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Expulsan a 13 perros de la guerra y 9 se suicidan

Recientemente u24news informó acerca de las graves circunstancias en que soldados australianos mataron, en forma sistemática, a civiles inocentes en Afganistán. El escándalo no sólo se refiere a los interrogantes a si otras supuestas 'fuerzas de paz' practicaron 'tiro al pichón' con niños, mujeres y ancianos en Afganistán e Irak, sino acerca de la sospecha de que los altos mandos siempre lo supieron pero lo mantuvieron oculto por diferentes motivos: miedo, desinterés o válvula de escape. En el caso específico de Australia, el asunto ha seguido escalando.

Comando de la fuerza especial en Afganistán.

El ejército australiano informó que 13 militares se enfrentan a la destitución y procesamiento por la oficina del fiscal especial creada para estudiar las acusaciones en un informe sobre comandos que ejecutaron a prisioneros y civiles en Afganistán.

"Se han emitido avisos de acción administrativa a 13 personas en relación con la investigación de Afganistán", anunció el jefe del ejército, el teniente general Rick Burr: los acusados tienen 2 semanas para responder al aviso, que incluye una propuesta para despedirlos.

Burr dijo que el ejército luego estudiaría las respuestas escritas de los militares y consideraría las "circunstancias individuales" caso por caso. 

Luego, intervendrá la oficina del fiscal especial.

El ejército no reveló los nombres de los soldados. 

Según los medios australianos, todos integran el 2do. Escuadrón del Regimiento del Servicio Aéreo Especial, que se disolvió poco después de que se publicara el informe sobre Afganistán, y el 3er. Escuadrón del Regimiento del Servicio Aéreo Especial, todavía en servicio.

Demasiadas demoras

La investigación oficial duró 4 años, y encontró evidencia de que las tropas australianas de élite mataron ilegalmente al menos a 39 prisioneros y civiles durante su servicio en Afganistán. 

Los impactantes detalles llevaron al gobierno australiano y al ejército a disculparse con Kabul y el pueblo de Afganistán.  

En 2001, las tropas australianas se unieron a la fuerza de la OTAN (básicamente USA y Reino Unido) para luchar contra Al-Qaeda y los militantes talibanes en Afganistán tras los ataques terroristas del 11/09 en suelo estadounidense.

Según el periodista Graham Hryce, en la web rusa RT, "El manejo del gobierno australiano del escándalo de crímenes de guerra en Afganistán ha sido un desastre total y, como resultado, es probable que los responsables escapen por completo del castigo".

"(...) ¿Por qué la investigación ha tardado tanto tiempo inexplicablemente en completarse?

Los principales juicios de Nuremberg se completaron en menos de 1 año y la investigación sobre las atrocidades estadounidenses en Abu Ghraib finalizó con la misma rapidez; y en ambos casos se impusieron castigos inmediatos a los culpables. 

Esta demora desmedida se ha visto agravada por el extraordinario anuncio del 1er. ministro Scott Morrison que habrá otra investigación y que, solo cuando se haya completado, se iniciarán los enjuiciamientos penales de los asesinos.

Algunas de las atrocidades descritas en el informe Brereton tuvieron lugar hace más de 10 años. (...)"

Cadena de mandos

Hay coincidencias en el aquelarre cómplice del Gobierno australiano.

El 'informe Brereton', agrupó a los responsables, pero no identificó, en 25 soldados de las fuerzas especiales de élite australianas, y eliminó toda responsabilidad de los oficiales de alto nivel, con el argumento de que no tenían "un grado suficiente de mando y control para atraer los principios de responsabilidad de mando".

Graham Hryce: "(...) ¿Qué ha hecho el gobierno australiano para convencer a la opinión mundial de que se toma en serio las atrocidades cometidas en Afganistán?

Se ha embarcado en una orgía de arrebatos sentimentales y ha tomado una serie de acciones que no harán absolutamente nada para enjuiciar a los responsables de las atrocidades cometidas en Afganistán.

Primero, la ministra de Defensa, Linda Reynolds, anunció que estaba "físicamente enferma" después de leer el informe Brereton. Bueno, podría serlo. No pasó a explicar cómo esto era relevante para los problemas serios en cuestión.

El primer ministro Morrison se disculpó con el presidente de Afganistán y el pueblo afgano, y prometió indemnización a las familias de las víctimas, sin duda con la esperanza de evitar procedimientos legales como los que entablaron las familias de los torturados en Abu Ghraib contra el gobierno estadounidense.

Luego, el Jefe de las Fuerzas de Defensa de Australia, el general Angus Campbell, anunció que la Mención Meritoria de Unidad, que se había otorgado colectivamente a todos los soldados de las fuerzas especiales que sirvieron en Afganistán, sería revocada. Esto quitó el premio a unos 3.000 soldados, algunos de los cuales habían muerto en acción, a pesar de que el informe de Brereton sólo había hecho hallazgos adversos contra 25 soldados no identificados.

Esta acción, en efecto, marcó a los 3.000 soldados que sirvieron en Afganistán como asesinos. Los talibanes, que no se destacan por su adhesión a la Convención de Ginebra, se dieron cuenta rápidamente de esto y describieron a las fuerzas armadas australianas como "invasores degenerados salvajes". 

El general Campbell había sido el comandante de las tropas de Australia en Afganistán en 2011-2012 y había recibido una Cruz de Servicio Distinguido por sus esfuerzos. Campbell, por supuesto, no consideró revocar su propio premio.

El Jefe del Ejército, el teniente general Rick Burr, ex comandante de las fuerzas especiales, anunció que estaba "enfermo" por los hallazgos de Brereton. (...)".

Los suicidios

Pero 9 soldados que habían servido en Afganistán se han  suicidado en las últimas 3 semanas: 1 mujer y 8 hombres, de entre 20 y 50 años.

No hay indicios de que alguno de ellos estuviera relacionado con crímenes de guerra, pero los veteranos dijeron que la cobertura, y la culpa llevó a una situación sin precedentes.

Neil Wallace, defensor de la salud mental de los veteranos, dijo a The Adelaide Advertiser: “Creo que algunos de los medios [informes de presuntos crímenes de guerra] han estado pintando a todos con el mismo pincel, y la gente parece haberse olvidado de la inocencia hasta que se demuestre su culpabilidad -y eso agrega estrés adicional".

Pero podría ocurrir también que ellos supieron lo que sucedía y no se decidieron a actuar en su momento. Hay verificación de que siempre los asesinatos ocurrieron en presencia de testigos, generalmente novatos, y los sargentos utilizaban las ejecuciones para reafirmar su autoridad sobre el escuadrón, ridiculizando brutalmente a quienes los desafiaran.

Según el autor, el escandalete tardío evitó un debate más profundo sobre el fondo de la cuestión:

1. ¿Por qué estaban las tropas australianas en Afganistán?

2. ¿La estrategia militar de Australia en Afganistán fue fundamentalmente defectuosa?

3. ¿Por qué se permitió a los soldados de las fuerzas especiales australianas cumplir varios períodos de servicio en Afganistán?

4. ¿Por qué el gobierno no estableció un proceso de investigación efectivo y oportuno hace años, apenas se conocieron las atrocidades?

5. ¿Es creíble que los oficiales de alto rango desconocían por completo las atrocidades?

6. ¿No justifica al menos una acusación de incompetencia grave hacia esos oficiales superiores?

7. ¿Fue la cultura del ejército parcialmente responsable de permitir que ocurrieran las atrocidades?