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Crisis en Shell porque se resiste a abandonar las energías contaminantes

La Royal Dutch Shell (Compañía Real Neerlandesa Shell, en neerlandés, Koninklijke Nederlandse Shell) es una empresa de hidrocarburos anglo-neerlandesa creada en 1907 por la fusión de la Real Compañía Neerlandesa de Petróleos y la Compañía Shell Transport and Trading Company Ltd., para competir contra la estadounidense Standard Oil. El petróleo era el gran tema de la economía del siglo 20. El petróleo se preparaba para reemplazar al patrón oro como palanca de las monedas importantes, como el dólar. Pero hoy día, el petróleo está en retroceso, y eso impacta en las petroleras. Ya ocurrió con BP, que decidió reconvertirse hacia las energías limpias. Ahora el debate llegó a Shell.

Ingeniero químico Bernardus Cornelis Adriana Margriet van Beurden, CEO de Royal Dutch Shell plc. Parece un hombre dubitativo sobre el futuro. En la foto con Mauricio Macri, en Davos 2016.

La Royal Dutch Petroleum Company era una compañía neerlandesa fundada en 1890 por Jean Kessler, Henri Deterding y Hugo Loudon, en días de la reina neerlandesa Wilhelmina.

La Shell Transport and Trading Company era una compañía británica fundada en 1897 por Marcus Samuel y su hermano Samuel Samuel.

Curiosidad: en 1912, Shell inició actividades exploratorias en Venezuela, y su subsidiaria, Caribbean Petroleum Company, logró en 1914 la perforación exitosa del pozo Zumaque I, en Mene Grande, Zulia, inicio de la producción en ese país sometido hoy al desastre de Nicolás Maduro.

El paso siguiente fue el control de la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila (Mexican Eagle Petroleum Company).

En 1921, creó Shell-Mex, que fusiono negocios con British Petroleum hasta 1975.

En 2005 ocurrió un hecho traumático: Public Eye consideró a Shell la peor empresa del planeta a causa de los daños ambientales provocados en el río Níger, África.

​Volvió a ganar el premio en 2013, por sus plataformas en la Antártida.

En 2020 el dilema es sobre el futuro de Shell.

Renuncias

Anjli Raval y Leslie Hook escribieron en Financial Times: 

"Royal Dutch Shell se ha visto afectada por la salida de varios ejecutivos de energía limpia en medio de una división sobre qué tan lejos y rápido debería cambiar el gigante petrolero hacia combustibles más ecológicos.

La ola de renuncias se produce pocas semanas antes de que Shell anuncie su estrategia para la transición energética. 

Algunos ejecutivos han presionado por un cambio más agresivo del petróleo, pero la alta dirección está más inclinada a mantenerse más cerca del camino actual de la compañía, según 4 personas familiarizadas con el asunto. (...)".

Esto quiere decir que los ejecutivos que perdieron el debate proponen que Shell imite a BP pero Shell ha decidido imitar a Exxon y Chevron.

Despedida

Ya se marcharon 

** Marc van Gerven, quien dirigió los negocios de energía solar, almacenamiento y energía eólica;
** Eric Bradley, quien trabajó en la división de energía; y 
** Katherine Dixon, líder de estrategia de transición energética.

Ahora se marchara Dorine Bosman, vicepresidenta de energía eólica marina, anticipa FT. 

Dixon se marchó, muy satisfecha, a la Agencia Internacional de Energía, para trabajar en políticas públicas.


No son los únicos: varios otros altos ejecutivos saldrán en los próximos meses, dijeron fuentes bien informadas: profundas divisiones sobre el plazo para reducir la dependencia de la empresa de los ingresos del petróleo y el gas.

"La gente se está preguntando si habrá algún cambio. Parte de la frustración es que ves el potencial, pero la mentalidad de cambio no existe entre los líderes senior", fue el comentario.

Galimatías

Ben van Beurden, director ejecutivo, ha dicho que la inversión en negocios con bajas emisiones de carbono, como los biocombustibles y la energía solar, "debe acelerarse". 

Sin embargo, también dijo que el petróleo seguirá siendo un gran generador de efectivo y la empresa ampliará su división de gas. 

"Va a haber un lugar para nuestro negocio upstream durante muchas décadas por venir", también dijo Ben van Beurden.

La contradicción entre una afirmación y la otra obliga a preguntarse qué quiso realmente decir Beurden. Bueno, esto es lo que se pregutan muchos otros ejecutivos.

Ahora se espera que Shell, bajo la presión de inversores y ambientalistas pero también sindical, explique cómo planifica convertirse en un negocio de 0 emisiones netas.

Si Ben van Beurden se encuentra confundido, el resto lo está mucho más.

En cambio, en agosto BP dijo que recortaría la producción de petróleo y gas en 40% para 2030 como parte de su plan de transición energética. 

Pero desde Shell, Beurden le dijo al Financial Times que su "mayor pesar" sería retirarse prematuramente del negocio del petróleo: preocupa invertir sumas grandes en negocios más ecológicos que no son tan lucrativos como las divisiones tradicionales de combustibles fósiles. 

Sin embargo, a otros les preocupa que Shell se arriesga a quedarse atrás de sus pares para adaptarse a un futuro en el que más personas evitarán los hidrocarburos.