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La dieta perfecta no es mediterránea ni vegana

La discusión sobre la alimentación más beneficiosa para el organismo rompió la dicotomía entre la basada en plantas y la característica de Italia y España. Una investigación reveló cuál es el verdadero equilibrio.  

La dieta meditarránea ha sido aplicada durante siglos en Italia y España y consiste en una alimentación a base de vegetales, con pequeñas cantidades de carne roja y pollo, más granos enteros y legumbres, bastante pescado y aceite de oliva como la fuente principal de grasa.

Durante los últimos años la dieta mediterránea ha copado las investigaciones científicas sobre nutrición, postulándose como la mejor para la salud. Sin embargo, un nuevo estudio propone una variación de su forma tradicional. 


El consenso acerca de sus beneficios para el corazón es casi total. Se la relaciona a un menor riesgo de enfermedad cardíaca, de ACV y de diabetes, afecciones que proliferan año a año y preocupan a la comunidad médica internacional.

No obstante un estudio publicado en la revista Heart sugiere que disminuir aun más la carne y aumentar los vegetales en el plato mediterráneo original es lo mejor. 


La tercera opción 

Los autores de la Universidad Ben-Gurion de Israel analizaron a 294 personas sedentarias y moderadamente obesas, con  51 años en promedio. Los dividieron en tres grupos, de acuerdo a patrones dietéticos:

1°) Realizó actividad física y siguió algunas pautas básicas de dieta saludable.

2°) Misma actividad física pero con una dieta mediterránea tradicional restringida en calorías, baja en carbohidratos simples, muchas verduras, también pollo, pescado, y nueces todos los días.

3°) Misma actividad física pero con una dieta mediterránea "verde": 28 gramos de nueces, sin carne roja y más verduras y frutas. Además, de 3 a 4 tazas al día de té verde y lenteja de agua dentro de un batido proteico. 

Luego de 6 meses el grupo 3 bajó más de peso, marcó mejores indicadores de circunferencia de cintura, menor colesterol malo, presión arterial y inflamación.

Los autores escribieron en la revista que los hallazgos "sugieren que la restricción adicional de la ingesta de carne con un aumento paralelo de alimentos ricos en proteínas de origen vegetal puede beneficiar todavía más el estado cardiometabólico y reducir el riesgo cardiovascular, más allá de los efectos beneficiosos conocidos de la dieta mediterránea tradicional".