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Un poema de Mario Benedetti explica el fracaso de Nicolás Maduro

Aún cuando fue Hugo Chávez Frías quien condecoró a Mario Benedetti con la Orden Francisco de Miranda (2007), y la Vicepresidencia bolivariana haya homenajeado su memoria al cumplirse 100 años de su natalicio, resulta que un fragmento del poema "Hombre preso que mira a su hijo", del poeta uruguayo explica la tragedia de Nicolás Maduro por estas horas.

Nicolás Maduro y un problema que no resuelve: cómo legitimarse. Luego una pregunta: de Bashar al Asad a Nicolás Maduro, ¿Vladímir Putin sólo puede ser aliado de personajes en crisis, poco creíbles, muy torpes políticos, malos administradores?


En "Hombre preso que mira a su hijo", Mario Benedetti, afirma: "Uno no siempre hace lo que quiere / pero tiene el derecho de no hacer / lo que no quiere."

Es lo que hizo el 80% de los venezolanos: 

** no pueden quitarse de encima a Nicolás Maduro ni a Diosdado Cabello,
** no pueden elegir a quienes ellos querrían -quizás ni siquiera Juan Guaidó o Leopoldo López-, 

pero

** pueden reclamar con su ausencia, 
** hacerse escuchar con su silencio,
** lograr que la pasividad sea acción.

Quedarse en casa fue un acto revolucionario, aparentemente.

Es difícil creerle a la oposición venezolana porque, a menudo, o miente o exagera en su desesperación e impotencia, aún cuando esto la desacredita.

Sin embargo, hay que considerar que el diputado Freddy Guevara, del Observatorio contra el Fraude, afirmó que más del 80% de los venezolanos no participó en el comicio convocado por Maduro para elegir una nueva Asamblea Nacional.

Maduro

“Amanecimos con imágenes devastadoras para el régimen: centros vacíos, pero no solo eso… dirigentes del PSUV, desesperados, mandando notas de voz, incluyendo al hijo del dictador, diciendo que no están conforme con los resultados”, explicó Guevara.

Él destacó que Maduro cambió su centro electoral, en mitad de la jornada: “Maduro le tiene miedo al pueblo, por eso se fue a encerrar en un cuartel… ”.

Algo más: Guevara recordó que en las parlamentarias de 2015, hubo una participación el 71% de los electores y en 2020 del 20%. 

Este domingo 06/12, estuvieron abiertas más de 29.000 mesas de votación en 14.221 centros para que concurriesen 20.710.421 venezolanos.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) desplegó personal técnico, funcionarios, material electoral y las máquinas de votación del sistema electoral venezolano 100% automatizado. También 1.500 veedores nacionales y 200 representantes internacionales de 34 países.

Pero no hubo gente votando.

Candidatos

Debían elegir 277 diputados, 66% más con respecto a la elección anterior, solicitud de la oposición moderada ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), para lograr "un Parlamento más plural y representativo, con base en el crecimiento de la densidad de población".

Los mandatos en la nueva Asamblea Nacional serán hasta 2026.

144 diputados fueron elegidos por la modalidad lista (designados desde los partidos) y 133 por la modalidad nominal, es decir, por nombre y apellido.

Los candidatos, 14.000 en total, representaban a 107 organizaciones políticas: 30 nacionales, 53 regionales, 6 indígenas nacionales y 18 indígenas regionales.

En las anteriores parlamentarias, la oposición logró 112 escaños (65,27%), la 1ra. victoria electoral en 17 años, que le permitió controlar la Asamblea Nacional desde el año 2015. No podía volver a ocurrir, coincidieron todos. Acto seguido se instaló la sospecha de fraude en el actual comicio.

La Administración Maduro no quiso o no puso o no supo desmentirlo.

Análisis

El Observatorio Contra el Fraude de la Asamblea Nacional informó que 16,1% de la población ha participado en el comicio.

Y que 73,3% de los centros de votación estaban completamente vacíos. 

La encuestadora venezolana Meganálisis aseguró que la participación fue de 19,13% del padrón electoral registrado: 3.961.904 electores participaron en el evento en comparación a 16.748.517 ciudadanos que se abstuvieron, 80.87% de abstención del padrón electoral.

La desesperación fue notoria. Por ejemplo, no fue un secreto que el hijo de Nicolás Maduro, conocido como “Nicolasito”; y los gobernadores chavistas de Yaracuy y de Vargas, difundieron audios invitando a su estructura a buscar las personas en sus casas y a movilizarlas utilizando cualquier recurso que fuese necesario debido a que la participación, dijeron, estaba “muy baja”.

El tema de fondo, la frustración ante la certeza de que nada o casi nada cambiará.

Y la dificultad que la comunidad internacional avale o legitime lo que ha sucedido.