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China tiene el más poderoso amigo invisible Made in America

En febrero de 2018, el principal negociador comercial de Beijing estuvo en Washington DC para tratar de evitar una guerra comercial. Antes de reunirse con sus homólogos estadounidenses, él se reunió con un grupo selecto de ejecutivos de empresas estadounidenses. "Necesitamos su ayuda", les dijo el viceprimer ministro Liu He, que integra la conducción del Partido Comunista Chino, a los huéspedes reunidos muy confidencialmente en un hotel cercano a la Casa Blanca, informaron personas con conocimiento de todo lo que sucedió aquel día:
** Larry Fink, presidente ejecutivo de BlackRock;
** David Salomón, N°2 de Goldman Sachs Group; y 
** Jamie Dimon, N°1 de JPMorgan Chase & Co.
Los 3 decidieron ayudar a Liu He. El poder permanente se puso en movimiento. Donald Trump, tal como todo Presidente, es el poder circunstancial.

Larry Fink, presidente ejecutivo de BlackRock, con Donald Trump: ¿Le habrá hablado de China?

Jamie Dimon, JP Morgan Chase, otro amigo de los chinos.

Stephen Schwarzman, de Blackstone, y Donald Trump: Otro mensajero de los chinos.

Lingling Wei, Bob Davis y Dawn Lim cuentan en The Wall Street Journal que el viceprimer ministro chino Liu He ofreció a sus influyentes interlocutores de Wall Street conceder a las empresas financieras estadounidenses una nueva oportunidad para expandirse en China.

Entonces Liu fue a Washington DC y en el 'paquete' que ofreció a la Administración Trump incluyó la apertura financiera. La Administración Trump rechazó la oferta por ser demasiado estrecha y envió a los chinos de regreso a Beijing.

Pero la Administración Trump cometió un error descomunal: ignoraba que Liu había logrado convertir a Wall Street en un poderoso defensor de todo acuerdo entre USA y China, y fue fundamental en la presión para obtener el acuerdo comercial que se firmó en enero 2020, en el que se incluyó la apertura financiera de China.

Por supuesto que Donald Trump no estaba de acuerdo, e intentó boicotear lo que él mismo acordó. Pero el poder circunstancial no puede derrotar al poder permanente.

¿Por qué The Wall Street Journal revela esta historia? Porque le importa a sus lectores más representativos que Joe Biden y sus colaboradores tomen nota.

Desde la firma del acuerdo comercial, con China, Beijing cumplió su promesa:

** JPMorgan obtuvo el control total de una empresa de futuros en la que tenían una participación minoritaria. 
** Goldman Sachs y Morgan Stanley se convirtieron en propietarios de sus empresas de valores chinas. 
** Citigroup Inc. obtuvo una licencia de custodia para actuar como custodio de los valores en poder de los fondos que operan en el país.
** BlackRock se convirtió en la empresa financiera extranjera pionera en obtener la aprobación preliminar para iniciar un negocio de fondos mutuos 1100% propio en China, inaugurando la captación de inversionistas familiares sin explotar.

Ahora se trata de conocer hasta dónde llega el vínculo entre la banca estadounidense y Beijing.

El optimismo

El Partido Comunista chino ha permitido que la industria financiera nacional domine todos los sectores de las finanzas, desde la banca comercial y de inversión hasta el capital privado y la gestión de activos. 

“China no muestra intención de permitir que los competidores extranjeros dominen el negocio, a pesar de que está permitiendo que ingresen más empresas”, le explicó el abogado Lester Ross, desde Beijing, al WSJ.

Sin embargo, la industria financiera estadounidense se encuentra optimista: es tan grande el mercado chino, y el de más veloz crecimiento, que cualquier participación es enorme en lo cuantitativo. Lo más importante: todavía permite comisiones y márgenes más elevados que en USA.

En julio 2020, plantearon sus reparos a Beijing más de 40 grupos empresarios estadounidenses, que representaban a la agricultura, la farmacéutica y las aerolíneas: China no está cumpliendo el acuerdo, denunciaron.

Pero Wall Street no los acompañó. “Las empresas de servicios financieros están satisfechas con el progreso de la relación”, explicaron al WSJ.

Larry Fink

A fines de la década de 1990, los grandes bancos chinos se derrumbaron en dominó, y el entonces primer ministro Zhu Rongji pidió ayuda a los bancos de inversión estadounidenses. Hank Paulson era una estrella en ascenso en Goldman Sachs. Todavía ignoraba que un día sería secretario del Tesoro.

