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Un aborto pudo haber salvado la vida de una madre de 3 niños y con cáncer

El caso de Ana María Acevedo dio la vuelta al mundo como un caso grave de violación de derechos humanos. Para los feminismos es una bandera a favor de la ILE y de la educación sexual. 

Ana María Acevedo fue una mujer de 19 años y madre de tres hijos, santafesina y pobre, que murió en mayo de 2007.

Hoy es la última jornada de exposiciones en el Congreso sobre el proyecto de Legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Es el turno de diputados que pidieron exponer su opinión ante el resto de los legisladores. 

 

La segunda en manifestarse fue la diputada por Santa Fe, Patricia Mournier (Frente de Todos), quien relató el caso paradigmático de Ana María Acebedo. 

 

Ana María era una mujer de 19 años, pobre, analfabeta y madre de 3 niños que residía en una localidad al norte de Santa Fe. Su historia ha sido uno de los argumentos más fuertes a favor del aborto en los últimos 15 años. 


En 2006, tras evaluaciones odontológicas, le diagnosticaron cáncer de boca y comenzó al mes siguiente el tratamiento de radioterapia en la capital provincial. 

 

A las pocas semanas notificó al cuerpo médico un retraso de su período y le ordenaron realizarse una prueba de embarazo que dio positiva. Nadie le había explicado los riesgos y peligros de gestar cursando la enfermedad. Tampoco había sido informada acerca de los métodos anticonceptivos y lejos estaba de haber recibido educación sexual.  


Cuando cursaba la tercera o cuarta semana de gestación el radioterapeuta le explicó que, aunque el tratamiento era el adecuado, el embarazo era una contraindicación que no podía practicar por los efectos nocivos que tendría sobre el feto. 


A pesar del sufrimiento que sobrellevaba Ana María, no le permitieron ni practicarse un aborto ni continuar el tratamiento. Ni Defensoría del Pueblo, ni el juez ni el director del Hospital hicieron nada por la vida de la mujer que cada día se desvanecía.  


En abril del 2007 a las 22 semanas de gestación debieron realizarle una cesárea dado que "la paciente se encontraba pre-morten, es decir, con una marcada insuficiencia respiratoria y falla de órganos, y todo indicaba que el desenlace era inminente", en palabras del médico encargado.  


El bebé murió al día siguiente y Ana María a las dos semanas. 


Luego del trágico desenlace, sus padres y la Multisectorial de Mujeres lograron que, por primera vez en la Argentina, se condene a los profesionales involucrados por delitos de lesiones culposas e incumplimiento de los deberes de funcionario público.  


En documental "La ola verde (Que sea ley)" estrenado en 2018, año en que la ILE estuvo a punto de sancionarse, la madre de Ana María relata: "La asesinaron a mi hija. Nunca tuvo un tratamiento ni nada. Cuando le hicieron la cesárea ella ya no aguantaba más. Le hicieron la quimio 8 días después de la cesárea, pero la reventaron toda. Porque antes no le habían hecho tratamiento. La ataron de pies y de manos y así falleció como una condenada. Atada de las manos y los pies".