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8 claves de la derrota de Armenia

Turquía ha perfeccionado una nueva y letal forma de librar la guerra, utilizando 'enjambres de drones' militarizados, es la conclusión de un analista del conflicto que Armenia perdió ante Alzerbaiyán.

El TAI Anka-S es una familia de vehículos aéreos no tripulados (UAV) desarrollados por Turkish Aerospace Industries (TAI) para las Fuerzas Armadas de Turquía. Concebido para misiones tácticas de vigilancia y reconocimiento, el Anka tiene sistema de control de vuelo digital, actuadores electromecánicos y sistemas de sensores de control de vuelo como GPS, pitot-estático, computadora de datos aéreos, sensor de navegación, transductores, sensores de temperatura, presión, desplazamiento, etc El UAV se ha convertido en una plataforma modular, de arquitectura abierta para admitir cargas útiles a bordo tales como: ** Cámara diurna en color electroóptica (EO Day TV). ** Electro-óptico / Forward Looking Infrared / telémetro láser / designador láser y la cámara Spotter (EO / FLIR / LRF / LDS). ** Radar de apertura sintética / Indicador de objetivo en movimiento terrestre (SAR / GMTI) ** SAR inverso (ISAR).

En un análisis escrito para el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, Gustav Gressel, investigador principal de políticas, argumenta que el uso extenso (y exitoso) de drones militares por parte de Azerbaiyán en su reciente conflicto con Armenia sobre Nagorno-Karabaj contiene “lecciones distintas sobre cómo Europa puede defenderse”. 

El trabajo de Gressel es citado por el exoficial de inteligencia de la Infantería de Marina estadounidense y autor de 'Scorpion King, el abrazo suicida de las armas nucleares de USA', Scott Ritter, en el multimedios ruso RT.

Es necesario destacar que durante el conflicto, Rusia mantuvo una cierta lejanía o prescindencia a causa de la 'occidentalización' que había intentado el actual gobierno de Armenia. Al final ya con Azerbaiyán en superioridad, Rusia, por peso regional y para evitar desequilibrios que podrían favorecer a Turquía, en desmedro de su autoridad en el Cáucaso, definió un acuerdo de paz basado en el reconocimiento de las posiciones territoriales de cada país en Nagorno-Karabaj, zona del conflicto, pero con patrullaje y monitoreo ruso.

Aquí 10 conclusiones acerca de la victoria de Azerbaiyán gracias al apoyo de Turquía a través de "enjambres de drones militarizados":

1. Gustav Gressel, investigador principal de políticas, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, advierte que Europa no puede considerar la corta pero brutal guerra de 44 días por Nagorno-Karabaj como "una guerra menor entre países pobres". Para Scott, es acertada la conclusión de Gressel -“la mayoría de los ejércitos [de la Unión Europea] ... lo harían tan miserablemente como el ejército armenio” si se enfrentaran a tal amenaza-. 

2. Azerbaiyán empleó una gran cantidad de drones de fabricación turca e israelí para vigilar y atacar posiciones armenias, moldear y dominar el campo de batalla en todo momento, una revolución en los asuntos militares. "No es que los soldados armenios no fueran valientes o no estuvieran bien entrenados y equipados. Sucedió que estaban librando combates definidos por una tecnología superior, llamada "enjambre de drones", que provocó que no importara cuán resueltos y valientes fueran frente al enemigo, el resultado estaba predeterminado: 2.425 soldados armenios perdieron la vida en los combates y se destruyeron 185 tanques T-72, 90 vehículos de combate blindados, 182 piezas de artillería, 73 lanzacohetes múltiples y 26 sistemas de misiles tierra-aire."

3. En Armenia sucedió un nuevo tipo de guerra, centrada en el uso intensivo de vehículos aéreos no tripulados (UAV, o drones). Principal aliado de Azerbaiyán en la guerra contra Armenia, Turquía, ha perfeccionando el uso de drones durante años, en combates en Siria (febrero-marzo de 2020) y Libia (mayo-junio de 2020). Consecuencia de los embargos de armas impuestos por USA y otros, Turquía ha desarrollado una industria propia de drones, en varias configuraciones, pero 2 se han destacado en particular: el Anka-S y el Bayraktar.

