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Museo de Informática obligado a vender lo más valioso que tiene: Clementina

Es la réplica de la primera supercomputadora argentina. Debido a las crisis que atraviesa el Museo de Informática en Argentina, se puso a la venta a Clementina para poder sobrevivir y tratar de reabrir sus puertas. Por ahora, la sala de exposiciones permanece cerrada porque no cuentan con la habilitación por parte del Gobierno porteño. El camino para conseguirla ha sido escabroso. 

Una réplica visualmente casi idéntica a Clementina, la primera computadora científica traída al país en el año 1960. Su venta es la última carta que jugará el Museo de Informática en Argentina para sobrevivir hasta lograr la reapertura. Foto: Museo de Informática

Una verdadera joya, Clementina.


Es una réplica de la primera computadora para fines científicos que llegó al país. Su venta será la última carta que juegue el Museo de Informática de Argentina para poder reabrir sus puertas.

Y es que el costo para tramitar la habilitación del Gobierno porteño, pagar gastos y volver a funcionar es de unos 400.000 pesos.

Carlos Chiodini, fundador y presidente de la Fundación Museo ICATEC dio a conocer, a través de un video publicado en Instagram, que no les ha quedado más opción que poner a la venta su patrimonio.

Decidimos jugar la última carta y no nos queda más solución que empezar a vender patrimonio del museo, y lo primero que vamos a vender es a Clementina (una réplica de la primera computadora para fines científicos que llegó al país) que es lo más valioso que tenemos”, precisó.

Clementina funcionó entre 1961 y 1971 en el Instituto del Cálculo de la Universidad de Buenos Aires. Manuel Sadosky lideró las gestiones para adquirirla. Su primera programadora fue Cecilia Berdichevsky, la mujer que aparece en la mayoría de las fotos de la supercomputadora.

Por los momentos, el museo se mantiene cerrado y mantiene su catálogo en sus depósitos. No están a disposición del público.

El camino para lograr la habilitación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha sido escabroso.


La habilitación, las trabas

Lo cuenta Chiodini.

“En marzo nos encontramos con la novedad de que se nos había quitado la habilitación en diciembre pasado, es decir que enero y febrero trabajamos sin tener la habilitación. Me tendrían que haber informado por los trámites a distancia y no fue así, entonces se me dio de baja el museo”, explicó a Télam.

En ese contexto le recomendaron que solicitara habilitarlo como centro cultural.

Y siguió: “Empezamos a hacer los trámites, contratamos al mismo gestor que nos recomiendan dentro del mismo AGC (Agencia Gubernamental de Control) y pagamos todas las tasas, pero en agosto el gestor nos dice que no puede seguir adelante con la habilitación porque hay unas trabas por el edificio y otras cosas que todavía no entendemos”.

Luego, hicieron el reclamo a través de las redes sociales, y aunque con ello consiguieron dos reuniones con autoridades del Gobierno porteño, no lograron la habilitación para que funcione el museo. 

Ahora se juegan su última carta.

Quienes quieran contribuir con el Museo pueden visitar su sitio web www.museodeinformatica.gob.ar