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El anticastrismo no le perdona a Maradona la amistad con Fidel

Diego Maradona vivió varios años en Cuba, frecuentó a Fidel Castro Ruz en días que él mismo llamo "grises", por su adicción a la cocaína. En su autobiografía, él afirmó que Castro le habló del tema en varias ocasiones cuando lo llamaba a las 2:00 de la mañana para conversar -es conocido que Castro desplegaba mucha actividad durante toda la madrugada y se iba a dormir al amanecer, durante toda su vida activa-. Entonces, Maradona devino en militante e ícono del castrismo, y personaje muy cuestionado por el anticastrismo.

Diego Maradona y Fidel Castro, en La Habana.

Javier Prada es lo que en la jerga los comunistas cubanos llaman "gusano" -así se refieren a los cubanos anticastristas radicados en Miami, USA- y escribe en una web de militancia anticastrista, Cubanet. Desde ahí expresó su malestar con Diego Maradona, que parece equivalente a su malestar con Fidel Castro Ruz. Aquí algunos fragmentos de su columna: "Dios los cría, y el Diablo dice que tiene la casa llena":

"Hay coincidencias que en verdad parecen cábalas astrales; o será simplemente que la izquierda latinoamericana tiene un contrato con el inframundo para acentuar la relevancia de algunas fechas que le son propicias. Como si no bastara el deceso de Fidel Castro para arruinarles cada 25 de noviembre a los cubanos con consignas y nostalgias empalagosas, Diego Armando Maradona acaba de morir este mismo día. Pánico sentí de encender el televisor y encontrarme a los comentaristas deportivos rememorando “el afecto que sentía el astro argentino por el líder entrañable de la revolución cubana”.

Lo supe por un vecino que a su vez lo vio en Telesur, y aterrizó en mi puerta para darme la noticia. Me tuve que echar a reír; aquello tenía que ser un chiste. Pensé en lo desagradables que eran Fidel y Maradona; y en el halo mítico que los acompañó toda la vida.

(...) Talento para mover el balón, y la lengua. Eso bastó para que ambos personajes se dejaran construir una leyenda que también revela, en gran medida, cuánto nos parecemos cubanos y argentinos: aquellos felices de ganar con trampa y justificarlo con la espina atorada de Las Malvinas; nosotros ciegos de entusiasmo con un pandillero que ganó el poder y se atornilló a golpe de mentiras, desfachatez y represión. Todo delante de nuestras narices.

Era lógico que entre ambos naciera aquella amistad marcada por la narcodependencia del Pelusa y la artificiosa superioridad moral de Fidel que tan buenos resultados personales le reservó, si bien Cuba sufrió y todavía sufre la hipnosis de los gobiernos latinoamericanos bajo el influjo del tardocastrismo. 

(...) Aunque poseía innegables habilidades y en una votación del ranking FIFA fue seleccionado como el mejor futbolista del siglo XX, al Pelusa, como a Fidel, lo arroparon la suerte y la mística que acompaña a las leyendas. Con el nivel que ha alcanzado el fútbol en nuestros días, cuando un crack surge lo mismo en Portugal, Japón o Camerún, hubiera sido interesante ver la evolución del pibe frente a las líneas defensivas planteadas por Josep Guardiola, Joachim Löw o Zinedine Zidane, antiguos jugadores que demostraron su valía sobre la grama y dirigiendo sus respectivos equipos.

(...) También Fidel Castro poseía el don de fascinar. Las palabras eran su balón, las movía a gusto, las escondía, mareaba al contrincante, y gracias a eso se posicionó en el momento histórico indicado, ante la mirada de un pueblo dolido que llevaba años viviendo en un vacío democrático regado con sangre. Aprovechó la hora perfecta para hacerse con el poder sin dejar de diseminar odio, y una vez instalado mantuvo el mismo vacío democrático, pero sin sangre a la vista. Los muertos del castrismo, decenas de miles, aguardan todavía por la justicia en la negrura de las mazmorras, el fondo del mar, la selva centroamericana y hasta el calabozo maltrecho de cualquier estación de policía.

Maradona, a fin de cuentas, solo era un futbolista y su misión era marcar goles. No le costó a los argentinos más que riñas tumultuarias, infartos de felicidad, o ataques de chovinismo y depresión (no necesariamente en ese orden). Eso sí, fue tan cretino como su idolatrado Fidel Castro, al punto de morir el mismo día, de un año también bisiesto. Qué cool. (...)".

Gobierno

En tanto, el Gobierno de Cuba difundió el siguiente mensaje:

La Habana, 25 de noviembre de 2020
“Año 62 de la Revolución”

Excmo. Sr. Alberto Fernández Pérez
Presidente de la República Argentina

Estimado Presidente:

En nombre del pueblo y gobierno cubanos y del General de Ejército Raúl Castro Ruz, le traslado las más sentidas condolencias por el fallecimiento de Diego Armando Maradona, entrañable y fiel amigo de Fidel y de nuestro pueblo.

Ruego hacerlas extensivas a sus familiares y amigos.
Fraternalmente,
Miguel Díaz-Canel Bermúdez
Presidente de la República de Cuba.