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Otro brote en una granja de visones pone en peligro la vacuna

Hace pocos días trabajadores advirtieron que cientos de ejemplares estaban muriendo sin causa aparente. Se trata de un establecimiento en el centro de Lituania y quienes estuvieron en contacto con el sitio ya fueron aislados tras dar positivo de coronavirus.

Los visones son especies criadas para utilizar sus pieles como indumentaria. En la pandemia varios países debieron sacrificar millones de ejemplares porque trasmiten COVID-19 y desarrolan nuevas mutaciones.

Las autoridades de Lituania confirmaron ayer que se detectó un brote de COVID-19 en una granja del distrito de Jonava, al centro del país. 


Primero fueron los trabajadores del lugar los que advirtieron que cientos de visones estaban muriendo por causas desconocidas. Luego fueron analizados y se confirmó que se debía a que estaban infectados con el virus. 

Por el peligro que representa, los trabajadores fueron rápidamente testeados y diagnosticados con coronavirus. En efecto, se encuentran confinados y también se dispuso que la región perimetral sea aislada.

Esta especie de animales es muy susceptible a contraer y trasmitir el virus Sars-coV-2. Así lo evidenció primero una granja en La Puebla de Valverde (España), donde se creó un foco de infección hace algunos meses y desde allí se propagó la enfermedad a las comunidades. Luego las autoridades decidieron eliminar 100 mil ejemplares.

Lo más preocupante es que una nueva cepa o mutación pondría en jaque la efectividad de la vacunas actualmente el desarrollo. Por este motivo, también Irlanda sacrificó ejemplares la semana pasada y las imágenes de la matanza en Dinamarca dieron vuelta al mundo. 

Fueron tantos los visones asesinados en las granjas danesas que se llegó a pedir la renuncia de la Primera Ministra, aunque solo dimitió el ministro de Alimentación, Agricultura y Pesca y la dirigente pidió disculpas públicas. 

Desde el primer caso, las organizaciones protectoras de animales llamaron a cerrar todas las granjas del mundo. Una de ellas fue World Wildlife Fund (WWF o Fondo Mundial para la Naturaleza en español) que llevó adelante una campaña para recoger firmas y lograr el cierre de las 133 industrias de visones en todo el mundo.  

Sin embargo, la inacción y la falta de previsión de las autoridades pone nuevamente en peligro la salud de las poblaciones y las vacunas.