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Auge de la fobia al contacto físico tras nueve meses de pandemia

Este miedo irracional fue gatillado durante el 2020 por el temor a infectarse al tocar o ser tocado por otras personas. Preocupan las consecuencias que pueden tener los niños, adultos mayores y personas con problemas de salud mental previos.

La haptefobia o la hafefobia es el temor morboso a ser tocado.

Una fobia es, según la RAE, un temor angustioso e incontrolable ante ciertos actos, ideas, objetos o situaciones, que se sabe absurdo y se aproxima a la obsesión.


A casi nueve meses de declarada la pandemia se confirmaron las consecuencias del aislamiento, la circulación de información falsa y la incertidumbre, entre otros factores. 

El mes pasado se publicó un relevamiento a 69 millones de personas en la revista The Lancet Psychiatry en el que se observaron los efectos en la salud mental del COVID-19. 

El análisis concluyó que el 20% de los infectados con el coronavirus son diagnosticados con un trastorno psiquiátrico dentro de los 90 días siguientes. Es decir, 1 persona de cada 5 que superó el virus debe afrontar un diagnóstico de ansiedad, depresión o insomnio.

Entre los malestares que vieron un auge en este convulso 2020, la haptefobia o hafefobia es uno de los más preocupantes dentro del espectro de miedos irracionales. 

Se trata del temor a ser tocado o tocar a otra persona y, sin duda, está asociado al ya conocido síndrome de la cabaña que es el sentimiento de no querer salir a la calle. Asimismo se relaciona a la fobia social y a la agorafobia, que es el miedo a estar entre una multitud.

En este contexto, se recomienda intensificar las muestras de afecto físico sobre todo a los niños y adultos mayores.