de Wuhan en muchos lugares de Europa. Es mucho más transmisible y afecta más a los jóvenes. Los ingleses lo estudiaron recientemente y aquí le pedimos al ISP que analice esa cepa."

Muy interesante la entrevista a la epidemióloga chilena Catterina Ferreccio, integrante de la Sociedad Chilena de Epidemiología, en la revista The Clinic, con la firma de Claudia Álamo. Ferreccio, investigadora del Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas, integra el consejo asesor Covid-19 y quien advierte que el virus está lejos de ser domesticado, que en la 2da. ola los hospitales pueden colapsar.

Chile está reforzando sus medidas de precaución y aislamiento por temor al rebrote.

Aquí un fragmento de la entrevista:

"(...) -Hay gente frustrada, que no se veía venir una medida tan drástica… 

-Es que uno tiene que mirar la tendencia de los números. Los casos estaban aumentando en casi 20%; las UCI al 90%. Y si a eso le agregas la enorme movilidad que hay en esta época, comparado con abril, era muy peligroso no tomar medidas más drásticas. Además, muchos chilenos están saliendo al extranjero y volviendo con una cepa nueva que es más transmisible. 

-¿Cómo es eso de una nueva cepa? ¿El virus mutó?

-Se ha detectado que hay una cepa que reemplazó al de Wuhan en muchos lugares de Europa. Es mucho más transmisible y afecta más a los jóvenes. Los ingleses lo estudiaron recientemente y aquí le pedimos al ISP que analice esa cepa. 

-¿Eso podría explicar un mayor contagio? 

-Puede explicar la aceleración. Es muy probable que muchos viajeros están volviendo al país con un virus que es más transmisible. Además, hay mucho tráfico de población dentro de Chile. Ese también es un factor. Estamos en una época distinta. En abril, veníamos llegando de vacaciones y nos encerramos. Pero ahora estamos moviéndonos dentro y fuera del país. Entonces, realmente la situación se puede escapar de las manos mucho más que lo que fue en abril pasado.

-En ese sentido, ¿no es un poco inentendible que se mantengan abiertas las fronteras? 

-Bueno, yo pienso que esa apertura la van a tener que revisar. La situación está realmente complicada. Nosotros nunca estuvimos de acuerdo con esa apertura.

-A veces los mensajes son contradictorios. Desde el Presidente que se pasea sin mascarilla hasta que se cierra la RM los fines de semana, pero el mall sigue abierto… 

-Pienso que tenemos dos déficit potentes. Por un lado, aunque hoy existe una estrategia de contención, tenemos un déficit grave de comunicación. Falta nitidez, los mensajes hacia la población son contradictorios, tienen cosas ambivalentes y eso produce perplejidad en la gente. Esa es una deuda que es urgente subsanar. Hay que alinear la comunicación y explicar de qué estamos hablando. La gente se confunde. 

-¿Y cuál es el otro déficit que usted ve?

-El otro gran déficit es el aislamiento de los infecciosos.  Y eso también va relacionado con el problema comunicacional. A la gente le cuesta aceptar el aislamiento, pero es la única manera de que la infección se contenga en este momento. Y debo decir que también me preocupa lo que estamos viendo con las vacunas…

-¿En qué sentido?

-En que la disponibilidad de las vacunas no va a ser tan segura. Es altamente probable que se demore mucho más de lo que pensamos. Me refiero a tener una vacuna que permita cubrir a un número importante de la población. Eso no va a suceder en el corto plazo. Por lo tanto, también esa es una cuestión que hay que comunicar de buena manera. La población debe saber que esto va a tomar más tiempo porque, aparentemente, los laboratorios están disminuyendo sus cálculos alegres de cuántas vacunas podían producir. 

Las vacunas

–Pero el ministro Enrique París dijo que la vacunas iban a empezar a llegar en diciembre…

-Yo siempre he dicho que será por abril o mayo. Y lo que estamos viendo ahora es que algunos laboratorios han disminuido lo que habían dicho que iban a producir. Siempre pasa eso: te encuentras con problemas de insumos. Es lo que pasó con los PCR (tests). Como todos empiezan a usar los mismos insumos, son más escasos. Aparentemente eso también va a pasar ahora con la producción de las vacunas. 

-¿Y en Chile no estamos asegurados?

