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El dictador de la Rusa Blanca afirma que se irá cuando haya nueva Constitución

Las protestas en Bielorrusia por el fraude electoral han logrado que Alexandr Lukashenko prometa que reformada la Constitución, se irá del poder. Ahora habría que acelerar las protestas para que informe un cronograma de reforma inmediata de la Constitución. No sea que el amigo de Vladímir Putin sólo quiera ganar tiempo. Caprichoso tal como Donald Trump ante un comicio, a regañadientes Lukashenko está retrocediendo.

Aleksandr Grigórievich Lukashenko, presidente de Bielorrusia desde 1994, dictador desde 1995.

El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, afirmó que no lideraría el Estado bajo la nueva Constitución. El mandatario prometió cambiar la Carta Magna bajo la presión de las masivas protestas que azotan el país.

"No estoy haciendo ninguna Constitución para mí. No trabajaré como Presidente con la nueva Constitución", afirmó el mandatario.

Las autoridades bielorrusas se están preparando para reformar su ley fundamental y reuniendo propuestas para discutirla en la Asamblea de Bielorrusia. Pero no hay cronograma de reforma sino promesa de reforma.

Lukashenko dice apoyar las enmiendas para restringir los poderes presidenciales. Según el mandatario, la actual Constitución es "muy estricta" y le otorga poderes excepcionales al jefe de Estado.

"[En la actual Constitución] todo depende de la decisión del Presidente. Desde este punto de vista, que Dios no quiera que llegue una persona y quiera desatar una guerra o algo así. Sí, necesitamos crear una nueva Constitución, pero beneficiosa para nuestro país, para que luego el país no se derrumbe", aclaró.

Difícil creerle a un mentiroso tan grande como Lukashenko.

Superpoderes

El nombre de Bielorrusia se deriva del término 'Rusia Blanca', que apareció por primera vez en la literatura medieval alemana y latina. El término latino para la región era Alba Rutenia. 

Bielorrusia es una república presidencial gobernada por un Presidente y la Asamblea Nacional.

Aleksandr Lukashenko es, desde 1994, presidente del país. El Gobierno incluye un Consejo de Ministros, encabezado por el primer ministro.

El 14/05/1995, un referéndum otorgó poderes al presidente Aleksandr Lukashenko para disolver el parlamento y aumentar el grado de integración económica con Rusia. 

Todas las empresas de medios de comunicación fueron reguladas por la Ley de Prensa y Otros Medios de Comunicación, del 13/01/1995. Los medios de comunicación dominantes son del Estado. El artículo 5 establece que no se puede criticar la gestión del Presidente de Bielorrusia ni de otros funcionarios indicados en la Constitución Nacional.

Un nuevo referéndum, el 24/11/1996, permitió una nueva Constitución, que está vigente, que incrementó todavía más los poderes presidenciales. Y esto fue decisión de Lukashenko, quien se ha descrito a sí mismo como un "gobernante de estilo autoritario".

Reclamos

En un testimonio ante el Comité del Senado de Relaciones Exteriores de USA, la exsecretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, calificó Bielorrusia como 1 de los 6 "bastiones de la tiranía" del mundo.

La mayor parte de la economía del país está controlada por el Estado,​ que ha sido descrito como "de estilo soviético." El Estado es el mayor empleador de la economía.

Bielorrusia es escenario de protestas desde el 09/08 contra los resultados de las elecciones presidenciales que revalidaron un nuevo período de Lukashenko.
Según el escrutinio oficial, el mandatario obtuvo el 80,1% de los votos, seguido de la opositora Svetlana Tijanóvskaya, con el 10,12% de los apoyos. Los otros 3 candidatos reunieron juntos poco más del 4%.

La oposición exige la repetición de los comicios argumentando numerosas irregularidades. El propio Lukashenko ha descartado nuevas elecciones en términos contundentes y fue investido el 23/09 como presidente de Bielorrusia por un nuevo mandato de 5 años.