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Muy positivo que las iglesias estimulen la vacunación contra covid-19

La campaña de concientización iniciada por la Iglesia Adventista del 7mo. Día en España debería ser imitada por otras confesiones como una forma no politizada de advertir a la población acerca de la necesidad de extremar los recaudos contra el covid-19 echando mano a la ciencia médica disponible. A escala global se están diciendo muchísimas tonterías acerca de las vacunas en general, y a las que se investigan en la pandemia en particular. No es posible que la salud de las personas se encuentre sujeta a la volatilidad, la especulación y la irresponsabilidad de la conspiranoia y la partidocracia coyuntural. Ahora bien, en el caso de los adventistas es muy interesante porque la cuestión de la salud y la alimentación es decisiva en su prácticas cotidianas, motivo por el cual había quienes en su grey preguntaban si eso no era suficiente para contrarrestar el virus.

Prácticas alimentarias y sanitarias sanas no sustituyen sino que complementan la necesidad de vacunarse.

El siguiente texto es muy interesante y ejemplar porque 

** es una confesión religiosa apoyando la vacunación,
** pese a que sus hábitos alimentarios y sanitarios resultan espectaculares,
** motivo por el cual existía la duda entre muchos de sus devotos acerca de la conveniencia o no de la vacunación,
** por lo tanto se aconseja que sí a la vez que se insiste en persistir en hábitos saludables permanentes.


"(...) Pronunciarse sobre las vacunas resulta complicado teniendo en cuenta sus numerosas repercusiones, tanto en el ámbito sanitario como en el económico e incluso político. Solamente nos hemos atrevido a publicar este escrito después de orar y de consultar con diversos expertos de nuestra Iglesia.

La vacunación es uno de los avances más importantes que se ha dado en salud pública y salva millones de vidas al año, según la OMS. Ya nadie recuerda lo que era perder a un niño por difteria, o tener un vecino afectado por las secuelas de la polio. Las campañas de vacunación han contribuido, junto con la mejora de la higiene, a reducir drásticamente las secuelas y la mortalidad causada por algunas enfermedades infecciosas.

El 15 de marzo de 2015, la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día publicó esta declaración sobre las vacunas:

“La Iglesia Adventista del Séptimo Día coloca un fuerte énfasis en la salud y el bienestar. El énfasis adventista en la salud se basa en la revelación bíblica, los escritos inspirados de E.G. White (cofundadora de la iglesia) y en la literatura científica comprobada por pares. Así, animamos a la inmunización/vacunación responsable y no tenemos razón con base en la fe para no animar a nuestros adherentes a participar de manera responsable en programas de inmunización protectores y preventivos. Valoramos la salud y la seguridad de la población, lo que incluye el mantenimiento de la ‘inmunidad colectiva’. No somos la consciencia del feligrés individual y reconocemos las decisiones individuales. Estas las ejercen las personas. La decisión de no ser inmunizado no es y no debe ser vista como el dogma ni la doctrina de la Iglesia Adventistas del Séptimo Día”.

La vacuna, ¿solución contra el coronavirus?

Con la llegada de la pandemia por COVID-19, se plantea un nuevo escenario. Muchos han puesto su esperanza en la anunciada vacuna contra el coronavirus. “A ver si sacan la vacuna ya y termina todo esto” es una de las frases más escuchadas. La ilusión por el hecho de que la vacuna detenga la epidemia ha revolucionado las bolsas de todo el mundo, y algunas compañías farmacéuticas prevén ingresos multimillonarios.

Muchos estamentos y organizaciones, como la BBC británica, están ya advirtiendo que la deseada vacuna no va a ser una solución milagrosa contra la pandemia.

Cabe preguntarse si como denominación religiosa portadora de un importante mensaje sobre la salud podemos esperar tanto de la ansiada vacuna contra el coronavirus. El pastor Ted Wilson, presidente de la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día escribía en el mes de marzo de 2020: 

“Numerosos investigadores y profesionales de la salud han reconocido que una de las mejores formas de evitar contraer el coronavirus, o cualquier virus, es tener un sistema inmune saludable, construido a través de hábitos saludables en el estilo de vida. Los adventistas del séptimo día son conocidos por vivir de forma saludable, por seguir los maravillosos principios de salud mencionados en la Biblia y en los escritos inspirados de Elena de White. Vivir de forma saludable incluye una buena nutrición a través de una dieta equilibrada basada en plantas, con mucha fruta y vegetales frescos, frutos secos, semillas y granos integrales, y evitar grasas y azúcares, los cuales debilitan el sistema inmune.”

Los adventistas estamos en lo cierto cuando defendemos que tener un sistema inmunitario saludable y eficiente, además de seguir las normas de higiene, resulta al menos tan importante como la vacunación (si no incluso más), para la prevención de las infecciones. Entre otras cosas porque no existe una vacuna para los muchos gérmenes patógenos que amenazan nuestra salud actualmente, ni mucho menos contra los que posiblemente van a aparecer en un futuro.

Un reciente informe de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), organismo vinculado a la ONU (Naciones Unidas), dice que existen hasta 827.000 tipos de virus diferentes en la naturaleza que podrían infectar a las personas, y pronostica pandemias más frecuentes, mortales y costosas. Evidentemente, no resulta posible desarrollar vacunas contra 827.000 virus diferentes, aunque a algunos posiblemente les gustaría.

Que habrán más epidemias y pandemias en el tiempo del fin, no debería sorprender a los creyentes. Jesús ya lo anunció en Mateo 24: 7. El maltrato a la naturaleza, y especialmente a los animales para la producción masiva de carne, la deforestación y el comercio de animales silvestres son las causas que favorecen las epidemias actuales, según el mencionado informe.

Mientras sigamos en este mundo, y hasta que la naturaleza sea devuelta a su perfección original, habrán virus y otros muchos tipos de gérmenes patógenos. Puesto que no es posible eliminarlos todos, ni siquiera a pesar de los numerosos tipos de antisépticos y antibióticos disponibles, estamos obligados a convivir con ellos. Fortalecer nuestro sistema inmunitario es la forma más importante de hacer frente a los virus y otros gérmenes causantes de enfermedades. (...)".