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Una mala y una buena para la enfermedad de Alzheimer

Se descubrió un nuevo indicador que agrava el deterioro cognitivo y también se avanzó hacia un test preventivo con 89% de exactitud que solo requiere una muestra de sangre.

A causa de la enfermedad de Alzheimer, las conexiones cerebrales y células se degeneran y mueren. Este problema deviene en pérdidas de memoria y dificultades en otras funciones mentales importantes. A pesar que no tiene cura, existen medicamentos y tratamientos que pueden mejorar y atrasar los síntomas.

La demencia es un síndrome que implica el deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida diaria. La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia y acapara entre un 60% y un 70% de los casos. 


A diferencia de uno de los mitos comunes al respecto, este mal no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Al contrario, es una de las principales causas de discapacidad entre adultos mayores en el mundo entero y la prevalencia aumenta rápidamente, según la OMS. 


Año a año los científicos colaboran en la prevención de la enfermedad, en su tratamiento y en atrasar los síntomas.  


Tal es el caso de un estudio publicado el lunes la revista científica JAMA Neurology, encabezado por especialistas de la Universidad de California, en San Francisco. 


El principal descubrimiento fue que lcontaminación del aire por incendios, el humo de las industrias y las emisiones de los vehículos contribuyen al deterioro cognitivo en casos de mal de Alzheimer. 


En concreto, observaron que quienes estaban más expuestos a la polución tenían más probabilidades de tener placas amiloides. Se trata de un indicio del Alzheimer y de un contribuyente a la degradación de las células nerviosas en el cerebro. 


Las conclusiones las obtuvieron luego de analizar tomografías por emisión de positrón de 18 mil personas, cuya edad promedio era de 75 años y que habían  mostrado signos de demencia o deterioro cognitivo moderado. 


Quienes vivían en las áreas con más contaminación del aire tenían un 10% más de probabilidades de desarrollar placas de amiloides, en comparación con quienes residían en zonas más limpias.  


  

Un test 89% efectivo

Otra investigación llevada a cabo por especialistas de la Universidad Lund en Malmö, Suecia, también estudió a personas con discapacidad cognitiva menor.  


En este caso la población fue de 573 individuos y se analizó su sangre para encontrar indicadores tempranos de Alzheimer. 


Se encontró que quienes tenían presencia de 2 proteínas específicas (P-tau181 y NfL) tenían más probabilidades de desarrollar en mal en los siguientes 4 años, con un 89% de exactitud 


En los últimos años los avances en la prevención y detección temprana del síndrome han sido significativos dado que no existe cura.