icon

Registran un caso de infección contagiosa, resistente a los fármacos y mortal

Sucede en Brasil y ayer las autoridades notificaron sobre el caso y los peligros. El hongo que infecta a la persona se contagia especialmente en establecimientos de salud, tal como la persona detectada que se encuentra en terapia intensiva por COVID-19. 

El hongo Candida auris infecta la sangre, principalmente de personas internadas en hospitales o que viven en establecimientos de ancianos. Más de uno de cada 3 pacientes muere al mes de haber recibido el diagnóstico.

Se detectó un primer posible caso de infección por el hongo Candida auris en Brasil y la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Ministerio de Salud) se dirigió a las instituciones relacionadas a que pongan especial atención a la enfermedad. 

Se trata de una infección por un microorganismo que es altamente resistente a los fármacos conocidos y, por lo tanto, potencialmente mortal. 

El hongo fue identificado en un paciente adulto internado en cuidados intensivos, originalmente por COVID-19 en un hospital del estado de Bahía.

La alerta de las autoridades sanitarias se destinó a los servicios de salud y laboratorios de microbiología a llevar a cabo "acciones de prevención y control de la diseminación de ese hongo de forma oportuna y segura". 

Candida auris

El hongo presenta tres grandes dificultades al ser intervenido. En primer lugar, los medicamentos antimicóticos que se aplican comúnmente en otras infecciones por Candida, no tienen efecto en este caso. 

Pero además, se está volviendo más frecuente según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Esta clase de hongo se descubrió en 2009 pero la prevalencia aumentó rápidamente.

En tercer lugar, es complejo de diagnosticar ya que los síntomas son similares a otros hongos y requiere de métodos especializados de laboratorio para observar la clase de organismo en cuestión. En consecuencia, suele identificarse cuando el brote ya se inició en establecimientos de salud. 

La enfermedad es más común en pacientes con enfermedades de base y prácticamente no se observa en personas sanas.