4. La guerra de aviones no tripulados de Turquía sobre Siria se gestionó desde el Centro de Comando Táctico del Comando del 2do. Ejército de Turquía, ubicado en la ciudad de Malatya en la provincia de Hataya, a 400 km de los combates. Fue la cabecera de una capacidad de guerra de espectro electromagnético integrado (las siglas en inglés son EMS) diseñada para bloquear los radares de defensa aérea de Siria y Rusia, en Siria, y recopilar señales de valor militar (tales como conversaciones por teléfono celular) que se utilizaron para segmentar ubicaciones específicas.

5. Los principales sistemas utilizados por Turquía en esta función son el sistema de interferencia KORAL y un dron Anka-S, configurado para operar como una plataforma de recopilación de inteligencia aerotransportada, transmitiendo inteligencia de orientación a los UAV o drones Bayraktar en órbita, que luego identificarían el objetivo visualmente antes de disparar cohetes aire-superficie a bordo de alta precisión, destruyendo el objetivo. Cuando se lleva a cabo un ataque simultáneo con 4 o más sistemas de drones, cada uno de los cuales es capaz de apuntar a múltiples ubicaciones, los resultados son devastadores: es lo que se denomina "enjambre mortal".  

6. Los combates en Siria ilustraron otro factor importante con respecto a la guerra con drones: la disparidad de costos entre el dron y los activos militares que puede destruir. Los UAV turcos Bayraktar y Anka-S cuestan aproximadamente US$ 2,5 millones cada uno. En el transcurso de los combates en la provincia siria de Idlib, Turquía perdió entre 6 y 8 UAV, por un costo total de reemplazo de alrededor de US$ 20 millones. Turquía afirma (y Rusia no lo discute) que en la primera noche destruyó 23 tanques y 23 piezas de artillería del Ejército sirio. En esa campaña destruyó 34 tanques sirios y 36 sistemas de artillería, y una cantidad significativa de otros equipos de combate. Si se usa el costo promedio de un tanque de fabricación rusa en alrededor de US$ 1,2 millón, y un sistema de artillería en alrededor de US$ 500.000, el daño total causado por los drones de Turquía fue de US$ 57,3 millones (sin considerar las otras pérdidas materiales). Por cada US$ 1 en pérdidas sufridas por Turquía, los sirios perdieron US$ 5.

7. Turquía pudo tomar las lecciones aprendidas de los combates en la provincia de Idlib y aplicarlas a un escenario diferente, en Libia, en mayo de 2020, respaldando a las asediadas fuerzas del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), última resistencia en torno a la capital libia de Trípoli. Turquia se enfrentó a las fuerzas del llamado Ejército Nacional Libio (LNA), con base en Bengasi, apoyado por Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Rusia (a través de Wagner Group, un contratista militar privado). La intervención de Turquía con "enjambres" de drones le permitió al GNA hacer retroceder a las fuerzas del LNA. Si bien tanto el LNA y el GNA ya usaban drones de combate, sólo Turquía tuvo un enfoque integrado, diferente al uso de drones estadounidenses individuales que opera USA en lugares como Irak, Yemen y Afganistán. El LNA, que hizo un uso extensivo de drones de combate fabricados en China y piloteados por pilotos de Emiratos, disfrutó de un gran éxito hasta que Turquía intervino con su guerra electrónica y sus capacidades integradas de defensa aérea que bloquearon los drones del LNA.

8. Cuando Turquía comenzó a trabajar con Azerbaiyán contra Armenia, en septiembre de 2020, el resultado en Nagorno-Karabaj estaba casi asegurado, considerando las lecciones extraídas en Siria y Libia. En los 3 conflictos recientes que ha protagonizado Turquía, se enfrentó a algunas de las mejores defensas antimisiles antiaéreas producidas por Rusia. La tendencia, considerando su resultado, es que el despliegue múltiple de drones se expandirá. El Ejército de USA ya trabaja en “enjambre de drones armados y totalmente autónomos” o AFADS: sin intervención humana, el sistema localizará, identificará y atacará objetivos utilizando lo que se conoce como una "munición inteligente de sistema aerotransportado no tripulado en racimo", que distribuirá un enjambre de pequeños drones que se desplegarán sobre el campo de batalla para localizar y destruir objetivos. China también ha probado un sistema que despliega hasta 200 "drones suicidas" diseñados para saturar un espacio de batalla y destruir objetivos volando hacia ellos. En septiembre, el ejército ruso integró capacidades de "enjambre de drones" por primera vez en un ejercicio militar a gran escala.