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Cuando el éxito es devaluar el optimismo

Nunca había sucedido que una mujer llevara a la victoria presidencial a los demócratas. Acaba de ocurrir con Jennifer O'Malley Dillon, directora general de la campaña de Joe Biden. Todo indica que su clave fue no creer en el optimismo de las encuestas y mantenerse enfocada en un trabajo intenso en el "muro azul" (Pensilvania, Michigan y Wisconsin) sin distraer recursos en otros territorios.

Jennifer O'Malley Dillon, directora de la victoriosa campaña presidencial de Joe Biden. Ella ingresará a la Casa Blanca en enero como subjefe de Gabinete.

Jennifer O'Malley Dillon dirigió la campaña de Joe Biden desde su ático en Washington DC , explicó Courtney Weaver para Financial Times.

En los caóticos días que siguieron a las elecciones presidenciales del 03/11, ella parecía inusualmente tranquila porque conocía "los datos".

Armada con una presentación de diapositivas de PowerPoint cargada de estadísticas y gráficos, O'Malley Dillon explicó que Biden estaba en camino de ganar suficientes estados como para capturar la Casa Blanca. 

Ella se negó a involucrarse con las tácticas de la campaña de Donald Trump, que alegaba, sin evidencia, que los demócratas habían perpetrado un fraude electoral masivo para robarle el comicio.

“Simplemente estamos trabajando junto con nuestro enfoque en asegurarnos de que se cuenten los votos”, explicó con su estilo que FT llamó "discreto".

“En estas campañas, cuando estás a cargo, los medios quieren convertirte en una figura mediática”, dijo Steve Elmendorf, demócrata y recaudador de fondos que fue subdirector de campaña para la candidatura presidencial de 2004 de John Kerry.

Según él, ella parecía "muy disciplinada sobre cómo usar su tiempo" y no tenía el ego de otros. Estar en calma era una virtud considerando el rival, Donald Trump.

Texas

A los 44 años ella hizo hecho historia como la primera mujer en dirigir una campaña presidencial demócrata ganadora.

En 2012 trabajó para la campaña de Barack Obama pero no era la directora tal como sí sucedió con Biden.

Su mérito en 2020 fue mantener la atención de la campaña dirigida a los estados de Pensilvania, Michigan y Wisconsin, que fueron históricamente demócratas pero en 2016 se fueron con Donald Trump. 

Por lo tanto, la campaña de Biden no invirtió recursos adicionales en estados como Texas, incluso cuando prominentes demócratas insistieron en que el equipo de Biden estaba dejando escapar un gran premio. 

Las encuestas habían sugerido que Biden había acortado la distancia con los republicanos en Texas y que sería importante dedicar más esfuerzos y dinero pero Trump terminó ganando cómodamente. Fue un acierto de O'Malley Dillon no distraer recursos.

Cuando se realiza una campaña, "todo el mundo es crítico", dijo Mary Anne Marsh, estratega demócrata con sede en Boston. Pero O'Malley Dillon “mantuvo sus anteojeras y trabajó en su plan sin descanso... y funcionó".

La pandemia

Ella es demócrata de cuna, nacida en un estado "azul": Massachusetts, y ya en 2000 fue organizadora de campo para la campaña de Al Gore mientras estudiaba en Tufts, la universidad en Somerville, Medford, cerca de Boston.

Luego, en la campaña de John Edwards en 2004 conoció a su esposo y en las de 2008 ya estuvo al frente de las operaciones de campo de Barack Obama. Luego ella asumió en el Comité Nacional Demócrata y se convirtió en la subdirectora de campaña de Obama para la reelección en 2012.

En 2020 comenzó trabajando para el precandiato Beto O'Rourke, antes de cambiarse al equipo de Biden, poco después de ganar el Súper Martes de marzo. 

Biden necesitaba con urgencia un gerente experimentado.

2 días después que ella aceptó, comenzaron las cuarentenas.

Biden pasó gran parte de las elecciones generales en su casa en Wilmington, Delaware, lo que provocó acusaciones de los republicanos de que se escondía en su sótano. 

Mientras tanto, O'Malley Dillon estaba en su ático en los suburbios de Washington DC, donde vive con su esposo y sus 3 hijos.

Algunos demócratas cuestionaron la falta de presencia de Biden en el terreno de la batalla, y que el contraste le permitió a Trump remontar bastante en los días finales de la campaña.

Los republicanos atribuyen la recuperación de Trump a su decisión de ir "puerta a puerta", mientras Biden seguía en aislamiento social.

Pero O'Malley Dillon nunca creyó en las encuestas. Rechazó el ambiente festivo de muchos acerca de una gran victoria de Biden y mantuvo un pedido de cautela y trabajo incesante porque sería reñido.

"Lo que no veo cuando miro el mapa [electoral] son ​​las pistas de 2s dígitos de diferencia que se escuchan en línea", escribió en un correo electrónico a sus colaboradores. "Aquí está la verdad honesta: son cifras infladas en las encuestas públicas nacionales".

Y ella tuvo razón.