Zhu respaldó los planes de los estadounidenses de vender a empresas estadounidenses participaciones en los 4 bancos estatales chinos más grandes del país, cuyos activos totales, explicó, "no podían igualar los de Citibank".

En aquel 'paquete' apareció el ingreso de China en la Organización Mundial del Comercio en 2001, formalidad en la que Beijing incluyó su compromiso de liberalizar su sector financiero. 

Pero no le concedió protagonismo a los estadounidenses. En el 1er. trimestre 2020, las empresas financieras extranjeras todavía eran el 1% del sector bancario de China, según Cerulli Associates.

En 2012, Xi Jinping llegó al poder con muchos proyectos. Pero a mediados de 2015, ocurrió una abrupta caída de las acciones chinas y se frenó la desrregulación del mercado.

Sin embargo, cuando Donald Trump declaró la guerra comercial a China, Xi envió mensajeros a Wall Street para que intermediaran ante Trump. Los interlocutores fueron 

** Stephen Schwarzman, cofundador de Blackstone Group, 
** Hank Paulson y John Thornton, ambos exGoldman Sachs.

Después de la reunión de febrero de 2018, el viceprimer ministro chino Liu He le pidió a Larry Fink, presidente ejecutivo de BlackRock, que le propusiera cómo reorganizar el sistema previsional de China, que carga con una población que envejece rápidamente y se asoma a peligrosos déficits en algunos años.

Meses después, en noviembre de 2018, cuando recibió un premio del Comité Nacional de Relaciones entre USA y China, en el hotel Grand Hyatt New York, Fink habló sobre cómo los "destinos de los 2 países están entrelazados". 

Lo escuchaban el exsecretario de Estado, Henry Kissinger; y el embajador chino Cui Tiankai.

Fink elogió los esfuerzos del gobierno chino por eliminar la pobreza extrema. 

Él reconoció que muchos en China aún son pobres pero incluyó su aviso publicitario: los mercados financieros modernos podrían ayudar a China con sus objetivos a largo plazo.

Fink había estado trabajando en una idea: cómo BlackRock podría ayudar a familias chinas a construir una red de seguridad para sus inversiones.

En noviembre de 2019, Larry Fink estaba en Beijing y presentó su empresa de administración de activos a los principales reguladores y ejecutivos financieros de China. 

La amabilidad de Fink fue un alivio para la Administación Xi: Trump no monopolizaba el discurso en USA.

"Larry Fink lleva su ambición de China en la manga", opinó Peter Alexander, director gerente de Z-Ben Advisors Ltd., consultora de fondos en Shanghai, al WSJ. "Los chinos lo saben".

Una demostración de amor

En 2006, cuando BlackRock compró el negocio de gestión de activos de Merrill Lynch, Fink logró que Bank of China se quedara con una participación del 16,5%. 

Fink recompensó a los chinos: aquella participación creció de US$ 4 millones a US$ 400 millones, un rendimiento de 38% anual.

Fink siempre apostó a una recompensa china para BlackRock.

A principios de la década de 2010, Fink ordenó enfocarse en China.

Cuando el proveedor de índices MSCI Inc. consideró incluir en sus índices de mercados emergentes acciones A de empresas chinas, los inversores institucionales estaban preocupados.

El gobierno chino presionó fuertemente para la inclusión. 

Y Fink acompañó el reclamo. MSCI continuó oponiéndose pero cuando Beijing facilitó a los inversores extranjeros negociar acciones chinas, aceptó.

Es cierto lo que dice Alexander: "Sigo creyendo firmemente que China será una de las mayores oportunidades para BlackRock a largo plazo, tanto para los administradores de activos como para los inversores", escribió Fink en una carta a los accionistas en marzo 2020, "a pesar de la incertidumbre y el desacoplamiento de los sistemas globales que estoy viendo hoy".

"La expansión de las instituciones financieras estadounidenses en China es coherente con los objetivos políticos del gobierno estadounidense", dijo BlackRock en un comunicado. "Una presencia local en la economía más grande del mundo N°2 nos ayudará a brindar un mejor servicio a los clientes en USA y en todo el mundo mientras ahorran para objetivos a largo plazo tales como la jubilación".