-Sí, pero nosotros somos el pelo de la cola, como dice la gente. Lo que estamos viendo en Estados Unidos y Europa es que los laboratorios que están en la primera línea de producción, están bajando los cálculos de lo que podían producir. Yo pienso que como el gobierno de Estados Unidos fue el que financió la vacuna de Moderna y Pfizer, sus primeras obligaciones son con ellos. No con nosotros, aunque tengamos una promesa.

-Entonces, ¿no hay que tener la ilusión de que veremos la luz rápidamente?

-No, rápidamente, no. Sí, habrá cantidades pequeñas para el personal que está en la UCI, especialmente para que no tengan que irse a cuarentena y podamos contar con el personal de choque, pero probablemente ni siquiera haya disponibilidad para todo el personal de salud, que son cientos de miles. 

-¿Y la población de riesgo? En Inglaterra vemos que los adultos mayores han sido prioridad.

-Sí, pero estamos hablando de números muy grandes. Si piensas en los 3 millones de adultos mayores de 65 años, son 6 millones de dosis. Eso es lo mínimo. Y el personal de salud son otros cientos de miles. O sea, estamos hablando de cerca de 4 millones de personas que son los que han estado desde marzo en la primera línea: el personal de salud de las UCI, los carabineros que han estado controlando, los cajeros de supermercados, más la gente vulnerable por edad. O sea, son varios millones de dosis que hay que multiplicar por dos, porque casi todas las vacunas que están listas para usarse, son de 2 dosis. Esos números son los que yo no veo venir hasta fines del primer trimestre. Pero bueno, La Moneda sabe más que yo. Ellos están en esas negociaciones. 

Rebrote

(...) -¿Diría que este rebrote podría ser catastrófico, como lo dijo el propio ministro de salud? ¿Qué dice la comunidad médica?

-No hablamos de catastrófico, pero hay elementos que preocupan mucho si los comparamos con la primera ola. Por ejemplo, ahora hay mucho más volumen de contagio. Segundo, los casos estaban concentrados en Santiago. Entonces, todas las fortalezas de la estrategia hospitalaria, que era un sistema nacional integrado para cuidados intensivos, era súper bueno cuando era sólo Santiago. Pero eso ya no corre ahora. El gran riesgo hoy es que se pueden sobrepasar los hospitales. 

-Mirando lo que ha pasado en Europa, ¿los rebrotes son más agresivos porque muere más gente?

-Al principio,  cuando partieron los rebrotes en Europa y Estados Unidos, solo se veía el volumen de casos. Pero la mortalidad en esos países ya superó la primera ola. En ese sentido, el rebrote ha sido más agresivo. Pero no porque la enfermedad sea más grave, sino porque el volumen es más grande. Lo otro es que al comparar  la primera y segunda ola, hay que tener claro que antes no había diagnóstico en ningún país del mundo. A todos les faltaba el PCR. No había insumos. Y sólo se hacían PCR a los que llegaban al hospital con una fuerte sospecha del virus. Por eso en la primera ola había más muertos que casos. Eso cambió. Hoy día tenemos más casos que muertes. Pero eso es porque antes no había diagnóstico. No porque ahora la enfermedad sea más benigna. 

Lo que viene

(...) -¿Ha faltado claridad en el mensaje o será que también prima un mensaje más económico?

-Creo que esta tensión entre la economía y la salud es lo que genera el doble discurso, las ambigüedades. Pero a estas alturas ya sabemos cómo pega esta enfermedad en todos los países. Hay gente joven que se lo agarra y no le pasa nada. Pero hay jóvenes que terminan en diálisis crónicas. Mi punto es que hay que empezar a mostrar la otra cara de la enfermedad. 

-¿Debieran ser mensajes más aterrizados al cotidiano de las personas? 

-Yo creo que el mensaje comunicacional para este fin de año es que hay que pasarlo con los mismos con los que hemos estado en estos meses. Mantenerse en esa misma burbuja y a los otros parientes saludarlos por zoom. Han pasado 9 meses. Aguantarse 3 meses más nos permitirá empezar a ver la luz. Creo que vale la pena el esfuerzo. 

(...) -¿Lo peor está por venir?

-Si no logramos comunicar mensajes más claros y la gente se relaja, podría ser peor porque el sistema hospitalario ya está saturado y los equipos médicos están agotados.  Y si nos llenamos de esa nueva cepa  con todos estos viajecitos que se están haciendo, podríamos tener una ola de contagio mucho más grande.