El otro capítulo
Mercedes Ruehl, James Kynge y Kiran Stacey en Financial Times ofrecen otro enfoque de la relación entre las empresas estadounidenses y el gobierno chino.

** Pixelworks, 
** Black Sesame Technologies, y 
** LightIC Technologies, 

empresas del sensible sector de semiconductores (chips) han atraído inversiones en los últimos meses de parte de fondos guiados por el gobierno de China, pese a todas las restricciones que multiplicaron desde la hoy en retirada Administración republicana.

Donald Trump seguía bloqueando a Huawei, haciendo la guerra a ByteDance (TikTok) y a Tencet (WeChat) pero una red de fondos de inversión estratégica estaba movilizándose, según la consultora china Zero2IPO.

"(...) USA ha intensificado el escrutinio de las inversiones chinas por temor a que se puedan robar tecnologías críticas y propiedad intelectual, e incluso las inversiones minoritarias se consideran un riesgo de seguridad según las reglas aprobadas en 2018.

Joe Biden, el presidente electo de USA, ha prometido seguir adoptando una línea dura con China. Sin embargo, los asesores dicen que será más probable que escuche las preocupaciones de las empresas tecnológicas estadounidenses, que argumentan que han sido dañadas por la guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo", advirtió Financial Times a la próxima Administración demócrata.

Los fondos dirigidos por el gobierno de China reciben instrucciones de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el principal planificador económico chino, e inviertan en industrias emergentes estratégicas y sectores de fabricación avanzada (semiconductores), un área en la que China está decidida a ponerse al día.

"2 de las inversiones en semiconductores en empresas estadounidenses involucran al Fondo Nacional de Inversión de la Industria de Circuitos Integrados (CICF) de China, que se creó por orden del gabinete del país en 2014 y se capitalizó inicialmente con US$ 20.000 millones. Su mayor accionista es el Ministerio de Hacienda", explicó FT.

Lo fáctico

** Pixelworks, que diseña, desarrolla y comercializa semiconductores de procesamiento de video y píxeles, y cotiza en Nasdaq, informó en octubre que un consorcio de inversores chinos, vinculados a CICF, había adquirido una participación. 

** Beijing Xinkin Energy Investment Fund, parcialmente propiedad de CICF, informó en septiembre de 2019 una participación del 1,9% en la empresa de inteligencia artificial Black Sesame Technologies, que desarrolla chips semiconductores que se utilizan para mejorar la navegación y la seguridad de los vehículos, según un sitio web del gobierno chino. 

** LightIC Technologies, que desarrolla sistemas que ayudan a impulsar la robótica y la navegación con drones, recibió a 2 inversores vinculados a fondos dirigidos por CICF, por 16,7%, según un aviso publicado en un sitio web que es una base de datos de licitaciones chinas. 

Es cierto que en 2018 Washington DC reforzó el Comité de Inversión Extranjera en USA (Cfius), un comité que puede bloquear acuerdos por motivos de seguridad nacional. Pero, evidentemente, y utilizando una frase que inmortalizó el recientemente fallecido Diego Armando Maradona, al Cfius "se le escapó la tortuga".

En 2020, los inversores de riesgo chinos invirtieron US$ 830 millones en nuevas empresas estadounidenses, según datos de Rhodium.

Adam Lysenko, analista de Rhodium, dijo que no entendía qué sucedía.

Mark Warner, vicepresidente demócrata del Comité de Inteligencia del Senado, dijo que varias empresas estadounidenses que han tomado inversiones de intereses chinos han sufrido el robo de su propiedad intelectual.

Washington acusó a Huawei de intentar robar tecnología utilizada por T-Mobile, uno de sus socios comerciales en USA.

“Ninguna empresa china es completamente independiente del Partido Comunista Chino, especialmente en las industrias de vanguardia que apunta el régimen”, insistió Warner, pidiendo a las empresas estadounidenses que sean conscientes de los riesgos que aceptar socios chinos.

Ted Cruz, el senador republicano fundamentalista por Texas, dijo: "El Partido Comunista Chino utiliza la inversión en empresas emergentes de tecnología de Estados Unidos para obtener acceso a la propiedad intelectual, para manipular los mercados y, muy a menudo, para llevar a cabo un espionaje estatal y corporativo descarado".

Pixelworks, Black Sesame y LightIC no respondieron a las solicitudes de comentarios de parte del FT.

Tampoco las autoridades de China.